Cabecismo arma estrategia, ante la guerra que viene

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Fernando Acuña Piñeiro.-

En lo que para algunos es interpretado como una natural estrategia del Gobierno estatal panista, para blindarse contra posibles acusaciones de la Unidad de Investigación Financiera de la 4T, este miércoles en el diario Reforma y algunos otros medios, apareció una nota destacada en primera plana, en la cual se dice que entre los sobornos del ex director de PEMEX Emilio Lozoya, también alcanzó a salpicar a Tamaulipas, y concretamente la campaña de Rodolfo Torre Cantú.

La insistente versión propalada en las redes sociales tamaulipecas, advirtiendo que a raíz del caso Odebrecht, se avecina un cisma político contra prominentes figuras del panismo en el país, parece tener cierto sustento. Y no es tan descabellada, después de que columnistas bien informados como Carlos Loret de Mola, lo mencionaron este miércoles, en su colaboración, que se publica en diversos medios nacionales.

Loret escribió: “La Mira está puesta en el PAN, y algunas de sus principales figuras. Parecen ser los primeros objetivos a debilitar. Pura lógica electoral, de cara al 2021”.

Lo cierto es que, el enfrentamiento entre el Gobierno estatal y la Federación, si trae patas para arriba todo el entramado institucional entre el obradorismo y la marca Tam. No existe una adecuada coordinación entre ambas instancias de poder. De ahí que temas duros como el de la pandemia, sigan en vilo, y la población es la que sale perdiendo.

Mientras tanto, para algunos priistas en la entidad, el hecho de golpetear la memoria post mortem del ex candidato a la gubernatura, asesinado en junio del 2010, representa una agresión hacia el pasado priista, y sobre todo porque ya falleció.

La manera como la UIFE tamaulipeca está integrando la mencionada investigación, está siguiendo exactamente los mismos pasos y metodología, instrumentados por la Fiscalía federal de Santiago Nieto. O sea, aquí en nuestro estado, también se está echando mano de la figura jurídica llamada “Criterio de Oportunidad” a través de la cual un testigo colaborador, (digamos que un Lozoyita en pequeño) acaba de hablar sobre una presunta reunión celebrada en Tamaulipas, en la que le fueron solicitados 500 mil dólares a la brasileña Odebrecht, a cambio de darles contratos, una vez ganando las elecciones.

Siguiendo la trama del asunto, los sobornos que habría entregado Emilio Lozoya en Tamaulipas, ascenderían a 350 mil dólares, de 500 mil que se habrían solicitado a cambio de contratos una vez que el PRI ganara la gubernatura. Las cosas no están muy claras que digamos, porque en la citada publicación de Reforma se hace hincapié en que los tamaulipecos solo recibieron 350 mil dólares.

El intermediario para recibir los sobornos de Odebrecht (vía Lozoya), y entregarlos a los liderazgos de la campaña rodolfista en el estado se dice que fue Jorge Eduardo o Jorge Federico Rivera Schote, un personaje que supuestamente le habría operado a sexenios priistas. Y que ahora es muy cercano a las cúpulas del PAN en Tamaulipas. Al parecer el aludido actualmente se desempeña como titular de la COMAPA en Tampico.

Otro ángulo por corroborar de acuerdo a la nota medio tenebrosa, y digna de pertenecer a la famosa teoría de la conspiración, es la versión de que el representante de la empresa Odebrecht en México, Luis Alberto de Meneses Weyll, habría señalado en una declaración hecha en 2017 que su consorcio carioca habría entregado 500 mil dólares al PRI en Tamaulipas.

Mientras esto sucede, el fiscal Santiago Nieto Castillo acaba de ratificar cuatro denuncias contra Emilio Lozoya Austin. De acuerdo a la información reciente, dada a conocer por dicho funcionario, también se trae en la mira a los equipos de futbol algunos de ellos como el Cruz Azul involucrados recientemente en operaciones de lavado de dinero.