La esquizofrenia trastornó su vida

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Chantal Martínez Díaz.-

Jonathan Guadalupe Vallejo Domínguez tiene 20 años y desde hace 15 le diagnosticaron esquizofrenia. Su madre Sandra está a cargo de él, relata que por su fuerza y tamaño ya no logra contenerlo, menos ahora que se le ha dificultado completar el esquema de tratamiento y no hay manera de controlarlo.

La señora Vallejo Domínguez cuenta que los primeros cambios que notó en el comportamiento de su hijo fueron a los cuatro o cinco años; desde ahí vio que sus reacciones eran agresivas y no hacía caso a nada. Le llevaron al especialista y diagnosticaron esquizofrenia.

Desde entonces la lucha por brindarle la atención y hacer que rinda el ingreso ha sido una constante, sobre todo porque solo su marido (el padrastro de Jonathan) es el único proveedor en esta familia.

Por cuestiones de dinero, Jonathan no ha recibido la atención debida. Ahora mismo presenta otros padecimientos, como insuficiencia renal, obesidad y problemas en la piel, que se suman a las preocupaciones de su madre, sobre todo porque no han encontrado la opción para poder tratar todos sus problemas de salud, incluidos los mentales.

Y es que, según platican, hasta ahora no ha habido institución hospitalaria que les brinde el acompañamiento necesario, los tratamientos completos y estudios; es decir, que le den la oportunidad de mejorar la calidad de vida y la de su mamá, sus tres hermanas y el padrastro, quienes han tenido que modificar la convivencia en torno a Jonathan.

Una de las características del comportamiento de una persona que presenta esquizofrenia son los cambios de conducta de un momento a otro y ello implica lapsos de violencia. Esta familia lo vive casi a diario, pero, según relatan, la preocupación mayor es que ahora a los 20 años Jonathan cuenta con una gran fuerza, que ha utilizado inclusive en contra de su madre.

Sandra relata que ya le ha pegado, que no sabe qué hacer. Sus dos hijas más pequeñas están siendo criadas por la abuela, porque tienen miedo de estar con él o “que les vaya a hacer algo”.

Apenas en Semana Santa Sandra había conseguido una cita de valoración en el Hospital Psiquiátrico de Tampico; sin embargo, le dieron un plazo de diez días para hacerla efectiva y no pudo conseguir los recursos para llevarlo, además de que todo se dio en plena contingencia sanitaria.

Esperan que en cuanto se pueda consultar con especialistas en los hospitales y disminuyan los riesgos puedan ver al psiquiatra, y les den otra orden para ser valorado en Tampico.

Hoy, este joven entiende perfectamente las conversaciones, interviene momentáneamente en ellas para hacer saber que a los ocho años se salió de su casa y se perdió (lo toma como un episodio importante en su vida); después pide seguir hablando y hasta canta una canción, la de “Amor Eterno”, de Juan Gabriel.

“La esquizofrenia es muy difícil para la familia”, cuenta Sandra, quien explica que hace días tuvieron que salirse de su casa porque Jonathan rompió la puerta del cuarto que le construyó y no lo puede tener ahí por los riesgos de que se salga.

“Ahorita le arreglé el cuarto, pero no nos alcanzó el material, le mandamos hacer una puerta, pero como está demasiado grande y fuerte la tumbó. Necesitamos también hacer un baño aparte porque el único baño que tenemos está ahí adentro”.

Por todo lo anterior, la señora Vallejo apeló a la consideración de la comunidad y pidió que “le echen la mano” para poder ayudar a su hijo.

De entrada, le urge hacer otro baño y poner una puerta de metal, sobre todo porque son solo dos cuartos, en el de Jonathan está el servicio.

“Quisiera que alguien me ayudara con material para hacer el baño afuera y que nos den el cemento y la puerta para poder hacerle bien el cuarto, mientras hablo con el doctor Mario y puedo llevarlo a atención al psiquiátrico a Tampico”.

Y es que lo más difícil es que “ahora está en otra etapa, nunca lo ha había hecho (pegarle), en este momento ya no puedo, está come y come y se enoja si no le doy, de momento y me da miedo que me golpee”, refiere la señora.

Por cuanto hace al tratamiento, dijo que se requiere de clonazepam, pues tiene prescritas cuatro pastillas diarias y no le dura la caja.

“Yo quisiera que lo vieran y le hicieran los estudios para llegar al psiquiátrico y al especialista para que lo atiendan; aparte de su enfermedad se convulsiona mucho. Hace poco le hicieron un ultrasonido, el radiólogo me dijo que sus riñones estaban muy dañados, pero no lo revisaron, hay días en que orina sangre, a veces mucho y otros que no orina, se levanta en la madrugada con los dolores. No lo he podido atender porque hay que hacer estudios y no tengo dinero”, comentó Vallejo Domínguez.

El teléfono de contacto de la señora Sandra Vallejo es 834 218 17 09 y el de su hermano Cándido Vallejo es el 834 147 92 44, por si algún victorense desea ayudar, ya sea con una aportación económica o en especie con los materiales ya mencionados.

 

¿QUÉ ES LA ESQUIZOFRENIA?

La esquizofrenia es un trastorno mental en el que existe una distorsión del pensamiento, percepciones, emociones, lenguaje, conciencia y conducta; afecta a más de 21 millones de personas en el mundo y se desconoce su causa, señala la Secretaría de Salud federal.

Explican que este trastorno se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, generalmente comienza en la adolescencia o a principios de la adultez; cabe señalar que es poco común en la niñez. Los síntomas varían de acuerdo a las etapas de la enfermedad, por lo que al inicio se presenta irritabilidad, tensión, dificultad para concentrarse y dormir.

En etapas posteriores una persona puede tener otros signos o síntomas, como escuchar o ver cosas que no existen, aislamiento, distracción, delirios, expresarse sin sentido, entre otros.

Esta enfermedad es tratable con farmacoterapia, que tiene como objetivo equilibrar los químicos cerebrales y de esta manera ayudar en el control de los síntomas; también es posible recibir apoyo psicosocial.

En la mayoría de los casos los síntomas mejoran con el tratamiento; es importante señalar que las personas con este trastorno tienen un mayor riesgo de presentar diabetes comparado con la población general, derivado del estilo de vida y aumento de peso que pueden generar los medicamentos administrados.