La protesta del claxon

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Mauricio Zapata.-

El sábado, unas 250 mil personas, quizás más, protestaron en diferentes partes del país contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En sus carros, los manifestantes hicieron sonar el claxon pidiendo la renuncia del mandatario federal.

Fue una protesta válida. Todos tenemos derecho a protestar como se nos dé la gana.

Los defensores de la “4T” trataron de desestimarla y minimizarla. Dieron cifras risibles en donde mostraron que era muy poca gente. Se burlaron de ellos criticando su peculiar forma de manifestarse.

En Ciudad Victoria y Tampico se sumaron a esta protesta, pero no fueron más de 300 personas en esta manifestación.

Por el momento quizás no le importe mucho al Presidente, sus seguidores y sus defensores, pero poco a poco les podría ir pesando.

Insisto, creo que sí le preocupó, pero por lo pronto su administración está intacta.

Me parece también que las protestas podrán ir subiendo de tono conforme pase el tiempo.

Por ahora ese tipo de manifestaciones no harán que el Presidente renuncie o que cambie su forma de gobernar.

Lo que sí podría provocar un cambio radical y que entonces sí haya una verdadera oposición, y mayor presión, es que en las elecciones del próximo año la gente salga a votar.

Que manifieste su inconformidad en las urnas y no le regale a López Obrador las facilidades para seguir en el gobierno.

Con un Poder Legislativo plural no se le permitirán tantas aberraciones, y que desde ahí se le obligue a que haga las cosas bien o, al menos, a que no las haga mal.

Otra manifestación podría ser cuando se acuda a las urnas para decidir la revocación de mandato.

Es ahí cuando se debe ver el peso de la gente, el peso de la inconformidad, el peso de las urnas, el peso del hartazgo, el peso de la desesperación, el peso de buscar que México no retroceda. Ahí es donde.

Por lo pronto, pueden seguir sonando el claxon, pero Andrés Manuel López Obrador seguirá de gira y su gabinete de adorno.

EN CINCO PALABRAS.- Seguirá aunque piten cinco veces.

PUNTO FINAL.- La ineficiencia no se crea ni se destruye ni se transforma, baila zumba.

Twitter: @Mauri_Zapata

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