Nuestro problema principal es la educación

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Héctor F. Saldivar Garza

En México, al margen de la pandemia que nos agobia, la mayoría de los problemas que se están manifestando en la sociedad tienen su origen en la educación. Reflexionando en torno a esto, es evidente la existencia de una crisis de valores y principios que parte del propio Estado mexicano, y se observa en la sociedad en general, la escuela y en la propia familia.

Revisaremos a continuación cada uno de los elementos, ofreciendo una explicación que permita visualizar con mayor claridad lo señalado, para posteriormente proponer algunas formas de solución a la maraña que se ha extendido sobre nuestra sociedad.

Empezaremos por citar que el nuevo Estado mexicano, como se ha reconocido a través del tiempo, es una institución surgida del proceso revolucionario de 1910. Este movimiento, de acuerdo con un cúmulo de autores, se gestó por una serie inobjetable de acciones que fueron demoliendo la sociedad mexicana hasta convertirla en una mayoría inmensa de pobres, tanto en el orden material como en muchas otras expresiones sociales de descrédito.

Sin embargo, así como muchos ciudadanos enarbolaron las consignas revolucionarias con el afán de lograr un futuro más digno, que los alejara de la pobreza y negatividades que se manifestaban en sus entornos sociales, otros vieron en la revolución la posibilidad de impactar a la sociedad con un nuevo ideario que no tan solo lograra como consecuencia un mejor nivel de vida para tanto depauperado que con ansias lo requería, sino que también su mente profundizó, hasta llegar a vislumbrar un cambio en los grupos de poder, que diera paso a una sociedad con modificación en lo económico, pero también en lo educativo, cultural y espiritual. Es decir, consideraron que a través de los cambios imprimidos, podía lograrse en nuestro país un hombre nuevo que fuese capaz de avanzar hasta límites insospechados.

La creación del Estado mexicano fue gracias a determinados acuerdos que se lograron en la cúpula social y política, después de exterminar a los principales líderes sociales que pretendían modificaciones estructurales en el país; y esto lo planearon así, porque organizarse políticamente no era viable con su presencia, ya que aquellos que participaban en la acción política, si bien fueron actores en la lucha revolucionaria, más bien pretendían un espacio para sus ambiciones personales.

Con estos antecedentes surgió el Partido Nacional Revolucionario, amalgamando a todos ellos; pero en sus iniciativas, por lo consiguiente, se olvidaron un tanto las razones principales por las que surgió el movimiento armado.

Asimismo, también como consecuencia de esto, exceptuando al gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, no hubo realmente un grupo de impulsores que se interesara por forjar una sociedad desarrollada. Todo esto conllevó, a que al poco tiempo, el Estado mexicano se fuese corrompiendo hasta culminar su debacle con el fuerte impacto de la instauración del modelo neoliberal.

En el momento actual, con el arribo de un nuevo régimen con tintes humanistas, se siente fuerte la esperanza de retomar el camino ambicionado por el pueblo y los líderes como los Flores Magón, Zapata y otros; pero a guisa de sincerarse, el modelo neoliberal que empezó a trabajarse en 1982 con Miguel de la Madrid, tuvo la precaución de abandonar a su suerte a las últimas generaciones de niños y jóvenes que se educaron con marcadas carencias; de tal manera que la preparación adquirida probablemente no los blindará fácilmente contra los embates que se están presentando por parte de los defensores del pasado inmediato corrupto y desordenado… quizá lo único que podrá decidir un futuro diferente, será el desempeño férreo de aquéllas personas que mantienen viva la flama del cambio, propulsada desde los años 40 y 50 de la centuria próxima pasada. Y en cuanto a los jóvenes, debemos aplicarnos con ánimo exacerbado para rescatar lo que esté a nuestro alcance.

Este abandono en que se ha tenido a la sociedad, ha permitido que durante la niñez y juventud, principalmente, las personas se conduzcan básicamente de acuerdo a los dictados de su naturaleza, y un tanto su sentido común, lo cual, obviamente, debe corregirse a la brevedad con una educación transformadora.

El siguiente elemento significativo que imposibilitó el cambio a fondo, fue la escuela; la cual no mostró un plan educativo que rescatara los valores necesarios para caminar con solidez al futuro, e ir corrigiendo, sobre la marcha, los acuerdos nefastos existentes entre los liderazgos locales o estatales.

Esta institución, durante mucho tiempo sólo se conformó con preparar a las personas para el trabajo, sesgando tópicos cruciales que la experiencia vivencial los ha colocado en la vanguardia de los saberes indispensables, como el desarrollo de los sentidos para realizar una adecuada observación en la sociedad, que facilite calar en lo profundo del ser humano, para un mayor conocimiento propio y de los demás.

Otro punto verdaderamente trascendente que la educación escolar ha descuidado, es la preparación para la vida. Esto incluye una gran diversidad de temas, como la alimentación del ser humano de manera mayormente

natural. Algunos ejemplos a citar pueden ser el consumo de la leche materna durante un tiempo considerable, que podría ser de seis a doce meses como mínimo. Incluso, la Organización Mundial de la Salud lo extiende hasta dos años.

Mediante este procedimiento se logrará en el niño fortaleza en huesos, dentadura, articulaciones; y en lo emocional se incidirá también, porque al establecerse una comunicación amplia entre madre e hijo, el resultado es un blindaje considerable ante las inclemencias que pudiese presentar un futuro emocional complicado.

Asimismo, en la formación para la vida se incluyen una serie de procedimientos que deben mostrarse a las personas, para que los considere y esto les facilite avanzar en sus proyectos. Entre ellos podemos enumerar el manejarse con asertividad, desarrollar la autocrítica, conducirse con autonomía y siempre pretendiendo la instauración de los valores fundamentales como justicia, equidad y el apoyo irrestricto a los más necesitados.

El último elemento es la familia, lo cual se encuentra entrelazado con estrechez a los demás. Sin embargo, es importante analizarlo por separado, para intentar encontrar líneas directas que mejoren su desempeño.

Por ejemplo, en las reuniones escolares de padres de familia debe insistirse en que el modelo educativo a emplear en la institución, es importante contemple una defensa contra la envestida de los medios, los cuales, lamentablemente no responden a los intereses sociales sino a los particulares que les pagan, lo cual exige multiplicar su atención para que sean selectivos en lo que penetra a los sentidos de sus hijos, recordemos, por citar algo, que de las costumbres alimentarias de la niñez podemos visualizar la salud que mostrará el adulto cuando alcance su estado mayor; y esa predisposición a consumir productos altamente dañinos, muy bien pueden surgir de los anuncios que se propagan a través de los medios.

Así como mostramos este ejemplo, podríamos citar otros; pero el punto fundamental a explicar, es que evitemos ser absorbidos por nuestros compromisos de trabajo o relaciones sociales, y asignemos mayor atención al respaldo a nuestros hijos, para lograr una generación con realce. Esto contribuirá a que no continúe la reproducción social, y avancemos.

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