Nadie gana en una guerra política

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Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Poco a poco la humanidad va comprendiendo que no es Dios quien con sus poderes inmensos la castiga.

La misma Iglesia católica ha ido adoptando al respecto de lo que ocurre en el planeta (pandemias, fenómenos meteorológicos, violencia, depresión económica y conflictos políticos cada vez más graves) una actitud moderada.

¿Por qué culpar al Creador de todo cuanto nosotros mismos hemos provocado, incluido tal vez el covid-19?

Por cierto, las cifras recientes del mapa mundial del coronavirus arrojan más de 18 millones 500 mil contagios y 710 mil fallecidos en todo el mundo. Mientras que en México los confirmados suman ya más de 456 mil y 49 mil 700 muertos.

 

DIOS NOS LIBRE DEL PUNTO DE NO RETORNO

Y si a ese nivel de tragedias se le agrega la guerra política como la que vivimos en México, donde la 4T predica democracia pero al mismo tiempo reacciona contra ella y las protestas de los 32 gobernadores, de los cuales la mayoría se inconforma en privado y una minoría lo hace en público, el camino a la sepultura del sistema político se encuentra ya trazado.

A pesar de eso tampoco deberíamos irnos a los extremos y al pensamiento catastrofista de que el Presidente de la República –con todos los huracanes que se dan en su gabinete, comenzando con las críticas agudas y valientes de su propio titular de la Semarnat, Víctor Manuel Toledo–, habrá de fracasar en su tarea de sacar adelante al país con el apoyo de los mandatarios estatales.

Vale la pena recordar al respecto que el secretario Toledo externó antier que la 4T como tal no existe y que el gobierno de López Obrador está lleno de contradicciones, pero también de luchas de poder que se dan al interior del gabinete.

¿Viene la enésima renuncia en el gabinete de AMLO o se respetará la ética democrática, obligada la 4T a no fracturar cada vez más a un Gobierno Federal donde el escándalo y la amenaza autoritaria son la constante?

Eso sería lo recomendable, aunque lo real es que ninguna estructura de gobierno en el mundo es capaz de soportar tantos terremotos y cuarteaduras, en primer lugar porque (por más que el Ejecutivo Federal traiga todavía según esto un aceptable nivel de aprobación) a la conciencia nacional ya nadie la controla.

 

LOS 32 QUE INICIARON Y LOS QUE CULMINARÁN

Precisamente esa es una de las virtudes de la democracia, la libertad de expresarse y reconsiderar aspectos políticos y presupuestales a los que el régimen pasado había impuesto por las buenas o por las malas.

En ese sentido no se trata de quien dé el primer paso al frente reclamando lo que corresponde a cada entidad.

En todo caso se trata de que el Estado de derecho se consolide y que la relación entre el Presidente de la República y los 32 gobernadores deje de ser una tácita subordinación de estos al Ejecutivo Federal.

Más claro sería que el Pacto Federal se convierta en una asamblea nacional donde imperen los derechos y las obligaciones de todos los que la conforman, ajena a la letanía de que los apoyos federales son constantemente regateados, haciendo ver a los gobiernos de las entidades que más aportan recursos como vulgares pedigüeños de sus propias riquezas.

El caso más sonado para quienes vivimos en la entidad es el reclamo que ha hecho desde hace buen tiempo el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

En fin, con estos acuerdos futuros se espera que los propósitos de los pactos federal y fiscal inicien una nueva era y una fluidez que acabe, en buena medida, con la parálisis de la que se quejan los mandatarios estatales.

Pero al mismo tiempo culminen los gobernadores con el autoritarismo federal y los desvaríos populistas que han reiniciado desde diciembre de 2018.

 

CON EL REGRESO DEL ‘DEDAZO’ NADIE EXTRAÑARÁ AL PRI

Si Alejandro Moreno, dirigente del PRI nacional, se llevó por las malas imponer cambios estatutarios que le dan el poder de designar candidatos y alianzas electorales en donde sea y con quien sea, entonces nadie, literalmente hablando, extrañará al partido tricolor como según el propio “Alito” lo llegó a expresar.

Y lo dijo precisamente en el 91 aniversario del instituto político que preside y desde el que se sospecha ha pactado humillantes subordinaciones con el actual Gobierno de la República.

¡Feliz fin de semana!

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