Parece que fue ayer

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Mauricio Zapata.-

 Parece que fue ayer cuando en ese mismo escenario Rodolfo Torre Cantú era vitoreado por los militantes priistas cuando rendía protesta como candidato a la gubernatura.

Parece que fue ayer, cuando en ese mismo escenario Rodolfo Torre Cantú recibía aplausos y gritos de aliento por sus seguidores, cuando era elegido por los delegados de su partido candidato a la gubernatura.

Parece que fue ayer cuando en ese mismo escenario se pintaba de rojo, blanco y verde para darle la bienvenida a Rodolfo Torre Cantú en varios de los eventos que ahí encabezó.

Parece que fue ayer cuando en ese mismo escenario recibía a decenas de políticos de todas las esferas y Rodolfo Torre Cantú llamaba a la unidad partidista, como una de sus principales banderas de campaña.

Pero hoy, hace diez años fue diferente, era el mismo escenario, el Polyforum Victoria, pero de otro evento que encabezaba Rodolfo Torre Cantú.

Fue el mismo donde fue vitoreado, pero en esa ocasión no hubo sonrisas, hubo lágrimas. En ese mismo escenario, recibió aplausos, pero no con el mismo sentimiento. Ese día se pintó de negro, de luto, de tristeza, de dudas, de consternación, de incertidumbre, de lamentos, de exigencias.

Hace diez años, en ese mismo escenario, la clase política nacional se unió en un solo sentimiento, en una sola palabra, en un solo aplauso, en un solo grito.

Así como él lo pidió: “Unidad”, pero en torno a un homenaje póstumo, en un homenaje que un día antes nadie se imaginaba. Eran las mismas, pero en ese momento los rostros eran largos, tristes, húmedos por las lágrimas.

Hasta el fondo, como cuando rindió protesta, en ese mismo rincón una enorme mampara, en aquella ocasión con el rostro de Torre grande, los colores verde y blanco, su nombre en letras enormes, pero con una diferencia: al lado derecho un moño negro, grande como su foto, como su nombre, como su trayectoria.

Esa vez fue diferente, se sentía la nostalgia. Mucha gente del pueblo se dio cita, unos iban de luto, otros con su playera con la leyenda “Rodolfo Gobernador”.

Es vez todo era silencio, pero era un silencio que se sentía profundo, en ocasiones lo rompía el sollozo de la gente que fue, de esa gente que aún no daba crédito a los que sucedía.

Helicópteros rodeaban la zona y uno a uno llegaban los gobernadores priistas, que una vez más se unieron en torno a Rodolfo Torre Cantú.

El grito de “Rodolfo, Rodolfo, Rodolfo” parecía el mismo de otras ocasiones, pero se entrecortaba con el nudo que se hacía en la garganta de aquellos que arengaban.

Y el adiós fue con un aplauso y con el mismo grito “Rodolfo, Rodolfo, Rodolfo” ahogado con las lágrimas y el sentimiento.

Han pasado diez años de aquel evento que cambió a Tamaulipas.

EN CINCO PALABRAS.- Hasta ahora todo siguió igual.

PUNTO FINAL.- “Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo”: Amado Nervo.

Twitter: @Mauri_Zapata

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