Ni el Presidente está a salvo

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

¿Qué hará el presidente, Andrés Manuel López Obrador, luego del atentado al Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Omar García Harfuch?.

¿Seguirá en su necedad de combatir a la delincuencia, y en particular a la delincuencia organizada, con su política de, “abrazos, no balazos”?.

No me extrañaría que así fuera. Que insistiera en su postura de hacer un llamado a las mamacitas de quienes participaron en la agresión al jefe policiaco de la ciudad donde están asentados los poderes del país, para que les den un jalón de orejas y los conminen a retomar el camino del bien.

Espero, sin embargo, que López Obrador haya entendido el mensaje insolente del crimen organizado, pero sobre todo que entienda de una vez por todas que el Estado mexicano no puede seguir arrodillado ante una delincuencia que ha demostrado, una y otra vez, que no tiene el mínimo respeto por la autoridad.

Es absurdo seguir en esa línea cuando el país entero sigue sumido en un baño de sangre, que no se ve para cuando pueda parar. Entidades como Guanajuato están “ardiendo”.

Lo de García Harfuch fue una demostración de lo que puede hacer el narco. Si fueron capaces de armar un megaoperativo en uno de los sectores más exclusivos de la Capital del país, y por lo tanto más vigilados, entonces pueden ser capaces de todo.

Para decirlo abiertamente, el poder de muerte que tienen los grupos criminales, representa una amenaza para todos, incluido el mismo Presidente de la República. Ni él está a salvo.

De hecho, el mismo secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo, reveló que desde hace un mes había amenazas de atentados contra funcionarios de primer nivel en el Gobierno.

Frente a ello, la conclusión es clara: es urgente modificar la estrategia de seguridad de la “4T”. El Presidente debe entenderlo.

Para comenzar tiene que reforzar su seguridad personal. Eso de que “el pueblo bueno me protege”, es una tontería. Siempre lo ha sido. El atentado a García Harfuch demuestra que cualquiera es vulnerable ante el poder del crimen.

 

EL RESTO

A LOS TRIBUNALES.- El pasado viernes fue aprobada en Comisiones legislativas la reforma a la Ley de Hacienda para aplicar el cobro de un derecho a las empresas que emitan gases efecto invernadero a la atmósfera, entre ellas Pemex y la CFE.

El dictamen será aprobado mañana martes en la última sesión plenaria del actual periodo ordinario.

Aunque los diez diputados que conforman la bancada de Morena votarán en contra, los votos del PAN, PRI y MC, serán suficientes para aprobar la acción legislativa promovida por el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

Sin embargo, lo más seguro es que será en los tribunales de justicia federal donde se decidirá si la reforma es legal o no. Morena argumenta que el Estado no tiene competencia para legislar en la materia, mientras que los panistas sostienen que si la hay.

Al final será el Poder Judicial Federal el que decida a quien le asiste la razón.

“RICKY RICÓN”.- “Hacen tanto escándalo por pin…100 millones de pesos. Yo se los presto”, se quejó el diputado de Morena, Rigoberto Ramos Ordoñez, durante la anterior sesión del Pleno Legislativo, mientras se debatía una iniciativa para autorizar un crédito por esa cantidad al Ayuntamiento de Tampico.

No es la primera vez que el reynosense incurre en esas poses de presumir su riqueza. En otra sesión anterior, enseñó un grueso fajo de billetes a sus compañeros.

Por esa razón, se ha ganado la animadversión de muchos legisladores, que ya lo bautizaron como “Ricky Ricón”. No es su presunta riqueza lo que les molesta, sino su fantochería.

Así andan las cosas.

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