Sustitución del neoliberalismo: misión delicada

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Héctor F. Saldívar Garza

Es común que en libros, artículos periodísticos, opiniones transmitidas por radio, televisión, internet y otros medios, veamos o escuchemos comentarios de personas que se quejan amargamente del modelo neoliberal en el que vivimos, y le auguran desaparición pronta, de no realizarse, en torno a su aplicación, correcciones significativas.

Este modelo fue creado, según sus defensores, para que los estados en desarrollo de América Latina, pudiesen superar sus carencias existenciales que los tienen inmersos en pobreza, pero finalmente, a 30 años de iniciada su operatividad, podemos afirmar que no cumplió con lo esperado, y en algunos países empeoró la situación.

Reflexionando en torno a lo señalado, consideramos que no será sencillo realizar cambios estructurales en el paradigma, ya que si bien para la mayoría de las naciones ha ocasionado afectaciones muy serias al grueso de la población, pero también, en contraparte, debe informarse que ha enriquecido a un cúmulo de empresas extranjeras y algunas nacionales que se acoplaron a él en forma adecuada.

De intentar los opositores modificaciones, probablemente estos datos estarán esgrimiéndose como fundamento de que el prototipo no es inadecuado, sino la aplicación. Asimismo, el apoyo internacional rápido se presentaría para mantenerlo en funciones. No debemos olvidar que este modelo económico-político-social fue apoyado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en el Consenso de Washington en el año1989, reunión en que se propusieron diez iniciativas del economista inglés John Williamson para iniciar las acciones transformadoras.

Contemplando el tema desde otra arista, para forjar criterio, presentamos el caso de Bolivia, que es digno de analizarlo como algo especial, porque sin principios neoliberales logró avanzar.

Este país experimentó un empobrecimiento muy marcado a partir de 1985, cuando incrementó su inflación hasta 2,177 por ciento, y privatizó la minería, lo cual ocasionó un desempleo de 23 mil personas.

A partir de la segunda mitad de los años 80 se establecieron reformas estructurales, las cuales no impactaron favorablemente a la nación. Además, en el año 2000 y 2003 sobrevinieron dos luchas sociales fuertes en su interior, por el agua y el gas, respectivamente, encabezadas por el líder cocalero Evo Morales, quien en 2005 llegó a la Presidencia de la República, y probablemente por la confianza que tuvo en el gran apoyo popular alcanzado con los movimientos de ese mismo lustro, al tomar posesión de su mandato constitucional abandonó el modelo neoliberal, nacionalizando la minería, los hidrocarburos y las telecomunicaciones.

Si queremos claridad en cuanto a los hechos, es importante comentar que este gobierno no fue respaldado por los sectores del gran capital, principalmente por provenir Morales de raíces netamente indígenas y con tendencia a implementar ideas distantes del neoliberalismo, lo cual arguyó desde tiempos pasados su organización Movimiento al Socialismo (MAS), como nueva opción a la busca de avanzar.

La actitud de oposición de la mayoría empresarial fue asimismo respaldada por la embajada de los Estados Unidos, quienes desde el inicio de las deliberaciones para nombrar presidente de la República, cuando participó Evo Morales, abiertamente se mostraron a favor de la derecha, que por obvias razones simpatizan con las líneas políticas de los Estados Unidos.

Como una medida analítica para promover el desarrollo social equitativo, queremos hacer aquí una acotación para acentuar que las acciones políticas promovidas por el gobierno del MAS son interesantes de revisarse, ya que podrían ser útiles a otros países que tienen cierto avance democrático y por lo consiguiente posibilidades de lograr, en un descuido de los neoliberales, ganar el poder a través de las urnas.

Esto lo comentamos, porque ha sido común observar en varias naciones subdesarrolladas, que al contar con la oportunidad de un gobierno más independiente, cometen un error básico que explicaremos detenidamente.

En ocasiones sucede, que cuando después de batallar mucho tiempo triunfa un candidato de la izquierda, como sucedió en México, la preocupación máxima del gobierno es mejorar a las mayorías en pobreza. Esto, por supuesto que no es una decisión negativa, pero debe ir de la mano de lo fundamental, que es el cambio en el sistema educativo, con lo cual se pueda forjar un nuevo tipo de hombre que sustituya al moldeado en un ambiente neoliberal, porque el pretendido para una sociedad más equitativa debe llevar una dirección hacia la autonomía y libertad de los individuos, tanto como de la sociedad.

Al referirnos a la educación por la libertad y autonomía, no se pretende únicamente pensar en el modelo educativo, ni tan solo en las escuelas. La idea debe ir más allá, descendiéndola desde el propio Estado, involucrando a la sociedad, la familia; así como a los medios de comunicación y al propio gobierno.

Al transcurso de forjar un par de generaciones de jóvenes con una visión más social, lo más probable es que los países desarrollados de esta manera difícilmente cedan ante la inmoralidad, la carencia de ética, lo inmundo de la vida fundada solo en lo material, y mucho menos serán traidores a su patria.

De lograrse lo señalado, la marcha ascendente de la nación será su derrotero seguro, vislumbrándose en el horizonte un futuro halagüeño.

Recordemos que cuando se triunfa a través de elecciones puras, los cambios se realizan sin violencia, porque a través de las acciones también el partido ganador va reeducando al pueblo o sociedad. Pero no se debe caer en la ingenuidad de que al resultar derrotados los de la derecha, su interés por retornar a los anteriores privilegios se difuminará. Probablemente será lo contrario, reforzarán su ánimo y muchas ocasiones sin considerar leyes, reglamentos o principios, se abastecerán de nuevos bríos y con gran ánimo intentarán retomar el camino de regreso al triunfo.

Por lo consiguiente, para el sector dirigente que inicia un nuevo modelo, el quehacer político debe ser intenso, e igualmente requieren mantenerse alertas ante acciones continuas de la oposición, quienes pretenderán descarrilar sus proyectos sociales, para evitarles mantener buena imagen ante la ciudadanía.

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