‘Calle Leopoldo Bello López’

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Azahel Jaramillo H.-

Leopoldo Bello López fue un afamado abogado victorense, muy participativo siempre para hacer de nuestra Ciudad Victoria un mejor lugar para vivir, fue también funcionario público. Escribió un par de libros que en su momento fueron muy exitosos: “Cuéntame algo de un vaquero” y “Eugenio Hernández Balboa. Anecdotario”.

Con Polo Bello, como le decía la gente, lleve una buena relación que puede haber entre un reportero y un victorense distinguido, hasta me concedió crédito de una entrevista que reprodujo en uno de sus libros. Pero cuando lo nombraron director de Tránsito Municipal la amistad se enfrió. A Don Polo Bello no le empezaron a parecer mis continuos señalamientos en las páginas editoriales de El Diario de Ciudad Victoria donde yo daba cuenta de los abusos cometidos por oficiales de tránsito contra los automovilistas. De hecho no recuerdo haberlo señalando a él como responsable; solo me limitaba a documentar las quejas ciudadanos que me hacía llegar la gente. O de lo que yo me percataba. Con todo un día él se apersonó en Palacio de Gobierno para, carpeta en mano, desacreditarme (ya ven se entera uno) ante el Señor Gobernador.  Aquello no tuvo ninguna repercusión. Yo lo que entendí entonces es que Polo Bello se sentía guardián de la honra de los oficiales de Tránsito.

Un mal día ocurrió una tragedia. El licenciado Polo Bello, director de Tránsito, amaneció muerto a balazo en una calle adyacente a Tránsito. Oficialmente se dijo que se había suicidado. La noticia causo profunda consternación en Ciudad Victoria.

Unos meses después de esa tragedia, el Cabildo Victorense jefaturado  por el alcalde ingeniero Eugenio Hernández Flores dispuso honrar la memoria del referido abogado colocando su nombre a la amplia calle principal de la colonia “América de Juárez”, entonces recién pavimentada.

Y este jueves dos de julio, por ahí de las dos de la tarde en mi carro transité por esa calle… “Calle Leopoldo Bello López”, se lee en cada esquina. Y me acordé de él: tan participativo, tan hiperactivo, tan deportista, tan guardián de arte de la charrería, tan guardián del prestigio de instituciones como Tránsito Victoria, tan amigo de, su vecina, la abogada magistrada Ana Teresa Loubbert Gutiérrez.

Y vi este jueves dos de julio la calle, su calle, la que lleva su nombre en la “América de Juárez”, y creo que Polo Bello al ver esa calle ahora tan llena de bachezotes, basura e inches lámparas del alumbrado público… encendidas a plena luz del día… púes Polo Bello estaría hoy mismo, estaría   en..nojadísimo con el Gobierno de Ciudad Victoria. Y a lo mejor, Polo Bello, en una de esas… desde el más allá… a lo mejor y me mandaría un mensaje… “Oye, Jaramillo (como me decía), yo no sé cómo le vayas a hacer… pon en tu columna… habla con la gente del Cabildo… y pídeles que retiren, que le quiten mi nombre a esa calle… Calle  abandonada, pozuda, con lámparas prendidas a plena de luz del día… en serio Jaramillo, que deshonra…ahí te encargo Jaramillo”.

Conociendo, como conocí al abogado Polo Bello, quien cada mañana caminaba, (yo lo veía de cuando en cuando desde la comodidad de mis destartalados o ya mejorcitos carros) en el Paseo Méndez… trotaba con su vecina de barrio y gran amiga Doña Bertha del Avellano de Cárdenas, respetable dama, ex Primera Dama de Tamaulipas, quien hace algunos años –como tituló El Expreso, en su momento–  abrió el arcón de sus recuerdos para hablar de la vida. La entrevisté sobre su vida. Me habló de cómo conoció y se enamoró ella del inolvidable Enrique Cárdenas González, quien luego llegó a Senador, a Gobernador. Y bueno, creo yo, ahora que, de saber las condiciones en se encuentra la calle “Leopoldo Bello López”, Don Polo  me diría… “hay te encargo, Jaramillo”. (NOS VEMOS).

 

Azahel Jaramillo Hernandez

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