Xicópolis

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Mauricio Zapata.-

Xicópolis es una ciudad, allá en un lejano país. Ese país es el reino de la corrupción y de las cosas mal hechas.

Pero Xicópolis es la excepción. Es una metrópoli ética, íntegra y transparente.

Allí, en Xicópolis, todas las calles que estaban mal hechas fueron reparadas y las pusieron a la altura de las mejores del mundo.

Todas esas calles no tienen baches y están alumbradas. Los camellones están limpios y hermosos.

Está gobernada por un profesional de la medicina, fuerte, decidido, inteligente, estable, diplomático, que tiene un proyecto claro y contundente. Que planifica y piensa muy bien las cosas antes de hacerlas.

Es incapaz de tomar decisiones viscerales, odia el nepotismo y primero renuncia antes de ceder poder a sus familiares y amigos. Primero renuncia antes de permitir cualquier acto de corrupción. Está rodeado por un grupo de profesionales y expertos asesores a quienes los escucha y atiende sus sugerencias.

En Xicópolis se licitan todas y cada una de las obras. Nunca han pagado un solo peso del erario en cosas ilícitas, empresas inexistentes o en viajes sin sentido. Todo se hace con estricto apego a derecho.

Es una ciudad inteligente porque nunca falla nada. Los semáforos están perfectamente sincronizados. Los servicios públicos son eficientes y puntuales, Jamás han dejado de hacer algo por ineficaces.

Cada paso que dan se hace con total y absoluta transparencia. Hay proyectos viables y sustentables. Proyectos que harán de Xicópolis la ciudad del futuro.

En Xicópolis asumen sus responsabilidades y jamás le echan la culpa a nadie si algo falla, al contrario, lo asumen, y mejor aún, lo resuelven con eficiencia.

En una ocasión se planeó hacer una avenida comercial. Se hizo el proyecto, y con base en ello se habló con los comerciantes, quienes aportaron ideas para hacerla más viable. Una vez hecho esto, se hizo un plano, se planteó, se hizo una maqueta y una animación en 4D. En fin, hoy es ejemplo mundial y la reactivación económica aumentó 200 por ciento.

En Xicópolis la gente se le entrega a su gobernante. Jamás se han burlado de él y mucho menos lo insultan, quien lo hace es porque fue echado de su trabajo por corrupto. Pero es solo uno de cada cien mil.

Ahí, en Xicópolis, el gobernante es un ejemplo de seriedad, objetividad, trabajo, honestidad, integridad. Jamás se atrevería a hacer alguna payasada solo por caer bien. Todo se lo toma en serio.

En fin, Xicópolis es una ciudad de ensueño. Es una metrópoli ejemplo mundial. Es una localidad que solo en sueños se puede ver así.

Está muy cerca de Xicolandia, otra ciudad, más o menos, con ese mismo esquema.

EN CINCO PALABRAS.- Soñar no cuesta absolutamente nada.

PUNTO FINAL.- “Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo”, dice el refrán.

Twitter: @Mauri_Zapata