El tiempo definirá el camino correcto

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Héctor F. Saldivar Garza

De acuerdo con la historia, a los sistemas económico-político-sociales con los que se gobierna una nación, como a todo ente social se les aplican ajustes para mantenerlos activos y continúen su efectividad por un mayor tiempo, hasta que cumplan su ciclo y se adopte otro que cubra la función social requerida.

En el caso de México, de acuerdo a criterio propio, el modelo neoliberal capitalista en el que vivimos está siendo revisado detenidamente porque se están presentando situaciones imprevistas, que al no haberse contemplado con antelación están impactando los recursos del Estado en el área de la salud, por la presencia de virus extraordinarios que amenazan la integridad de las personas; exigiendo esta situación a los gobiernos federal, estatales y municipales, capacidad de creatividad e innovación para sortear adecuadamente esta contingencia.

Sin embargo, los dirigentes políticos de algunos de los estados de la república afectados, en vez de generar nuevas ideas que permitan mantener al país en austeridad, sin más endeudamiento, están optando por recurrir a organismos internacionales financieros para solicitar préstamos pagaderos a un futuro determinado.

Dicho accionar, como suele suceder en estos casos, es respaldado por las agrupaciones empresariales del país y organismos financieros mundiales.

El presidente López Obrador, por negarse a un mayor endeudamiento de la nación, no le presta atención a esta propuesta. El espera que los pequeños grupos sociales que han obtenido de gobiernos pasados grandes apoyos para mejorar su economía, ahora respondan de la misma forma ayudando a los sectores más afectados. Sobre el mismo tema, también han surgido algunas propuestas de diputados federales que se publican como una idea, pero no han trascendido, ni tan solo se ha debatido sobre ellas.

Una de esas intervenciones es sobre aplicar mediante el fisco un impuesto a quienes posean capitales superiores a mil millones de pesos, y que esos recursos se empleen para atacar los estragos causados por los virus.

En algunas naciones como Argentina, Colombia y Uruguay, este tipo de impuestos ya han operado en momentos críticos, lo cual podría imitarse. Comprendemos que el presidente no quiere practicar nada bajo presión, pero si después de mostrar la desmedida franja que existe en México separando al pudiente del carenciado, quienes han resultado sumamente beneficiados con el modelo actual se resisten a ofrecer apoyos; en lo personal no veo irresponsable grabar la riqueza acumulada, cuando esta sobrepase límites excesivos.

Sin respaldar del todo la sugerencia, consideramos que esto debe revisarse detenidamente, y hurgar en la historia económica del país y otras naciones, para contar con información suficiente que abastezca nuestro punto de vista. Por de pronto, podría proponerse una investigación sobre el entorno social existente entre 1988 que inició su gobierno Carlos Salinas de Gortari y 1994 en que lo concluye, ya que al principio de su régimen nuestro país ocupaba en el orbe el lugar número 26 entre quienes gozaban de grandes riquezas particulares, y para el año 1994, a la conclusión de su periodo, la ubicación de nuestra nación era en el cuarto lugar.

Sería muy interesante enterarse cómo esos empresarios lograron la acumulación del capital en tan corto tiempo, y cuál fue la razón por la que se avanzó en cantidad de ricos, pero la pobreza continuó su ascenso hasta límites intolerables.

Regresando al punto de medir los gastos y no ser tan generosos en el dispendio, hemos observado que en diversas naciones, cuando los gobiernos pretenden ser honestos y exigen austeridad, los escenarios que se presentan suelen ser similares. Del exterior e interior del país los mandatarios reciben consejos u orientaciones para que se recurra a los medios internacionales, quienes están de acuerdo en prestar, porque de esta forma el capitalismo continúa avanzando, ya que este sistema exige la circulación del dinero para operar adecuadamente.

Hemos observado en este sentido, declaraciones recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Banco Mundial y otras dependencias internacionales. Por otra parte, también es común que los organismos ya mencionados emitan comentarios desestabilizadores de la tranquilidad política y económica del país en cuestión, como por ejemplo que la moneda se está

hundiendo a niveles nunca observados, o que de continuar el Gobierno federal con las políticas actuales, el futuro será obscuro. Incluso, especifican que los ingresos del país ya se encuentran en su peor momento, y pretenden atemorizar a las personas afirmando que el Producto Interno Bruto descenderá estrepitosamente.

Todo ello, sin omitir el ataque incesante a que se ha sometido desde el inicio de sus actividades al Gobierno federal actual, a través de los medios radiotelevisivos, periódicos e Internet.

En medio de todo lo señalado, en México es evidente que se ha despertado una pugna grave entre las clases sociales, la cual debemos afrontarla; y esta no es similar a la padecida por los Estados Unidos de Norte América, ya que en este país es un asunto racial que no se ha superado, no obstante haberse logrado constitucionalmente la libertad de los esclavos y en nuestra nación, es en parte ideológico porque en el accionar de muchas personas, en ocasiones se encuentra una formación intelectual que las conduce al análisis y definición de conclusiones, que puede ser por ejemplo si aceptan o rechazan el neoliberalismo. Pero también existe otro sector de personas que actúan sin base ideológica, y su decisión la toman por cuestiones eminentemente superficiales.

En estos casos se llega a extremos lamentables, como juzgar a las personas sólo por el partido político al que pertenecen como chairos o fifís, según corresponda. Lo cual al transcurso del tiempo está siendo cada vez más contradicho por la realidad en Morena, ya que se observa que muchas personas de condición económica alta, están adhiriéndose a él, con la finalidad de que los respalden para alcanzar una posición política. Esto porque el partido del presidente es Morena.

Como podemos observar, se ha entretejido una telaraña en torno al presidente que le está dificultando sus desplazamientos. Esto parece realizarse con la finalidad de que tome otro sendero, y él se empeña en continuar por el trazado para la cuarta transformación. Ojalá pronto lleguen a un acuerdo, de lo contrario continuaremos perdiendo tiempo, esfuerzos y quizá también recursos económicos.

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