No hay que enojarnos

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

El decreto que restringe, desde el pasado viernes, la circulación vehicular durante la noche, volvió a enojar a un amplio sector de la sociedad.

Las quejas contra la medida gubernamental fueron abundantes.

Que es literalmente un toque de queda y el Gobierno viola los derechos humanos de todos nosotros; que la medida no resuelve nada; que solamente quieren imitar lo que hacen los gringos, fueron algunos de los argumentos más recurrentes en redes sociales para descalificar el decreto gubernamental.

A mí me parece que ésta vez hay mucha de razón en los quejosos. No le veo mucho sentido restringir la circulación vehicular en el horario nocturno, sobre todo si las tiendas de conveniencia y autoservicio estarán cerradas.

La mayor parte de quienes circulan por las noches lo hacen porque andan empachangados o consumiendo bebidas alcohólicas. Pero al no haber negocios abiertos, seguramente el tránsito vehicular se reducirá por sí mismo.

Sin embargo, más allá de que haya razón en la inconformidad ciudadana por lo que muchos han bautizado como un “toque de queda”, soy un convencido de que atrás de todo hay una intención genuina del Gobierno del Estado, de buscar frenar el alarmante incremento de casos de covid-19.

En ese sentido, le diré lo mismo que en ocasiones anteriores: no tenemos porqué molestarnos contra el Gobierno.

Sobre todo cuando es obvio que lo único que busca la autoridad es el beneficio de todos, y evitar que la situación por la pandemia genere escenarios dramáticos, como los vividos en otros países, en que no había espacio en los hospitales para recibir a más enfermos.

Todos sabemos que el drama que se vive mundialmente por el covid-19 no tiene precedentes. Sabemos también que hasta en tanto no haya una vacuna, el virus seguirá ahí, representando una amenaza, para muchos letal.

Bajo ese entendido, a estas alturas ya nadie debería molestarse por las disposiciones gubernamentales que buscan frenar el avance de la enfermedad. En vez de ello deberíamos aplaudir.

No tenemos porqué enojarnos como niños chiquitos porque nos piden quedarnos en casa, o que no circulemos en vehículo durante la noche.

Todo eso lo hacen por nuestro bien. ¿O cuál podría ser el “negocio” del Gobierno con un decreto como el que acaba de implementar y los que le precedieron?

Lo único que yo veo es una especie de desesperación oficial porque las cifras del covid-19 siguen a la alza, y, como le decía, la capacidad hospitalaria está llegando al máximo.

Entendamos de una vez por todas, que está en juego nuestra vida y la de nuestros seres más queridos. Entre más seamos los que atendamos las medidas preventivas, más pronto lograremos frenar la enfermedad.

 

EL RESTO

NO PIENSA

 

El pasado viernes al mediodía, el alcalde de Victoria, Xicoténcatl González Uresti, tuvo una “sesión de fotos”, presumiendo su programa de bacheo.

El asunto no tendría nada de malo, a no ser porque las calles que andaban bacheando eran las de uno de los sectores más pudientes de la Capital, por donde los únicos que circulan son los vecinos.

En serio: ¿no tendrá un mínimo de inteligencia el jefe edilicio capitalino para entender que la prioridad debe ser la rehabilitación de las calles más transitadas de la Ciudad?.

Hay una docena de calles que son las principales vías de Ciudad Victoria, que están saturadas de megabaches y que reclaman atención urgente, pero no, el Alcalde prefiere arreglarles las avenidas a sus amigos. De peor, en peor.

Así andan las cosas.

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