El momento político actual debe interesarnos a todos

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Héctor F. Saldívar Garza

El momento político actual, que vive el país, es un asunto que a todos debería interesarnos, por el fondo a donde se puede arribar. Consideramos que, independientemente de la línea política que cada quién prefiere, lo importante es que la sociedad lo vea como un parteaguas en la vida institucional, que promueva desarrollo en el derrotero que vaya cruzando.

Es innegable que los dos modelos económico-político sociales citados por Rolando Cordera y Carlos Tello en su libro “La disputa por la nación”, es lo que está en pugna. Esto es continuar el capitalismo en su expresión más actualizada y rígida, a través del modelo neoliberal, o realizar algunos virajes con la finalidad de ir colocando elementos sustentables que permitan al país continuar por el sendero que nos conduzca hacia una mejora continua, lo cual se identifica un tanto con lo que los autores citados denominan nacionalismo.

Para quienes han sido seguidores de la noticia y observadores de la sociedad, y cuenten ahora con una edad que les ha permitido transitar por la

cotidianidad de los últimos siete sexenios gubernamentales, y lo que ha transcurrido del actual, es muy probable encuentren una explicación propia sobre lo que está aconteciendo en nuestra nación, de manera independiente a lo que publican los noticieros, ya que ellos lo experimentaron en carne propia. Pero en cuanto a los más jóvenes de edad, el asunto es complicado de comprenderse, porque están siendo bombardeados por múltiples informaciones, no siempre verídicas, unido a un criterio propio en muchos casos endeble.

En este entrevere intelectual se localiza la Cuarta Transformación o proyecto de nación que maneja el Gobierno federal actual, donde se percibe que el Presidente desea hacer historia. Esto significa una idea madurada por mucho tiempo, quizá desde el año 2000, cuando por primera ocasión anheló llegar a la presidencia, o posiblemente de reflexiones anteriores. A través de ese programa, parece pretender tanto o más logros que los mandatarios mexicanos colocados por la historia en calidad de transformadores.

Respetando un orden, recordemos que dentro de los grandes momentos históricos que han operado en el país citaremos el de la Independencia, que representa la Primera Transformación, donde destacaron Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Vicente Guerrero y otros. Esta fue una época brillante, que como muchas acciones que la historia registra en el mundo, pudo realizarse gracias al seguimiento que algunos vanguardistas tuvieron de los movimientos político-económicos registrados en Europa, detectando el momento adecuado en que España, por diversas razones,

mostraba debilidad para organizarse y establecer los vínculos necesarios para continuar sometiendo a sus colonias en América.

En cambio, Francia avanzó durante el siglo XVIII, tanto con Luis XV, de 1716 al 1774 como con Luis XVI de 1775 a 1792. Incluso este último colocó a un hermano como dirigente máximo en España.

Todo lo relatado operó para que las colonias españolas de América dirigieran su mirada hacia su poderío, buscando arroparse con él para independizarse de España, lo cual fueron realizando a partir de 1795 con Haití, que encabezó estos movimientos revolucionarios.

La siguiente temporada de gran transformación en México fue con las Leyes de Reforma, a mediados del siglo XIX, entre 1855 y 1863. En este periodo destacaron Juan Álvarez, Benito Juárez, Ignacio Comonfort, Melchor Ocampo, Guillermo Prieto y otros, los cuales tuvieron como objetivo principal la separación entre la Iglesia y el Estado.

Finalmente, en el siglo XX se llevó a efecto la evolución Mexicana, donde destacaron sembrando desarrollo Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, los hermanos Serdán y los diputados que respaldaron las ideas de los iniciadores de la lucha revolucionaria, como el General J.Mújica.

El actual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de acuerdo a apreciaciones personales, probablemente revisó con detenimiento los objetivos pretendidos por los dirigentes de estos movimientos y que por razones diversas no se alcanzaron, para intentarlo nuevamente a través de su gobierno, aprovechando el gran apoyo popular logrado en las votaciones del 2018.

Sin embargo, es importante aclarar que, a diferencia de las transformaciones anteriores que implicaron gran cantidad de defunciones, en esta ocasión AMLO pretende que las modificaciones se realicen en forma pacífica, y además que los cambios en la sociedad contribuyan como reeducación, para que lo corregido no vuelva a repetirse; lo cual está incidiendo en retardar la asimilación por parte de los delincuentes y la propia sociedad.

Por falta de espacio, en esta ocasión solo revisaremos con detenimiento algunos de los hechos de las transformaciones realizadas en el siglo XX. Uno fue el exilio de Porfirio Díaz del país y el ascenso de Francisco I. Madero.

Como parte de esta misma vivencia resultó incomprensible para un gran sector social, que mantuviera en Palacio Nacional a la misma guardia que protegió a Porfirio Díaz, aún después de haber triunfado el movimiento. Igualmente, confiar en que el enemigo o adversario político se acoplaría a sus principios, al ver las acciones positivas que como presidente empezara a realizar.

Esto y otras razones más dan pie a pensar que su lucha era para formar a la sociedad, y no por un afán simplemente político de llegar a la presidencia de la República, lo cual no impactó favorablemente.

Como los principios pretendidos no lograron establecerse, este gobierno probablemente intentará alcanzarlos ahora. Asimismo, otros que sean significativos. Por ejemplo, al detectar corrupción, AMLO está invitando a la sociedad a que realice seguimiento de los implicados para saber cómo entretejieron las relaciones viciadas, con el propósito de que nunca más vayan a realizarse acciones

similares, y no por el simple hecho de castigar a los responsables.

Otro detalle ilustrativo del ánimo que lo guía, es no pretender con sus acciones gubernamentales desquitarse o vengarse de atropellos que recibió en su andar político, sino promover que la sociedad avance; por ejemplo, que las personas aprendan a no dejarse sobornar, a no manejarse con las iniciativas naturales de la médula espinal, que es incitadora de los bajos instintos. En fin, todas las ideas señaladas pretenden ser nuevas enseñanzas para introyectar valores, morales, éticos y de diversos tipos, que se complicará establecerlos.

Finalmente, enfatizamos que para saber más de sus pretensiones como gobernante, solo el tiempo lo definirá. Recordemos que aún tendrán que revisarse temas trascendentes para la generalidad, como investigar a ex presidentes de la República o líderes sindicales; revisar el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA) y otras cuestiones sumamente importantes, lo cual ignoramos cómo lo afrontará. Probablemente tendrá que someterlo a consideración de la sociedad, como discretamente ha deslizado en sus comentarios sobre el proceder que se espera de su gobierno, ante asuntos cuya definición interese sobremanera a la sociedad en general y exista fuerte polarización en la sociedad.