Corrupto, no tonto

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Melitón Guevara Castillo.-

Ayer que leí la información de que Jorge Juan Torres López, exgobernador de Coahuila, aceptó su culpabilidad de lavado de dinero en los Estados Unidos, no sé porqué, pero me acordé de la anécdota que se cuenta de Luis Cabrera: ante el reclamo de una acusación que hizo, respondió “lo acuso de ratero, no de tonto”.

Efectivamente, si nos vamos a las anécdotas, está la que cuenta que Carlos A. Madrazo cuando asumió la gubernatura de su Estado, recomendó a sus colaboradores que no estaba permitido recibir herencia de sus padres o abuelos, menos sacarse la lotería. En fin, Elva Esther Gordillo, años recientes, justificó su riqueza explicable por su corrupción en la herencia de su madre, que fue maestra rural.

 

NO SUPERÓ AL MAESTRO

Jorge Juan fue el sustituto de Humberto Moreira en la gubernatura de Coahuila. Había sido antes alcalde de Saltillo y titular de una dependencia estatal. Fue detenido el cinco de febrero de 2019 en Vallarta por autoridades mexicanas con fines de extradición a los Estados Unidos. Fue acusado de lavado de dinero y de dos tipos de fraude bancario, uno de ellos al JP Morgan.

Digo que no superó al maestro, en este caso a Humberto Moreira, cuya fama de corrupto y tranza es imposible soslayarla. Sin embargo, aquí en México se le investigó y no le fincaron responsabilidades. Luego, se recuerda, fue detenido en España y, lo que son las cosas, también la libró. Pues no queda otra, Jorge Juan, aparte de corrupto, es tonto.

 

LA CORRUPCIÓN SOMOS TODOS

Si mal no recuerdo, fue José López Portillo el candidato presidencial que advirtió que “La solución somos todos”, pero fue quien le siguió como Presidente, Miguel de la Madrid quien en su campaña habló de la corrupción, y más tarde que temprano se acuñó la expresión “La corrupción somos todos”. Fue así como nació, en aquel entonces, la Contraloría, que hoy se conoce como “Función Pública”.

Efectivamente, la corrupción parece estar en todos lados. Y explotó, como es evidente, en el sexenio de Enrique Peña Nieto; lo bueno, lo mejor, es que ahora con AMLO con todo y que se entregan contratos sin licitación, sin concurso, el nos asegura que no hay corrupción, con todo y que el INEGI, recientemente, hizo notar que, con todo y eso, la población piensa, está segura, que la corrupción se ha incrementado.

 

CAMPEÓN DE LA CORRUPCIÓN

México tiene bien ganada la fama de ser el país más corrupto. Y eso es, no hay la menor duda, por la impunidad que ha imperado; en el sentido de que la ley no se aplica. Tan simple de preguntarse: ¿Por qué servidores públicos como Jorge Juan Torres, exgobernador de Coahuila es procesado en Estados Unidos? Y lo mismo va, para otros como Tomás Yarrington de Tamaulipas y Genaro García Luna, ex de seguridad nacional en México.

La única explicación es que en México la corrupción se fortalece por la complicidad de unos y otros. Por eso, se recuerda, al inicio de cada sexenio, tanto federal como estatal, siempre se castigaba a un corrupto, se le enjuiciaba y purgaba una condena. Para dar una muestra de combate a la corrupción… pero solo una.

En fin, retomando el caso de Luis Cabrera, resulta que en México se castigaba al tonto, al que no tenía capacidad para justificar, aunque fuera por complicidad, su enorme riqueza.

 

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