Colapso financiero

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Adriana Heredia.-

La pandemia del covid 19 no sólo ha matado a más de medio millón de personas, contagiado a más de once millones de seres humanos  en todo el mundo y enclaustrado a familias enteras, también golpea duramente la economía de todos los países que la padecen.

Los negocios no sólo aplicaron la austeridad, muchos cerraron sus puertas sosteniéndose a un mínimo de gastos, algunos mantuvieron con medios sueldos a sus empleados y otros definitivamente iniciaron con un recorte de personal, esas son a las que les ha ido bien en este declive, otras cambiaron de giro, y definitivamente las que no pudieron sostenerse se declararon en bancarrota sin siquiera liquidar a sus trabajadores, en estos tiempos es de agradecer quienes tenemos trabajo.

Mientras México ocupa el quinto lugar de muertes por esta cepa del coronavirus por debajo de Italia, Reino Unido, Brasil y Estados Unidos,  y los hospitales comienzan a sentir la saturación por la falta de pruebas para que el paciente sea tratado en los primeros síntomas, comenzamos a ver personas morir en la calle por falta de atención,  y el personal hospitalario se contagia y muere por la deficiencia  de equipo médico adecuado, la situación amenaza en el ámbito económico, a un país que de por sí tenía problemas por un cambio de administración federal que no hacía fluir los apoyos a las micro y pequeñas empresas.

Las unidades financieras como Elektra mantienen el pie en el cuello de sus deudores, pero aún así les reestructuran sus deudas impagables por el alto cobro de intereses y servicios de cobranza,  para quedarse con los bienes inmuebles de quienes en la necesidad y falta de recursos para sobrevivir, les solicitan un préstamo.

La cultura en México de adquirir deudas con abonos chiquitos para salir de un bache que se convierte en un hoyo sin fondo, es común y no nació con la pandemia del covid 19, pero sí creció cuando estas entidades financieras les volvían a dar sus créditos sabiendo que cada uno de sus deudores no se sacará la lotería para acudir a pagar, han hecho su agosto durante estos meses porque esas empresas nunca cerraron, pero ahora viene lo bueno, porque sólo los burócratas estatales y federales no se han visto dañados en su economía, la gran mayoría sin ir a trabajar han recibido su sueldo y los privilegiados y altos funcionarios sus grandes compensaciones, bonos, viáticos,  dietas y gastos de representación sin demora alguna.

El haz de este reflector indica que no se han tomado medidas para amortiguar la dañada economía del país, y que incluso la Comisión Nacional Bancaria ya encendió sus focos de alarma ante el aumento de la morosidad que en casos no asociados a la pandemia hizo quebrar a Famsa Ahorro, los bancos advierten que poder manejar la morosidad de sus cuentahabientes dependerá del tiempo que dure la contingencia, si se encuentra dentro de los cuatro a seis meses podrían amortiguar el golpe, sin embargo otro factor determinante será el número de empresas que desaparecerá durante este período, así que aunque el colapso financiero individual ya se reciente en muchas empresas mexicanas, lo que suceda con la contención de la pandemia en las siguientes semanas marcará un parteaguas de lo que se vivirá en nuestro país, la pandemia no debe parar sólo para no enfermarnos de covid 19 si no para que la economía se estabilice.

Twitter: @adriana_heredia

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