Los ocho de ocho mitos de Gamundi

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Fernando Acuña Piñeiro.-

En Tamaulipas hay grandes mitos políticos, pero ninguno como el de Ricardo Gamundi Rosas. De ocho de ocho afirmaciones que hace, todas son mentiras. Ahí les va:

Primer mito, ganador insuperable e histórico, de ocho de ocho curules de la Cámara baja:

Gamundi, a quien en los espacios de la farándula política le llaman “El Negro”, por su respetable origen jarocho, lo cual acredita con toda cabalidad y nadie le pone en duda, se ha construido una fama de que ganó ocho de ocho diputaciones federales en Tamaulipas, déjeme decirle que exactamente lo mismo logró Rafael González Benavides, cuando fue Presidente estatal del PRI, y lo hizo nada más y nada menos que en los tiempos de Egidio. Que yo sepa, Rafa, nunca se ha andado pavoneando. ¿Ok?

Mito número dos: Gamundi no se cansa de afirmar que él es un próspero consultor político y que vive de las ganancias que dicha profesión le otorga. Nada más falso, pues se sabe que la principal fuente de sus ingresos es la empresa de parquímetros que en su tiempo le entregaron como premio jubilatorio sexenal. Por ahí se dice que esta actividad deja cuando menos, libre de polvo y paja, de 150 a 200 mil pesos mensuales. (Por cierto, Gamundi está de pechito ante el gobernador Cabeza, pues cuando fue líder del Congreso, y CV fue líder de la fracción panista, se sabe que RG le jugó malas pasadas, aunque ahora Gamundi presume que ya hubo un arreglo. ¿Será?

Lo cierto es que sin mover un dedo y desde su hamaca, bajita la mano, Gamundi gana más que los gobernadores y más que el presidente AMLO. En otras palabras, Alberto Bailleres, el dueño de las minas de oro más productivas del país, lo podría demandar por competencia desleal, pues la veta de los parquímetros es bastante generosa.

Mito número tres: Gamundi se ha edificado en su alrededor una imagen de operador político invicto. Pero tiene en su haber más derrotas que el Correcaminos y el Cruz Azul. En su momento fue derrotado la tampiqueña Magda Peraza, misma que se salió del PRI, entre otras cosas, porque ya no aguantaba la prepotencia de RG. Magda creó una alianza con varias fuerzas políticas en el sur y le dio una sopa de su propio chocolate. Pero las derrotas de Gamundi son mucho más numerosas. Mire usted: salió por debajo de la mesa en el estado de Guerrero, cuando lo enviaron como operador estrella en apoyo del candidato priista a la gubernatura, Manuel Añorve. En su momento, Gamundi encuerdó a Abdíes Pineda, el dirigente del PES, y el resultado es que dicho partido perdió el registro. ¡Upps! Pero no contento con destruir a estos pobres clientes políticos, “El Negro” fue de los que le operaron la campaña a Ivonne Ortega, para la dirigencia nacional del PRI, contra Alito. El resultado ya todos lo sabemos: la dama yucateca perdió estrepitosamente.

Ya ubicados en este terreno, habría que sugerirle al “Rocket” Valdés que tenga mucho cuidado, porque la lista de los que se dejaron llevar por la marimba cantarina (folclórico y muy conocido instrumento musical de la tierra veracruzana), de Gamundi, ya son varios, y bien documentados.

Llegados a este punto, se impone la pregunta: ¿Gamundi es un operador y consultor, o simplemente es un ave de mal agüero? Añorve, Abdíes e Ivonne, sus rotundos fracasos, asesorados por RGR, son fiel testimonio de que el veracruzano, avecindado reynosense, tiene la sombra pesada.

Mito número cuatro.- Gamundi ahora anda diciendo que su ideología es revolucionaria y de lo más granado que ha dado la izquierda, todo ello para congratularse con la 4T obradorista. Lo cierto es que consiguió un título patito en la universidad española, cuyo nombre Camilo José Cela, fue soplón y delator al servicio del franquismo, para detener a los republicanos.

Mito número cinco.- Se ha creado una imagen de académico, pero se sabe que estudiar en la “Camilo José Cela” basta con inscribirte, pagar la colegiatura y que no te pase algo, para que te entreguen el papel, con todo y tu ceremonia, tus fotos y toda la faramalla de tu toga y tu birrete.

Mito número seis: No fue el que hizo brillar al PRI en Tamaulipas, sino el que dio inicio a su debacle. Se considera flor de un sexenio. Y alguien que jamás ha sido un político con compromisos, sino alguien que se ha servido de la política.

Mito número siete: Jamás respaldó a quien confió en él y lo apoyó de una manera generosa. Antes más bien, siempre metió cizaña en su jefe, y provocó enfrentamientos políticos estériles con gente vengativa que después llegó al poder, y que hasta la fecha tienen repercusiones.

Mito número ocho: ni siquiera su sonrisa es genuina, pues en su momento se mandó arreglar su dentadura.

Estos son los ocho de ocho mitos de Gamundi, mismo que ahora trae bien encuerdado a Ismael “El Rocket” Valdés. No debemos olvidar que “El Rocket” fue su Secretario de Deportes cuando estuvo en la presidencia estatal del PRI.

Se sabe que hoy el ex beisbolista busca reponerse de sus pérdidas económicas. Para ello, se ha vuelto a reunir con Gamundi, y juntos han tejido una telaraña de expectativas.

Pero, por los antecedentes del gurú, se ve difícil.