La creciente desigualdad del ingreso en México

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Arturo R. Sepúlveda García

El 2020 ha sido un año complicado para la economía. Desde el segundo trimestre se han ido liberando estudios econométricos oficiales por parte del INEGI, el Banco de México y Hacienda, que han arrojado luz sobre el desempeño del sistema económico mexicano, el cual ha tenido complicaciones en distintos frentes, como el decrecimiento masivo del Producto Interno Bruto (-18.9 por ciento en la última medición), un aumento del desempleo en el mercado laboral, una pérdida de terreno del valor del peso frente al dólar, la caída del comercio internacional, el cierre definitivo de miles de micro, pequeñas y medianas empresas, la caída en el consumo y la caída en la recaudación fiscal. A esta lista se suman otros dos problemas económicos, uno nuevo y otro que ha perdurado en el país desde siglos.

El primero es la entrega, por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del Paquete Económico 2021 al Senado de la República. Dicho Paquete contiene los principales lineamientos y prioridades de Política Económica y gasto público

del Gobierno federal para el próximo año y, según expertos y proyecciones del mismo Fondo Monetario Internacional (FMI), fue diseñado de manera extremadamente optimista y sin sustento económico. Según lo proyectado por el FMI, el Gobierno federal estaría sobreestimando los ingresos públicos en materia de recaudación fiscal y producción petrolera por alrededor de cien mil millones de pesos de ingresos. Esta sobreestimación podrá representar un grave problema para la operación del Gobierno federal, sus programas sociales y el presupuesto que le corresponde a las entidades federativas.

El segundo es la creciente desigualdad económica o disparidad del ingreso de la renta en México. Esta es una problemática económica que permanentemente se ha encontrado en la economía mexicana, pero que ha empeorado dramáticamente desde el 2018, con el enfoque de políticas económicas de la actual administración federal. Según los informes “México Justo: Propuestas de Políticas Públicas para Combatir la Desigualdad” y “Desigualdad Extrema en México” del Oxfam (Oxford Committe for Famine Relief) y datos históricos del Banco Mundial y la OCDE, hoy en día México se ha colocado dentro del 25 por ciento de los países más desiguales del planeta y es el cuarto con peor inequidad de ingreso de los países pertenecientes a la OCDE.

En la actualidad, la desigualdad del ingreso es uno de los temas centrales de interés para los investigadores y economistas especializados en temas de economía política. Esto se ha visto reflejado en las investigaciones científicas de una gran parte de los Premios Nobel de Economía de las

últimas dos décadas, en donde abundan estudios relacionados directa e indirectamente en el tema de la desigualdad social. Como ejemplos de importantes contribuciones al estudio de la desigualdad en los últimos años se encuentran los Premios Nobel Joseph Stiglitz, Michael Spence, Jean Tirole, Angus Deaton, Abhijit Banerjee y Esther Dulfo. Por otra parte, el libro de economía con mayores ventas en el mundo en el actual siglo es “El Capital en el Siglo XXI” del economista francés Thomas Piketty, el cual hace un complejo y profundo análisis de la evolución de la desigualdad en el mundo en el último siglo.

Por otra parte, algunos de los datos más importantes sobre la desigualdad en México, según datos del Banco Mundial y Oxfam, son los siguientes: Las mujeres que trabajan dedican 40 días al año a labores domésticas, mientras que los hombres solamente 16 días. Cerca del 40 por ciento de la riqueza del país se concentra en el uno por ciento de la población más rica. México es el segundo país de la OCDE con la clase media más débil y pequeña en proporción poblacional. Los hogares más ricos de México ingresan 18 veces más que los más pobres. Y, por último, un elemento particular de México, que es la condición geográfica de la desigualdad y la movilidad social, ya que en el sur del país el 67 por ciento de las personas que nacen en la pobreza mueren en la pobreza, comparado con un 23 por ciento en el norte de México.

La política económica de la actual administración federal no ha ayudado a mitigar las condiciones de desigualdad del ingreso del país y, lejos de

mejorarla, la ha empeorado en los últimos dos años, afectando particularmente a las personas que se encuentran en pobreza por ingreso y a la clase media, que se ha venido debilitando y se ha hecho más común la precariedad en su calidad de vida y aspiraciones de mejoramiento social. Para reducir la desigualdad económica en México se debe de consolidar un sistema de seguridad social universal efectivo, se deben de incrementar los recursos destinados a las entidades federativas para infraestructura escolar y hospitalaria, se debe de crear una nueva política laboral digna para los trabajadores, se debe de elevar el salario mínimo con aumentos graduales, siguiendo los patrones de la inflación; se debe de mejorar la recaudación fiscal y se debe de evaluar y diseñar un programa piloto para la implementación del Ingreso Básico Universal.