Arranca el proceso y la ‘guerra sucia’

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Felipe Martínez Chávez.-

Los diez gobernadores de la Alianza Federalista abandonaron la Conago ¿y luego?¿nos beneficia o nos perjudica?

Cierto que la Conferencia de Gobernadores está desgastada, sus líderes –Juan Manuel Carreras, de San Luis Potosí, el actual- ya no espantan a nadie, menos a López Obrador. Ya pasaron sus mejores tiempos de contrapeso al poder presidencial.

Tienen razón los salientes. La organización está muerta y sepultada, el burocratismo acabó con ella. Duró 20 años y fue mucho.

La integraron priistas para combatir al recién llegado presidente Fox, el primero emanado del PAN. Se los “comió” el sistema. Le dieron cabida a los propios azules y perredistas.

Pues bien, no hay mucha novedad ni se esperan grandes consecuencias políticas con la salida de los diez. No hay un antes ni después. No “chorreará” la lana federal hacia las entidades que representan, ni gozarán de mejores tratos presupuestarios.

Ellos tienen otros proyectos. Hacen política para crecer. Quieren ser punta de lanza en las exigencias al Presidente. Es su forma de trascender y, si las circunstancias lo permiten, uno podría encaminarse como candidato para suceder a AMLO en el 2024, por las siglas de Acción Nacional ¿Cabeza de Vaca?

Sin embargo, al jefe del Gobierno federal le valen las presiones y menos hace caso a sus contrincantes.

Lo que puede pasar es que los gobernadores de Morena abandonen también el grupo e integren uno propio, que se podría robustecer si, como dicen las encuestas, gana más posiciones en las elecciones del 2021.

En otras palabras, los del PRI –los que quedan- darán “calorcito” la Conago, los del PAN fortalecen su GOAN y los guindas integran su propia organización. Suave ¿no?.

El tamaulipeco Cabeza de Vaca publicó en redes que se salen “a fin de construir un nuevo espacio de colaboración efectiva, diálogo y contrapeso entre las entidades y los poderes del Estado”.

El evento se realizó en Chihuahua y tocaron otros temas, como el Covid y el regreso a clases cuando las circunstancias lo permitan.

Y arrancó formalmente el proceso electoral federal 2020-2021 –primera mitad del sexenio pejista-, en que los pronósticos del voto refrendan la confianza ciudadana a Morena… Hasta ahora.

En sus trabajos demoscópicos, las encuestadoras manifiestan que los chairos volverán a tener el control de la Cámara baja, ganarán la inmensa mayoría de las 15 gubernaturas en juego y se quedarán por tanto con los congresos estatales y alcaldías.

Si hablamos de Tamaulipas, los sondeos no son muy claros, pero aseguran que Morena, por lo menos, volverá a quedarse con seis de los nueve escaños federales.

La competencia será por las presidencias municipales y diputaciones locales. Al PAN, que es gobierno, le interesa contar con el Congreso del Estado, por aquello de la calificación de las cuentas públicas, y no tanto para aterrizar el proyecto sexenal, cuando le faltan dos años para finalizar.

Puede darse incluso el “lujo” de perder algunos municipios “grandes”, pero defenderá a morir los escaños.

Al poner en marcha el proceso, el gerente nacional del INE, Lorenzo Córdova Vianello, pidió dos imposibles a partidos, contendientes y funcionarios públicos: Que respeten las reglas de la competencia y se abstengan de utilizar recursos públicos con fines electorales.

Sobra decir que la lucha será PAN-Morena, pero no tanto entre los partidos, sino sus abanderados y simpatizantes apasionados.

Está comprobado que la gente no votará por Morena, sino por su figura emblemática, López Obrador, y tampoco por Acción Nacional, sino sus candidatos.

La verificación de la semana anterior, por parte del INE, hace saber que el partido en el poder goza de 551 mil 507 afiliados, en tanto que la segunda fuerza, el PAN, presume de 263 mil 585. No son partidos de masas.

El que más militantes tiene es el PRI, con dos millones 65 mil, pero casualmente las encuestas dicen que no ganará ninguna gubernatura y quedará muy lejos en su número de escaños en el Legislativo.

Oficialmente también comenzó la “guerra sucia”. Partidos, candidatos y simpatizantes se darán hasta con la cubeta y, al final, ganará quien haya operado las “mapacherías” más exitosas”.

Acción Nacional ya es viejo en la “ingeniería electoral”, en tanto que los morenos han aprendido muy rápido.

Repetimos lo que en otras colaboraciones: La guerra sin cuartel se dará por redes sociales, en parte por las medidas restrictivas generadas por el coronavirus, y por lo “barato” y cómodo que es atacar y esconder la mano. El anonimato le da valor a cualquiera.

Un primer escenario nos dice que, pese a las advertencias del presidente López Obrador de que no permitirá delitos electorales, se dará la “compra” del voto en efectivo, reparto de despensas, pago de servicios, presiones, amenazas, inducción, y además lo permitido por la ley.

De hecho las precampañas que se ven en algunos municipios con mayor número de habitantes, nos confirman que hay chequera para meterle.

A nivel doméstico la semana entrante se reunirá el Instituto Electoral de Tamaulipas para dar la voz de arranque. Las funciones principales se las quitó el INE, pero la ley los obliga a participar.