¿Es negociable el Congreso local o la gubernatura para Morena?

0
170
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Fernando Acuña Piñeiro.-

Se dice que si el actual gobierno panista llegó al poder en 2016 como producto de una negociación del más alto nivel, como pago por sumarse a la reforma energética, igual podría entregar el sexenio en el 2022, como consecuencia de un acuerdo con el gobierno de AMLO, a cambio de guardar las acusaciones aportadas por el ex director de PEMEX.

La moneda de la negociación tras bambalinas o en su defecto del todo o nada parece estar en el aire tamaulipeco. Bajo este escenario, cobran sentido las recientes declaraciones del mandatario estatal Cabeza de Vaca, en el sentido de que los de la 4T no conocían que él se había hecho en las calles. Y que no se iba a doblar.

Ciertamente Cabeza es un guerrero forjado en las trincheras azules, pero en su momento tendrá que ponderar: ¿irán a la guerra contra el poder federal, a riesgo de perderlo todo, o negociarán el poder con Obrador?

¿Le habrán hecho ya una oferta al Gobierno estatal panista, para que en el 2021 y en el 2022 ordene la rendición de sus ejércitos político-electorales?

La posibilidad política de largo alcance que actualmente respira bajo una intensa guerra psicológica, que afecta a la marca TAM, se basa en el hecho de que, en su momento, los supuestos sobornos o moches entregados por el peñismo a figuras claves de los parlamentarios panistas no fueron el pago más elevado.

Lo que ahí se negoció, se dice fueron varias gubernaturas para el PAN. Fue esto el verdadero pago, y no las cantidades de dinero, las cuales supuestamente ya habrían sido entregadas por Lozoya a la FGR.

La estrategia obradorista contra sus adversarios políticos del panismo y sus factores de poder en las entidades federativas se ha puesto en marcha, a partir de las primeras declaraciones de Emilio Lozoya.

Se sabe que ya existen los testimonios del ex director de PEMEX ante la Fiscalía General de la República. Y unos de los primeros objetivos para el balconeo son algunos de los encumbrados personajes de Acción Nacional en la Cámara alta del Senado en esos tiempos.

Uno de los ángulos más interesantes en toda esta trama política y punitiva, es que la Fiscalía dispone, por ley, de seis meses para integrar los expedientes y formular las respectivas acusaciones. O sea, estamos hablando de un plazo bastante largo, que pueden ser menos, dependiendo de las órdenes que gire el Presidente de la República.

Mientras tanto, la guerra psicológica pesará mucho sobre los grupos políticos panistas, actualmente en el poder. Se habla con especial énfasis del ex candidato presidencial Ricardo Anaya. Y de dos estados, que son Querétaro y Tamaulipas.

Durante los próximos seis meses, estamos hablando que el periodo constitucional, conferido por la ley a la famosa UIF de Santiago Nieto, abarca hasta los últimos días de enero del 2021, ya en pleno epicentro postelectoral, lo cual, desde luego, podría implicar un serio desgaste para el panismo cabecista.

Llama la atención que en los recientes comentarios de los columnistas nacionales ya no ha salido a relucir el nombre del gurú cabecista Roberto Gil Zuarth, lo cual habla de una de dos cosas: o bien GZ está negociando por su cuenta, pues él fue también uno de los senadores sobre los cuales hay grabaciones. O bien, anda suelto, y puede estar negociando, ante la 4T, algunos asuntos relacionados con el futuro.

Ya instalados en este punto, en el hipotético caso de que AMLO obligase a negociar al cabecismo en Tamaulipas, ¿usted que cree que estaría en juego..? ¿Cuál sería la pieza mayor de esta negociación, en la cual el Presidente pondría contra la pared a los factores panistas del power estatal?

¿Entraría a la negociación la mayoría del Congreso local para MORENA en el 2021..? ¿Sería negociable que el cabecismo soltase la gubernatura en el 2022..?

Son hipótesis que empezarán a cobrar forma, ya desde ahora. Aunque tampoco se pueden dar estos escenarios como un hecho, ni mucho menos, pues el gobernador Cabeza de Vaca dijo, en una conferencia de prensa, que no se va a doblar. Y que los de la 4T no lo conocen, pues él se hizo en las calles. Sin embargo, hasta ahora la estrategia por el lado de echarle montón a AMLO por el lado de los gobernadores panistas no ha dado resultado.

La verdad es que ningún Gobierno estatal que se precie de ser sensato decide enfrentarse a un Gobierno federal que tiene, en todos los sentidos, la sartén por el mango. Tienen la mayoría en las dos cámaras legislativas. Esta es el arma más poderosa que posee el Presidente de la República, y con la cual ha ido doblando uno a uno a los gobernadores que se le han querido rebelar.

El control del presupuesto es fundamental para hacer política, en estos tiempos de COVID, y en los cuales la economía social dependerá en gran medida de las políticas públicas asistencialistas. Ese parece ser el meollo del asunto.

Por lo pronto, una de las preguntas que ya empieza a flotar sobre el Tamaulipas actual, es: ¿negociará el panismo la mitad del poder para MORENA, o se arriesga a perder también la gubernatura en el 2022?