Anacronismo poliédrico

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Pérez Ávila

Ha ido disolviéndose, la frase patética de la generación envuelta en la gresca del 68, “Dos de octubre no se olvida”. Pocos saben que fuimos, en forma alguna, de alguna manera, ensayo rebelde, perpetrado primero en París, Berlín, Londres, Washington, Buenos Aires, Caracas, cien ciudades más, con sedes universitarias sostenidas, amamantadas, apoyadas en todo para su misión, por parsimoniosos gobiernos electos por el pueblo. Pocos saben que en la órbita de naciones comunistas, con Rusia al frente, no se registró un solo acto violento en las universidades, ni siquiera se llegó a escuchar, ya no el alarido de algún estudiante indignado, ni siquiera el chamuyo, diría un ché, ni siquiera el murmullo, diríamos nosotros, protestando contra las instituciones. Fuimos, o fueron anacrónicos, los chavos gregarios de ese entonces, lo mismo que son poliédricos los funcionarios de hoy.

Hoy festeja un presidente el rechazo inicial a la petición del registro de un “Nuevo Partido”, a cuya cabeza figura Margarita Zavala, con la tácita participación de su marido, Felipe Calderón

Hinojosa. Nunca había sucedido algo igual, ni siquiera parecido.

En el cierne de un régimen, que se proclama como la Cuarta Transformación, estamos asistiendo a ceremonias y siendo testigos presenciales de acontecimientos que nos son endilgados, como si en lugar de vivir en el 2020, limitados, acuciados y confinados por una pandemia, mortal para quienes sufren algún padecimiento; como si en lugar de ser ciudadanos en un país republicano estuviéramos en 1857, en una nación derrotada en su primera guerra contra una potencia universal. Peor aún, como si en lugar de seguidores de tiranos como Castro o admiradores del indígena boliviano Evo, como si en lugar de afines de jefes de estado visionarios, fuéramos, igual, lo mismo que fueron esas legiones luminosas de ciudadanos ejemplares, luchando por el mismo objetivo, el bien de la patria, con distintos pensamientos y diferentes ideas, los liberales y los conservadores.

Reaccionen señorones encumbrados. Ya no hay esas filias y esas fobias. Es un anacronismo político escindir al país entre conservadores y liberales. Esa época pasó. Juárez es un buen ejemplo. Hidalgo no. Revisen la historia. Hidalgo, con Allende, Matamoros, Domínguez, quería emancipar la Nueva España de la Metrópoli Europea, porque el rey de la península era un francés, el hermano del gran corso, Pepe, un dipsómano disoluto. Por eso gritó, al final de su arenga, “Viva Fernando Séptimo”.

El tercer vértice, de esa trilogía histórica, es Madero. Idealista, espírita, soñador. Apenas asume la

presidencia es blanco de intrigas palaciegas y planes revolucionarios en su contra.

Los funcionarios enquistados en el poder, por virtud de la innegable aceptación popular a la candidatura de AMLO, son austeros de mentiritas. Todos, con raras contradicciones, son proteicos, tienen similitud con los camaleones, son miméticos por naturaleza.

FLASH: López Obrador adquirirá, a nombre de su gobierno, un MILLÓN DE BOLETOS de la rifa del avión ilusorio. 500 millones de pesos. Si consigue 25 de los cien premios, no pierde ni gana. Apueste a que pierde. Es muy difícil superar la probabilidad de Arquímedes.

ALERTA: Ponga atención a una respuesta presidencial, sobre convenida pregunta: “Termino, si así lo decide la gente, en 2024”.

Yo lo capto así: “Seguiré, si así lo decide la gente”.

INSÓLITO: Asesores de Seguridad y Defensa Nacional de la Casa Blanca consideran a Trump ineficiente, poco capaz, y peligroso en la Presidencia.

GIRÁNDULA PITAGÓRICA: En la lotería todos pierden, menos uno. No es mala suerte, no. Quien gana es muy afortunado, eso es todo.