No tenemos la culpa

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Melitón Guevara Castillo.-

“Nosotros no tenemos la culpa de que la gente salga a la calle sin protección, sin nada, es culpa de la ciudadanía no de nosotros, porque estamos trabajando con medidas de sanidad y protocolos de COEPRIS y Salud”, así es como Paulino Cortés, representante de los ambulantes, pinta la realidad que viven por culpa del COVID-19.

Así se defiende de las nuevas medidas de restricción que Gloria Molina, la titular de Salud en el Estado, estableció de nueva cuenta; en tanto que José Luis Loperena González, de la CANACO Victoria, no duda en afirmar que un nuevo cierre es un “tiro de gracia” para el comercio y la reactivación económica.

 

EL SUSTO DE GLORIA

Gloria Molina está asustada, y con ella, buena parte de la población, entre los que me cuento. Todo porque Tamaulipas está viviendo una etapa completamente desconocida: pensó que bastaba la sana distancia y el cubrebocas para abatir la pandemia del COVID-19. Y nada, resulta que en los últimos días, que se reportaron mil 232 casos de contagio y 85 fallecimientos. Con estos datos, ordena regresar, intensificar medidas restrictivas.

Los llamados a la población no están surtiendo efectos. Un experto en comunicación diría que el destinatario no está dispuesto a escuchar el mensaje; las evidencias están en las redes sociales. Por ejemplo, Luis Vicente Ballinas como un fotógrafo comprometido con Tamaulipas, hace días publicó imágenes de la zona centro, de la calle Hidalgo, y lo que se observa es, vaya pues, mucha, demasiada movilidad… eso, sin contar con lo que sucede en el Mercado Argüelles y sus alrededores.

 

BALNEARIO ‘LAS PILAS’

En El Roble está el balneario “Las Pilas”. Siguiendo instrucciones de la autoridad está cerrado a los turistas: en la entrada principal, colocaron troncos grandes y gruesos, para impedir la entrada de carros, así como líneas de alambre de púas. Y los policías se dan, una que otra vuelta, llegando hasta el Salto del Tigre, para conminar a los turistas a respetar la prohibición de aglomeraciones sociales.

Sábados y domingos, en las redes sociales, se observa como presumen que les encanta violar las reglas dispuestas por la autoridad. Publican fotos de los vehículos, estacionados a unos 150 o 200 metros e ingresan a pie. Es tanta la presunción, que suben fotos a la red social, unas individuales otras grupales, anotando: en un lugar de la mancha, disfrutando del río. Entiendo que tienen ganas de salir del aislamiento….  Pero es una irresponsabilidad social.

 

NUEVAS RESTRICCIONES

Ante el incremento de contagios y de muertes la autoridad toma nuevas decisiones. Una de ellas, es regresar a como estábamos antes de iniciar la reactivación económica: que las actividades no esenciales se vuelvan a suspender y, aunque no está confirmado, se anuncia que ahora hasta los minisúper tendrá que cerrar sábados y domingos, así como el transporte público cancelar sus rutas esos días.

La cuestión es muy simple: ¿Por qué nos negamos a cumplir con instrucciones sanitarias? Cerrar los negocios, efectivamente, afecta a la economía, a los empleos; por eso, se entiende, la necesidad de reactivar la economía y ahí está, recuerden, la actitud de los comerciantes ambulantes: cumplimos, pero la gente, la población, no cumple… a nivel nacional, en los últimos días bajaron los contagios, pero en Tamaulipas y en su capital se incrementaron.

 

AUTORIDAD Y ORDEN

La cuestión, para mí, es que la población en general no respeta ni cumple disposiciones porque no hay una sanción: lo observamos, nos acostumbramos a usar el cinturón de seguridad porque nos multaban; y en el caso del “hoy no circula” pocos, o casi nadie lo respeta, porque no hay multa… no hay castigo. ¿Es necesario que nos castiguen para cumplir, acatar instrucciones?

 

 

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