Los desleales

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Melitón Guevara Castillo.-

Enrique Torres Mendoza es, quiérase o no, un completo desconocido en la grilla tamaulipeca. Lo conocen, y no creo que todos, los morenistas de la entidad. Es quien, hoy por hoy, aún ostenta el valioso, único, liderazgo estatal del partido que fundó AMLO. Y con esa etiqueta, de ser líder partidista, se da valor para arremeter en contra de sus propios correligionarios, les llama desleales.

La cuestión es que dando una u otra declaración, de pronto uno se pone a reflexionar sobre el papel que cumple, que desempeña, Enrique Torres Mendoza. No es el de un líder, al menos por su comportamiento, sus acciones, sus decisiones y sus mensajes mediáticos. Desde que he tenido noticias de él, por su condición de líder partidista, no he visto mensajes de unidad, pero sí de etiquetar y echar culpas.

 

AMERICO Y EL JR

Hace días, por ejemplo, en una de sus declaraciones, Enrique Torres Mendoza se lanzó con todo en contra de Américo Villarreal Anaya y José Ramón Gómez Leal, el Jr. No había, creo yo, ocasión para hacerlo; pero su postura fue clara y contundente, que no son políticos con fuerza en Tamaulipas, que no tienen forma ni medios para ser, uno u otro, el candidato de su partido en el 2022 por la gubernatura.

A su declaración, más de uno le recordó que en este momento Américo es senador de la República, que quiérase o no, ganó una elección; en tanto que José Ramón, por su tarea de superdelegado federal, tiene medios y modos para disponer de una presencia entre la población tamaulipeca, sobre todo la vulnerable. Así que en estos casos, bien o mal, uno u otro, bien puede ser el candidato… la cuestión es que no le gustan al líder partidista.

 

LEGISLADORES DESLEALES

Para Enrique Torres Mendoza la mayoría de sus diputados, sean locales o federales, ya están canteados en la lucha encarnizada por el poder partidista nacional. Por decir, Erasmo González y Armando Zertuche no le quieren fallar a su líder Mario Delgado y, están con él en las buenas y en las malas. Solo que Porfirio Muñoz Ledo, el otrora priista y perredista, les movió el cuadro y hasta puede quedarse con la dirigencia.

Le molesta a Enrique que no vayan, vamos pues, con sus intereses. Todo hace indicar que él, de plano, ya se decantó por Porfirio Muñoz Ledo. Y ve, acusa, porque cada quien va por su lado. Son los intereses y ambiciones personales, que nada tienen que ver con el partido; ni con la visión de su líder moral, AMLO. La izquierda, si es que se puede etiquetar así a los morenistas, una vez más muestra que es incapaz de consolidar sus valores políticos.

 

NO SE REELEGIRÁN

Enrique lanza una amenaza a sus correligionarios que son legisladores, locales o federales. Les recuerda que el próximo año habrá elecciones locales concurrentes, se elegirán a diputados federales y locales, y que, por andar en esas cuestiones, muy distintas a las suyas, corren peligro de no tener oportunidad de reelegirse. Claro, Enrique lo dice pensando que es decisión de él, del Comité Ejecutivo Estatal y de nadie más.

Efectivamente, ni Erasmo ni Armando quieren vivir en el error de estar fuera del presupuesto. Por eso andan en la punta del grito con Mario Delgado y los otros, lo único que hacen los estatales es seguir las señales. No pensaron, ni un momento, que Porfirio Muñoz Ledo pudo hacer trizas sus ambiciones políticas, de la reelección. Como bien dicen, Porfirio ya ganó dos encuestas, la tercera será más fácil.

 

ERROR Y CONSECUENCIAS

Cuentan que en política solo hay un error: el resto son consecuencias. Y eso, sin la menor duda, le puede suceder a más de uno de los legisladores morenistas. Sus ambiciones los pueden perder. La pugna al interior de MORENA puede ocasionar, tanto a nivel nacional como estatal, fuertes fisuras. A Enrique Torres le molesta, le enoja, que lo dejen solo.