Pensemos con detenimiento nuestro proceder

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Héctor F. Saldivar Garza

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), sorprendió a un gran sector de la sociedad al nombrar a México Miembro del Consejo General de Seguridad. Esta decisión debe analizarse con detenimiento, ya que para nadie es un secreto que desde el inicio de sus actividades, el gobierno federal ha batallado ante una férrea oposición de ciertos grupos, principalmente económicos, que están en desacuerdo con las acciones del presidente, prácticamente en todo. Además de colocar algunos obstáculos en el desempeño de su trabajo, están pidiendo el apoyo del pueblo para terminar lo más pronto posible con su régimen.

Ante esta situación podríamos preguntarnos lo siguiente: ¿El nombramiento otorgado a México en la ONU, puede considerarse un asentimiento a las políticas que se están manejando en su interior? De resultar positiva la respuesta, entonces tendríamos que consultar a los dirigentes opositores al gobierno federal, para que expliquen por qué esa multiplicidad de países está de acuerdo con este régimen y ellos disienten. Quizá fuese prudente que revisaran con precisión, cuáles son las cuestiones por las que no aceptan su gobierno, y se colocaran en un plan neutral en cuanto a sus exigencias, para que hubiera entendimiento, ya que probablemente si se logra la unidad nacional marcharíamos hacia un mejor futuro para todos, lo cual es el anhelo del pueblo mexicano.

De acuerdo a nuestro criterio, es comprensible que la problemática no resulta sencilla de resolver, ya que varias situaciones han provocado el asomo de algunos detalles significativos que permiten observar en la polarizada sociedad mexicana, diferencias sustanciales como las siguientes: Existe un sector mayoritario en la nación que acepta al presidente, no obstante encontrarse distante de ser científico, filósofo o algo similar, producto de estudios profundos sobre algunas disciplinas. Lo contemplan como un ser que determinó su personalidad mediante una formación familiar con principios y moral, donde lo económico no se estableció como prioridad, y fue reforzada su conducta con actividades laborales realizadas desde su juventud, en ambientes de pobreza e injusticias que se repitieron continuamente, hasta llegar incluso al año 2006 y 2012, donde sus contrincantes políticos, según información que se publicó posteriormente, le impidieron mediante maniobras ilegales llegar a la presidencia de la república.

Como consecuencia del ambiente experimentado durante su vida, conjuntó un ideario con primacía claramente enfocada a apoyar los marginados y pobres, que justo durante múltiples gobiernos padecieron de políticas dirigidas a otros objetivos, que a su vez facilitaron la corrupción, injusticia e impunidad de un porcentaje considerable de personas dedicadas a la política, principalmente.

Su tenacidad lo condujo a postularse para la presidencia de la república hasta en tres ocasiones, visitando en la última todos los municipios, maniobrando con diversos sectores que en gran parte lo aceptaron, logrando la adhesión también de muchos que disfrutaban de gran capital económico. Sin embargo, el a nadie ocultó que era su última oportunidad, y que de resultar triunfador desarrollaría una política para favorecer principalmente a los pobres, solicitando a la sociedad en lo general, apoyaran su proyecto.

Como lo prometió, así inició su sexenio. Las primeras inversiones de capital fueron dirigidas a elevar el salario mínimo y brindar múltiples respaldos a la escasa clase media y baja, para que estuvieran en posibilidad de implementar un negocio donde abastecerse de lo necesario para alejarse de la pobreza. Igualmente se otorgaron becas para estudiantes de diversos niveles educativos, con el objetivo de atacar la deserción, y otro tipo de acciones similares.

Estando en marcha sus proyectos, fue enterándose de diferentes actividades ilegales en el país como el denominado huachicoleo, y procedió a atacarlo; e igualmente a supervisar diferentes dependencias, buscando irregularidades con el mismo ánimo. Así intervino pronto en un hábito ya recurrente en la política mexicana, que es la condonación de impuestos a múltiples empresarios; así como el desorden existente en la facturación, donde el beneficio siempre era para el capitalista. Igualmente participó en la revisión de acuerdos y acciones en lo general con respecto a dependencias federales como Pemex, Comisión Federal de Electricidad, y otras, en los cuales se comprobaron una serie de acciones leoninas de parte de empresarios e inversionistas, con pérdidas comunes para el patrimonio nacional, las cuales están en proceso de corrección.

Ante esta diversidad de actividades reivindicadoras del nuevo gobierno, la postura de aquellos colocados en la necesidad de cumplir con los compromisos que les corresponde, fue generadora de grandes debates, que concluyeron parcialmente en el pago de adeudos de algunos empresarios, y la organización de otros más, que se decidieron por atacar al régimen con el objetivo de lograr su caída.

Consideramos que a estas alturas aún es posible definir acuerdos, pero se debe comprender que el gobierno tendrá que aplicar la Ley sobre aquellos que lo han infringido; y asimismo es indispensable apoyar durante un tiempo considerable al sector más necesitado de la sociedad, porque se le marginó durante toda una época y es importante impulsarlo para equilibrarlo con el resto de los sectores.

De no caminar la sociedad sobre el sendero de apoyar primero a los más necesitados, y aferrarse el sector pudiente a provocar la caída del gobierno, no quiero imaginar hasta donde nos conduciría ese enfrentamiento social; pero avizoro con claridad que provocaría una crisis de altos niveles.

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