De que se va, se va…

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Diego López Bernal.-

Alguien le dio la gracia de unos días más, tal vez para que terminara de recoger su mugrero y borrar toda evidencia. La semana pasada el rumor estuvo a tope por la noche y en la mañana la gran decepción fue…

Ver a entrar a TERESA AGUILAR al Ayuntamiento no estaba planeado en ninguna red social. Lo peor fue escucharla, pues solo demostró que nada ha cambiado en esa vieja clase panista victorense, que el único que se rescataba mejor se fue a otro partido.

Y pues así se termina de consumar la caída más esperada de un político victorense. Y es que desde el ejido La Libertad hasta San Juan y El Ranchito, pasando por la Naco y la Mainero, donde aún vive gente de bien que cree en la grandeza de Ciudad Victoria, lamentan en serio haberle dado el voto hace un par de años.

Así es la vida. El doctor terminó por decepcionar a todos, pues quedó evidenciada su nula capacidad para gobernar un municipio, porque con bailes y ocurrencias no se puede administrar una ciudad. Y así es XICO GONZÁLEZ URESTI, un buen tipo que tuvo la fortuna de convencer a una persona en particular para ser alcalde de este pueblo que lo vio nacer.

Ahora bien, ¿quién le gusta para que sustituya al Alcalde tras su presumida renuncia? Algunos apuntan al nido naranja y otros al Cabildo. Cada quien sus datos, pero lo peor que podrían hacer los panistas tamaulipecos es colocar a una persona sin arraigo entre los victorenses. En serio, en el Cabildo hay suficientes y buenas opciones.

Vale la pena recordar que en la integración de la planilla para el Cabildo se privilegió a los ciudadanos de a pie, gente comprometida con sus sectores, pues hay que reconocer que son buenas gentes. Sin embargo, no podemos decir lo mismo de los síndicos.

No. El punto debe venir desde las regidurías, ahí donde existe pluralidad y respeto hacia la contraparte. Bueno, algunos dicen que hay unos muy chiflados, de esos neopanistas que se tomaron muy en serio el papel de bravucones, como fiel estilo de otra ciudad que nada tiene qué ver con la nuestra.

Ese es el punto. Ciudad Victoria debe de ser rescatada por los victorenses mismos, sean del partido que sean o de la corriente política que sean. Y no, no creemos que doña TERE caiga en este supuesto o idealismo de un simple escribidor que hace las veces de espectador de la escena política.

Aquí nacimos, crecimos y conocemos a muchos de los representantes del Cabildo, y nos referimos a los panistas, porque de los priistas ya sabemos que son tan amigueros que hasta este simple espectador podría ser invitado a un café por los tricolores.

 

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