22 gobernadores mayoritean a la alianza

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Fernando Acuña Piñeiro.-

Por lo que ya se perfila, en términos de asambleísmo republicano y de consensos, los gobernadores de la llamada Alianza federalista van a salir de la cumbre de San Luis sin poder doblar al Presidente, pues el habilidoso AMLO les cambió la jugada. Ellos planteaban una reunión con solo diez de ellos, y el Presidente meterá a los 32 jefes políticos de los estados, lo cual cambia drásticamente la correlación de fuerzas.

AMLO contará con el respaldo de algunos gobernadores del PAN que se han replegado, y diplomáticamente le han dado la espalda a sus propios compañeros. Pero, además, la mayoría de los gobernadores priistas (salvo Coahuila y Colima), que siguen siendo un buen número, están alineados con Palacio Nacional. Y por último los gobernadores morenistas, que obviamente se alinean con su Presidente.

Bajo esta perspectiva, ya nos podemos imaginar cuál será el resultado de esta memorable reunión republicana: puede haber un nuevo pacto fiscal, sí, pero a la manera del Presidente AMLO.

Especial atención, sin duda, merece la próxima reunión del Presidente de la República con los 32 gobernadores en San Luis Potosí. Y aquí hay que aclarar lo siguiente: los gobernadores de la famosa alianza federalista son alrededor de diez, contra 22 jefes políticos del resto de la República, que hasta ahora no han manifestado una actitud beligerante.

Según se documenta en notas informativas, los de la Alianza son los mandatarios de Aguascalientes, Jalisco, Coahuila, Michoacán, Durango, Nuevo León, Colima, Guanajuato y Tamaulipas. En términos de peso político, representan un 30 por ciento, en todo el país, contra lo que pueda decir la mayoría. Eso no quiere decir, desde luego, que sus planteamientos carezcan de importancia. Pero solo lo aclaramos para efectos de consenso.

De hecho, en esta alianza no figuran gobernadores panistas como el de Querétaro, Francisco Domínguez Servien, o el de Chihuahua, Javier Corral.

De hecho, ya desde ahorita, algunos gobernadores, como el morenista tabasqueño Adán Augusto López, han advertido que no van a firmar el nuevo pacto fiscal, en San Luis, en caso de que este afecte al desarrollo de su entidad federativa, que es la tierra natal del Presidente AMLO.

Por ese rumbo va la grilla que se avecina en San Luis. Y siguen sin abollarle la corona al jefe máximo de la 4T.

 

EL ITAIT, PRIMERO CHIMUELO Y AHORA ARMA POLÍTICA

Recientemente el ITAIT cabecista embistió al ayuntamiento de Maki Ortiz, una alcaldesa que en su momento fue beneficiada por el sexenio calderonista, al igual que el diputado Arturo Soto.

Maki no es ninguna perita en dulce, y obviamente que arrastra fuertes saldos de opacidad, especialmente en el rubro de la comunicación social. Y eso se verá al final de su administración, al menos que negocien con la nueva correlación de fuerzas políticas, a partir de 2021. Pero de eso nos encargaremos después.

Ciertamente, es deplorable que en estos días el famoso instituto vigilante de la transparencia tamaulipeca se mueva solo por consigna. Pero sobre esta dependencia estatal, y particularmente en relación con su pasado inmediato, hay situaciones mucho más graves que a continuación enumeramos:

El ITAIT, como todos sabemos, acaba de ser reestructurado en su burocracia. En enero de este mismo año dejaron sus oficinas, y la jugosa nómina, tres personajes que cobraron durante 14 largos años, estamos hablando de más de dos sexenios, o de tres ejercicios de poder. Estos funcionarios jamás vieron las irregularidades cometidas por las empresas factureras, y todo lo que ya se conoce en materia de escándalos administrativos en Tamaulipas.

Por hacerse de la vista gorda, o sea ser cómplices de la corrupción y del saqueo, estos tres burócratas fueron premiados al dejar el ITAIT, con una nada despreciable bolsa de dos millones 43 mil 902 pesos, según la información que en su momento se publicó sobre este asunto. Todo esto fue avalado por el Congreso panista, donde se supone que reside la soberanía popular.

Situaciones de este tipo dan al traste con la nueva cultura que se busca implantar, de la lucha anticorrupción, porque no es posible que funcionarios que son designados para evitar la sangría al erario público terminen convertidos en alcahuetes de los grandes negocios sexenales.

Imagínese, 14 largos años cobrando compensaciones principescas, por servir como tapadera del poder en turno. Y luego para ser despedidos como héroes del contubernio y de la confabulación. Se trata de una vergonzante burla contra el pueblo tamaulipeco.

El ITAIT de ahora, el que fue designado por el power cabecista, le está despistando un poco más, porque si bien es cierto que está siendo utilizado para golpetear a sus adversarios políticos, como Maki, al menos está mostrando un poco los dientes.

Porque los otros que se fueron, de plano estaban chimuelos. Por carecer de dientes, tal vez como sucede con los lactantes, lo único que sabían hacer era succionar.

Aunque, al igual que sus antecesores, los que están actualmente en el ITAIT cobran más por su silencio y por mirar hacia otro lado, que por cumplir con su deber.

Así siguen las cosas en este Tamaulipas nuestro.