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Redacción.-

Pedro Aguayo Damián, mejor conocido como “El Perro Aguayo” o “El Can de Nochistlán” fue un famoso luchador mexicano en los años setenta y ochentas.

Este luchador era un auténtico imán de taquilla en la lucha libre mexicana y también el último rival de categoría de El Santo.

Fue el primer luchador en coronarse con el Campeonato Mundial de Peso semicompleto de la WWF. Don Pedro “El Perro Aguayo”, nacido en el municipio de Nochistlán, Zacatecas, en el seno de una familia humilde de campesinos, era hijo de José Santana Aguayo y Gabina Damián Puentes, quienes procrearon 16 hijos.

Al poco tiempo junto con su familia se estableció en Tala, Jalisco, pero por su necesidad económica se vio obligado a emigrar a Guadalajara. Desde muy joven trabajó en una panadería que se llamaba “La Puerta del Sol”, para de esta manera poder consumir algún alimento. Después de trabajar en esto, fue zapatero y futbolista, así como boxeador.

A la edad de 16 años la necesidad lo llevó a iniciarse dentro de la Lucha Libre, al ser invitado por Apolo Romano a un entrenamiento. Lágrimas, sudor, sangre, lesiones y muchas veces humillaciones le costaron al “Perro Aguayo” ganarse un lugar dentro de este difícil deporte, en su momento él quería ser parte importante del mundo mágico de la lucha libre.

Fue hasta el diez de mayo de 1970 cuando, por fin, luego de mucho entrenamiento bajo la supervisión del maestro Cuauhtémoc “Diablo” Velazco, el Perro debuta al lado del Indio Jerónimo contra Alfonso Dantes y Red Terror.

A partir de ese momento cosechó tanto triunfos como derrotas.

Su atuendo se componía simplemente de un chaleco y botas a juego, simulando ser de pelo de perro y un calzón negro. Si bien el Perro Aguayo hacía uso de muchas llaves en los combates, su firma fue la “Lanza Zacatecana”, movimiento en el cual saltaba sobre el contrario tirado en la lona, cayendo de pie sobre su pecho. También hizo suyo el movimiento llamado “la silla”, en la cual saltando sobre el contrario caía en su cuello como si estuviera sentándose.

“El Perro Aguayo” derrotó a Luis “Tigre” Mariscal, el 24 de diciembre de 1972 en Guadalajara para ganarle la cabellera, también ganó a Karloff Lagarde una lucha de apuesta (cabellera contra cabellera) el ocho de junio de 1974 en Tijuana.

Aguayo también derrotó a Ringo Mendoza el 25 de mayo de 1975 en la Arena México y le ganó la cabellera, doblegando por segunda ocasión a Mendoza en julio de 1975 en la Ciudad de México para ganar el título mundial medio de la NWA, pero El Faraón le arrebató el cinturón al Perro Aguayo en octubre de 1976.

Al paso de los años, el Perro Aguayo dejó pelones a varios Misioneros de la Muerte, al imponerse a Negro Navarro el 27 de mayo de 1983 y a El Texano 15 de julio de 1983, ambos combates en Tijuana, pero Villano III le arrebata el título semicompleto WWF al Perro Aguayo en marzo de 1983 en el Toreo de Cuatro Caminos, pero el zacatecano venció al Villano III en agosto de 1983 y reconquistó el titulo por quinta vez.

Con Sangre Chicana tendría una gran rivalidad y lo derrotaría en 1989 para ganar por séptima vez el semicompleto WWF, sosteniendo también una dura rivalidad con Konan, a quien le arrebata su máscara, lo mismo que a Máscara Año 2000.

A Cien Caras también lo vencería en Septiembre de 1994 en Nuevo Laredo para ganar el título mundial de peso completo versión WWA.

Luego de muchos triunfos y también derrotas, el Perro Aguayo anunció su retiro en marzo del 2001. El 30 de marzo del 2001 se llevaba a cabo la función de despedida del ídolo de Zacatecas, llamada “El Juicio Final” donde lucharía para terminar su carrera contra Universo 2000 en un combate máscara contra cabellera. Tras tres caídas, Pedro “El Perro” Aguayo se despedía de la afición perdiendo su melena.

Lamentablemente, el tres de julio de 2019, a causa de un infarto dejó de existir. Ahora ya es un ícono de nuestra cultura de nuestra lucha libre, recordemos que la lucha libre es ya un patrimonio de México y obviamente don Pedro “El Perro Aguayo” tuvo mucho que ver en nuestra lucha libre, es de los últimos o el último luchador legendario, le faltó al respeto a gente como Rayo de Jalisco, El Solitario o al mismo Santo, pues la gente lo quiso a pesar de ser rudo y siendo rudo lo quería mucho la gente, y lo sigue queriendo convertido ya en una leyenda.