Es la cuarta conspiración

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Pérez Ávila

Como si el país estuviera en esa transición corporal conocida como «pubertad», la más difícil, complicada y compleja de todas las etapas de una vida, ahora nos encontramos en la misma situación, planteada por el hombre que, apenas ayer era niño: «Éramos muchos, y para acabarla de amolar, se embarazó la abuela». Así estamos, en los sótanos del poder; en las protestas, donde la violencia rebasa el motivo. Y, como si no fuera suficiente, como si no bastara con una anarquía, recalcando su desdén por el orden, se nos hace saber a todos los mexicanos, que los panistas están conspirando para sacar de la Presidencia de la República a su titular, Andrés Manuel López Obrador.

Es difícil imaginar al partido, que durante mucho tiempo fue considerado por los mexicanos y, sobre todo por sus fundadores, «el partido de la gente decente», es sumamente complicado verlo, como una cofradía, dispuesta a todo, con tal de hacerse del poder. La idea, no mía, la idea generalizada es de un partido integrado, en tal forma, que lo margina de maquinaciones malévolas. Pero, en política, es imposible el dogma….

La política se parece, muchísimo, a la mujer definida por Verdi en su «Rigoletto». Cántela conmigo: «La donna e mobile, qual piuma al vento….Muta d accento, e di pensiero».

Piense en todas y en todos. Desde el presidente, pasando por el gobernador, el alcalde, el regidor, el síndico, el ujier. Piense en la política, a la mexicana, a la rusa, a la gringa, la pampera y la asiática. Traduzca, o para captarlo con mayor intensidad, interprete en castellano lo dicho por el italo:

«La mujer es voluble… cual pluma en el viento… muda de tono y de pensamiento».

Ayer del PRI, todos. Algunos se van al PRD. Otros, más pragmáticos, buscan el en tucán, lo mismo que llevó a sus iguales al Morena.

Pueden hablar de idiosincracia, pero lo hacen sin el sustento que da grandeza a los líderes: la congruencia.

¿Diferencia? Palacio Nacional. Fuera de eso, fuera de que el presidente pasó de ser inquilino de Los Pinos, a residencia a Palacio Nacional, todo se hace de la misma manera, sin importar si los propósitos no son los mismos, en una irrefutable aceptación del consejo genial del florentino Maquiavelo «los fines, justifican los medios».

Dio pábulo a una interpretación indebida de AMLO, el documento, supuesto complot, según el responsable de la comunicación social presidencial. AMLO, lo calificó de conspiración, es decir, a tono con la acepción gramatical, «se han unido varios, para incurrir en un crimen».

Desde mi punto de vista, lo que denomina el vocero de la presidencia y el señor presidente «una conspiración», es una estrategia política electoral, para ganar la mayoría en la Cámara de Diputados, en la elección del primer domingo de junio del 2021.

Aceptemos, sin conceder. No sería la primera. Veamos.

Primera Conspiración: Fox intenta desaforarlo.

Segunda Conspiración: Calderón le roba la Presidencia.

Tercera Conspiración: Peña Nieto compra 5 millones de votos.

Cuarta Conspiración: BOA, Bloque Opositor Amplio, organiza la unificación de los contrarios de la 4T, para sacarlo de la presidencia.

Pandemia. Recesión. Desempleo. Impunidad. Agregue a todo lo citado en la síntesis de un vocablo, la conspiración: una tormenta política.

GIRÁNDULA CAPCIOSA: Si quienes buscan superar a Morena en el gusto popular, son conspiradores, ¿cómo define AMLO a los demócratas de USA?