México está ante una Disyuntiva

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Pérez Ávila

De ninguna manera estamos como si fuéramos un Hamlet de bronce, con una calavera shakespereana en la mano siniestra, recitando la dual diestra: «Ser o no ser, he ahí el dilema». No. Nosotros, simplemente nos hemos colocado a merced de la voluntad de un solo hombre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, advirtiéndonos con tono pontificial, que en México se respeta a quien disiente, pero que ya sabemos que, «quienes lo apoyan, lo hacen porque están contra la corrupción, el bandidaje oficial, y los saqueadores……Y quienes no están con él, quieren que vuelva la corrupción, el gobierno que beneficia a unos cuantos, permitiendo el saqueo de los dineros del pueblo».

¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es la dirección?

Chi-Lo-Sá. Nadie lo sabe. Ni siquiera, los del primer círculo, los más cercanos al señor presidente.

Podríamos tener una idea, una suspicacia, hasta una sospecha, si conjeturamos de acuerdo a las acciones y las palabras del Jefe de las Intituciones Nacionales, pero nos expondríamos a ser desmentidos.

Si dijo que Salvador Allende fue el mejor presidente que ha tenido Latino-América, entonces, ergo diría el clásico, AMLO simpatiza con el sistema radical marxista del chileno.

Si les puso a los médicos mexicanos «como un ejemplo a seguir», al argentino convertido en guerrillero en Cuba, es lógico suponer que el Primer Mandatario, comulga con quienes le impusieron a los cubanos, un régimen marxista anacrónico.

En la página 129 del libro de Enrique Krauze, «Tiempo Contado», el lector puede dar con una joya de la memoria:

«Los textos vigentes, preparados en los tiempos populistas de Luis Echeverría Alvarez, (1970-1976) contenían loas al ché Guevara y a Ho Chi Mihn, responsabilizaban de todos los males del mundo al capitalismo»….Sobra seguir el texto de don Enrique.

No es necesario reflexionar. La simpatía de AMLO y LEA por Ernesto «el ché Guevara», está más allá de la coincidencia, e inclusive de la memoria.

Es un derecho, escrito o inédito, creer o dudar sobre seres sagrados, así como se respeta, en casi todos los sistemas de gobierno, loar a quienes son considerados como ejemplos de heroísmo, frente a desafíos de alto riesgo, así como modelos seguir, en asuntos inherentes a la conducta individual y colectiva.

Yo respeto el concepto valioso y alto que, al presidente López Obrador, le inspira la vida violenta del argentino Ernesto Guevara, convertido en guerrillero en la isla de Cuba, al lado del comandante Fidel Castro.

Pienso distinto. Ni Castro, ni el Ché, son héroes. Aquel engañó a todos, antes de acceder al poder. Simuló ser redentor del pueblo cubano, sometido a la dictadura de Fulgencio Batista. El segundo, al volverse tan notorio que dió pábulo a la molestia del dictador, fue enviado a Bolivia para armar una revolución. «De purititita casualidad», apenas desembarcó, fue descubierto, esposado junto con su grupo, ejecutado de inmediato, pese a decirle a sus captores, con tono suplicante «valgo más vivo que muerto».

Al igual que ahora, en los tiempos del populismo de LEA, se alzaron voces de antagonismo. Se enderezó la alternativa crucial: ECHEVERRIA O EL FASCISMO…….Hoy, en el evangelio político de la Cuarta T, se nos conmina a todos: LOPEZ OBRADOR O LA CORRUPCION……Ni para dónde hacerse……

GIRÁNDULA PERPLEJA: Monarquía a lo Castro o, Populismo a lo Echeverría, o Austeridad a lo Barttlet. ¿Hacia dónde vamos?