PAN-Morena, a un año del nocaut

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Fernando Acuña Piñeiro.-

El pasado martes dos de junio, se cumplió un año de la golpiza política que le acomodó el PAN a MORENA, en las elecciones donde ganaron la mayoría del Congreso local.

Es por eso que, resulta interesante, hacer un balance del contexto en que se dio este resultado, que paradójicamente podría ser engañoso. Para muchos fue un fenómeno electoral atípico, dado que MORENA le acababa de ganar un año antes, al PAN cabecista la elección federal, incluyendo los senadores.

Primero vayamos a las posibles causas: 1).—Se habla de una bajísima votación, no solo en Tamaulipas, sino en todo el país o sea que las urnas fueron azotadas por una pandemia de abstencionismo, superior al coronavirus. Por lo tanto la democracia electoral para efectos locales en nuestro estado, presentó síntomas preocupantes en el 2019. Ese fue un factor.

Causa número 2.— La marcada apatía ciudadana, en las urnas tamaulipecas le permitió al PAN que para esas fechas ya contaba con una estructura clientelista, electoralmente hablando, hacer uso de ese voto que venía desde el 2016 plasmado en una cooptación de votantes, por la vía del trabajito en gobierno, o los círculos de las amas de casa en las colonias, agrupadas en torno a la entrega de despensas. La estructura panista, en los escenarios urbanos, les funcionó. Con eso les bastó para fulminar a los de MORENA.

Causa número 3.—En la víspera de las elecciones 2019, en Tamaulipas, una voluntad política invisible, que no se pude saber de dónde provino, pero que indudablemente fue factor de mucho peso, soltó las amarras del control institucional. La fiscalización que meses antes había anunciado el Gobierno federal fue letra muerta, y los comicios 2019, se convirtieron en una fiesta donde la norma se vio más que relajada. En síntesis, desde la capital del país el grupo obradorista dejó hacer y dejó pasar. Para muchos dio la impresión de que le estaban cediendo el balón al cabecismo para que se fuera a gol. Y ni tardos, ni perezosos, los azules tamaulipecos efectivamente lo hicieron.

Causa número 4.— La dirigente morenista que había heredado el partido de su jefe Andrés Manuel, la señora Yeidckol Polenvsky cerró con llave las puertas de la democracia interna. El resultado es que el partido perdió vuelo se desdibujó por completo, y llegado el momento de las candidaturas participó con puros bultos que fueron vapuleados fácilmente por los candidatos y candidatas del gobernador Cabeza de Vaca.

Y aquí hay que hacer un paréntesis aclaratorio: no es que los y las candidaturas panistas fuesen cosa del otro mundo, sino que simplemente, no tuvieron oponente. Para decirlo más claro: el 2019 en la entidad los panistas en lugar de salir a una guerra por el poder, salieron de vacaciones electorales, con un viaje todo pagado. Fue una verdadera fiesta para ellos.

Sin embargo, para aquellos panistas que después de un año creen que si noquearon a MORENA en el 2019, van a poder hacerlo también, en el 2021, les recomendamos prudencia y mucha cautela porque es cuestión de analizar el tamaño de su triunfo para darnos cuenta que un 70 por ciento del electorado se ausentó de las urnas.

Bajo semejante escenario, tenemos que la victoria del PAN se dio con menos del 30 por ciento del padrón. Un setenta por ciento de los ciudadanos que traducido en números podrían ser hasta dos millones de personas se abstuvieron de dar su veredicto electoralmente hablando.

El PAN ganó, sí, pero con una minoría. Fue un triunfo que dejó en el aire político más preguntas que respuestas. Las primeras cuatro de ellas, ya las acabamos de enumerar. Pero hay una quinta pregunta, relacionada directamente con Acción Nacional: ¿porque obtuvieron tan baja votación? ¿Pensaron que con eso tenían para ganar, o hasta ahí llegó su nivel de aceptación ante los electores?

Después de analizar estos elementos de la elección 2019, lo que sigue es ver las posibilidades reales del panismo y del morenismo para 2021. Para empezar la elección en Tamaulipas será federal y local. ¿A quien favorece este escenario? Si pensamos en lo que ocurrió en el 2018, podríamos decir que a MORENA, pero tenemos que ver qué tanto peso político tendría AMLO en Tamaulipas para esa fecha. ¿Sería el Presidente de nuevo un factor determinante? ¿Cuál será el nivel de desgaste de los dos liderazgos, el federal y el estatal? Justamente este será el sello del año próximo: la erosión de la popularidad el desgaste del poder.

Las posibilidades de que la gente salga a votar en masa, en 2021, son muy elevadas. Y si me preguntan, que podría pasar les diría que los partidos en el poder, podrían recibir voto de castigo. Esto nos llevaría a que el PAN en Tamaulipas podría ganar más diputaciones federales, pero también el electorado le podría dar la espalda, y cobrarle facturas en el tema de los ayuntamientos. Empezando por el de la capital.

Lo que sí podemos adelantar, ya desde ahora, sin que suene a perogrullada, es que la principal característica del 2021, será una cruenta guerra sucia, que tendrá como objetivos a las principales figuras que, al año siguiente, pelearán por la gubernatura. Será como une película de ficción, donde el futuro ya estará presente, con toda su carga de golpes bajos.

A manera de conclusión, diremos que la elección solitaria, de la gubernatura en el 2022, no será favorable al PAN, porque es el partido en el poder, y podría polarizar las fuerzas políticas antagónicas en su contra. Aunque la guerra por el power estatal, podría definirse un año antes.

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