Los misterios de Felipe Garza Narváez

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Fernando Acuña Piñeiro.-

Funcionario de currículo impecable, alabado y reconocido por mismísimo candidato a la Presidencia de la República, y después máximo jefe político del país; cuadro de probada experiencia política, no afiliado a MORENA, cuyo carácter externo e independiente le daba cierta autoridad para manejarse en el cumplimiento de su encomienda institucional.

Cuando llegó al cargo, lo vimos como el delegado ideal, para cumplir su función en el ámbito de las tareas asignadas a su responsabilidad pública. Pero… ¿entonces que fue lo que pasó?

Eso solamente el mismo Felipe Garza Narváez lo sabe. Pero evidentemente que fue algo repentino, pues su carta o mensaje de dimisión al cargo lo dio a conocer justo en las primeras horas de este lunes. De lo poco que sabemos sobre su renuncia es que tomó la decisión a raíz de que su nombre se sigue mencionando en repetidas ocasiones, para cargos de elección popular.

Hasta ahí, todo suena normal, pero ¿por qué darle a este hecho un carácter sorpresivo, algo que tal vez, ni el mismo Felipe tenia previsto? ¿O sí lo había madurado ya con anticipación? Lo cierto es que en esta ocasión no fue como su renuncia al PRI, que todos lo vimos como un acto perfectamente razonado y congruente con su militancia de muchos años, pero que llegaba al final de un ciclo, por sus diferencias ideológicas y políticas con la entonces máxima dirigencia nacional priista. Si mal no recuerdo, creo que eran los tiempos de Enrique Ochoa Reza, a quien posteriormente apodaron “El Señor de los Taxis”.

Lo cierto es que la estadía de Felipe en el puesto más dinámico y orquestal de todos los cargos federales (porque sus facultades le permitían atender todos los frentes y dialogar con todos los actores políticos) se dio también en una compleja y difícil coyuntura, nos referimos a la ríspida relación entre el Gobierno federal y la administración estatal cabecista.

En la página de Internet, fundada por mi hijo Fernando Saíd Acuña, y la cual es de su entera responsabilidad, pues yo solo escribo ahí la columna, recuerdo que publicamos una entrevista con el doctor Garza Narváez cuando apenas se estrenaba en el cargo, eso ocurrió por allá por el mes de enero, de este año, pues su nombramiento fue en los primeros días de diciembre de 2019. Ya casi para cerrar el año.

Ya desde entonces, el diferendo entre la marca Tam y la 4T estaba presente en cada uno de los temas estructurales de la agenda nacional y tamaulipeca. Justamente, esa fue una de las preguntas que se le hizo a Felipe, o sea, cual iba a ser su papel, ante esta situación. Y palabras más, palabras menos, nos contestó que su trabajo se iba a dar dentro de los márgenes del respeto institucional, ajustándose a estricto trato formal entre una esfera y otra.

Para efectos de traducción política, Felipe nos explicó que su trabajo era en función de lo que su superiora, la señora ex magistrada Olga Sánchez Cordero acordaba o atendía en la agenda federal, y asuntos que se abordaban con el Gobierno estatal. Pero solo eso. Nada más allá. En ese sentido, el trato de Felipe, tenemos entendido, más que con la oficina del Gobernador, se daba con la Secretaría General de Gobierno, pues por su misma naturaleza de política interior, ambas dependencias eran las encargadas de abordar una agenda mutua.

Lo cierto es que el hoy ex delegado de Gobernación en Tamaulipas no es un hombre de escritorio, un elemento de corte técnico, sino un político, y como tal corre por sus venas la ciencia de gobernar. Pero además es un hombre mediático al cien por ciento. En todos los cargos donde ha estado lo han acompañado los medios de comunicación. Se le da el tema.

Atendiendo a esta característica, en la primera semana del pasado mes de septiembre apareció una entrevista de Felipe Garza en el diario Milenio. Fue una entrevista donde le preguntaron de todo, incluyendo algunos gustos y aficiones de personalidad. La cabecearon con el siguiente título: “Me Gusta el Huapango Norteño, es Más Taconeable”: Felipe Neri Garza Narvaez.

La entrevista, firmada por la reportera Cristina Gómez, iniciaba de la siguiente manera: “Apasionado de la política, amiguero y perfeccionista, así se define Felipe Neri Garza Narvaez”, representante de la Secretaría de Gobernación en Tamaulipas.

Lo curioso es que, justo un mes después de esa entrevista, se da la dimisión de Felipe al cargo, dejando obviamente muchas interrogantes en el aire.

Primera: lo de su renuncia, ¿tuvo que ver con la mencionada entrevista?; Dos, ¿fue algo relacionado con el diferendo entre el Gobierno estatal y el obradorista? Y Tres: ¿Veremos a Felipe Garza levantar la mano por algún partido, como candidato en el 2021? Una cuarta interrogante sería: ¿Hubo alguien que grilló a Felipe en Gobernación? ¿Acaso sería “El Guasón”?.

Y si no fuese por MORENA, ¿por cuál otra sigla se daría? Esos son los misterios que por ahora se guarda Felipe Garza, el hombre cuyo currículo, se dice, generó un reconocimiento de AMLO.