Los equilibrios en el poder

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

Conforme más se aproximan las elecciones del año 2021, en las que se renovará la Cámara de Diputados, conformada por 300 diputados de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, 15 gubernaturas y un sinfín de alcaldías y diputaciones locales, vemos como el aparato del Gobierno federal empieza a aceitar su maquinaria mediante la entrega de recursos a todos los beneficiarios de los programas sociales.

El Presidente de la República aprovecha cada minuto en sus conferencias mañaneras para atacar y condenar a sus “adversarios políticos”, creando cortinas de humo para quitarte los reflectores a los verdaderos problemas por los que atraviesa el país. Los índices de inseguridad con cifras récord, el estancamiento económico y el pésimo manejo de la pandemia son temas prioritarios para el país, que no están en la agenda del Ejecutivo federal.

Nos queda muy claro que la prioridad del Presidente de México es conservar la mayoría en la Cámara baja y seguir controlando el Poder Legislativo a través de las bancadas de Morena y los partidos políticos afines a su proyecto. López Obrador es enemigo de que exista un equilibro, o bien, exista una oposición con la cual se tenga que consensar y llegar a acuerdos.

Hemos señalado muchas veces la importancia en distinguir ciertas características en el comportamiento de quienes encabezan o pertenecen a esta figura denominada oposición. Por un lado, existe la oposición racional; que cuenta con una crítica a lo que en su caso considera erróneo, utiliza el argumento, propone, privilegia la prudencia, es respetuosa de las leyes, empodera a las instituciones del estado y busca el beneficio común por encima de interés de grupo o ideología.

Caso contrario, tenemos a la oposición irracional; aquella que únicamente maneja una crítica destructiva, condena y descalifica toda acción del gobernante, violenta las leyes, desconoce a las instituciones y carece de propuestas alternas que verdaderamente aporten una solución en cualquier tema. Es muy fácil darnos cuenta con cuál de estas dos características el actual Presidente se identificaba.

¿Por qué es importante que existan los equilibrios en el poder? Si observamos a los países denominados de primer mundo, sus sistemas de gobierno cuentan con oposiciones que representan un verdadero contrapeso a los mandatarios en turno. Por ejemplo; son oposiciones que incluso han llevado al banquillo de los acusados a los gobernantes que cometen faltas graves a sus legislaciones, como actualmente sucedió en los Estados Unidos de América, donde los demócratas consiguieron los votos necesarios en la Cámara de Representantes para que el Senado sometiera a juicio político “Impeachment” por abuso de poder y obstrucción al Congreso al hombre más poderoso del mundo.

Ejemplos como el Reino Unido, que cuentan con sistema de gobierno parlamentario, los líderes de la oposición encabezan en ambas cámaras (Cámaras de los Comunes y Cámara de los Lores) funciones de jefes de un gabinete de sombra y vigilan todas las acciones del gabinete formal encabezado por el primer ministro, he incluso han llegado a conformar gobiernos de coalición.

Fuimos testigos de los muchos años de lucha de Andrés Manuel López Obrador en su calidad de líder social. Supo construir una plataforma política sólida para convertirse en una oposición irracional encargada de descalificar todo lo que se le pusiera enfrente, violentando una y otra vez el estado de derecho, polarizando a una sociedad de por sí resentida y agraviada, prometiendo a la gente una oferta de gobierno sin pies ni cabeza, carente de una planeación estratégica y sin un proyecto con visión a futuro.

Ahora, como gobierno, son muchos más los desatinos, las ocurrencias, la falta de experiencia, el desconocimiento total en el manejo de las finanzas públicas, la falta de planeación en obras de infraestructura, la pésima implementación en programas de gobierno y una estrategia de seguridad totalmente fallida. Es decir, si bien hicieron todo lo humanamente posible por acceder al poder, no se prepararon para gobernar.

Aquí mismo, en el estado de Tamaulipas, está el ejemplo del partido opositor que durante décadas anheló llegar al poder con una ambición desmedida y ahora, instalado en el Ejecutivo estatal, miles y miles de tamaulipecos nos preguntamos: ¿y para qué?. Estamos ante una administración estatal inoperante, con gente sin el perfil adecuado en las áreas de gobierno, con una pésima atención en el sector salud, un sistema educativo estancado, la falta de capacidad para gestionar recursos federales a consecuencia de pleitos estériles con el Gobierno federal, un problema de inseguridad latente y al alza en gran parte del territorio del estado y un gravísimo tema de corrupción a la vista de todos.

Creo que es de suma importancia el que existan los equilibrios en el poder. No se puede concentrar todo el poder en una sola persona, eso no es sano para el país y estamos viendo las consecuencias. El poder requiere de contrapesos, la división de poderes debe de prevalecer y los órganos autónomos no deben de estar sometidos a los caprichos de los gobernantes. Tenemos que cuidar a las instituciones que le han dado tanto a este país y no permitir que las ocurrencias atenten en su contra.

Quiero concluir esta colaboración enviando un afectuoso saludo y mi sincero reconocimiento a mi amiga, la diputada federal por el Estado de México, Laura Barrera Fontoul, quien acaba de ser designada Presidenta de la Comisión de Atención de Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados. Laura tiene una gran experiencia en la función pública, sobresaliendo su gestión como Directora General del Sistema DIF Nacional. ¡Enhorabuena, Laura!

“Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible”: Benjamin Disraeli.