El Gobierno federal pretende mejorar nuestra alimentación

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Héctor F. Saldívar Garza

Uno de los movimientos sociales más importantes del siglo XX fue la Revolución Mexicana. Como consecuencia de ella, una serie de acciones se desgranaron logrando posibilitar un mundo mejor para cierto sector de la sociedad. Sin embargo, no obstante haberse creado dentro de sus innovaciones una nueva constitución política que permitía abrir cauces amplios para que ingresaran arroyos de bienestar para las familias mexicanas que impulsaron las actividades de mayor riesgo, esto no se observó con mucha claridad sino hasta la llegada del General y Licenciado Lázaro Cárdenas del Río a la Presidencia de la República; y de acuerdo a publicaciones de algunos historiadores, amén de documentos que dan fe de hechos, después de la culminación de ese periodo ya no hubo otro presidente que se identificara plenamente con el pueblo, hasta el arribo de Andrés Manuel  López Obrador.

Evidentemente que hubo algunos detalles significativos en determinados regímenes como la creación de organismos, que de acuerdo a sus funciones apoyarían al pueblo en sus necesidades, pero en la realidad la mayoría fueron mediatizados al transcurso del tiempo, impidiéndoles cumplir con el cometido que de ellos se esperaba.

Intentando contrarrestar las debilidades mantenidas, en los últimos días con el liderazgo de un gobierno más humanista, hemos constatado que varios de los funcionarios públicos del área de la salud han tomado importantes medidas y una de ellas es informarse sobre la situación que guarda la sociedad mexicana al respecto, para posteriormente presentar proyectos.

Una de las cuestiones aprendidas por estos dirigentes, es que las principales causas de enfermedad y/o muerte en nuestro país son la hipertensión arterial, la diabetes tipo II y la obesidad. Todas ellas las desarrollamos principalmente por hábitos dañinos como la alimentación inadecuada y la propensión al sedentarismo.

Con la finalidad de corregir en la medida de lo posible esta anomalía, entre los planes que se han propuesto recientemente y se encuentran ya funcionando, está la revisión del contenido de quesos y yogurt. A las empresas que tienen como negocio su elaboración, se les está exigiendo que incluyan en su fabricación sólo elementos naturales, sin excesos en sus componentes y que coincida el contenido con lo informado en la etiqueta adherida al artículo.

En cuanto a este designio, de acuerdo a criterio propio también se debe agregar formas de corregir el proceder del consumidor en cuanto a su precaución de revisar el contenido de los productos señalados en la etiqueta que portan, y comprobar si lo especificado es real. Entre otras cuestiones esto lo señalamos porque es común, entre adultos mayores, no tener una marcada tendencia a llevar seguimiento puntual de nuestra alimentación, salvo prescripción médica. Es probable quizá, que los jóvenes manifiesten una actitud diferente, pero hasta que muestren lo contrario, seguiremos manteniendo la concepción de que esta costumbre se reproduce en la nueva generación.

Por supuesto que existe un porcentaje de gente madura y jóvenes, que desde temprana edad se iniciaron en asistir a los gimnasios o a realizar deporte en otros espacios, donde por parte de sus iguales y los entrenadores, reciben a menudo consejos sobre la importancia de cuidar su organismo y en esto suelen destacar los alimentos que es más prudente consumir para lograrlo. Dentro de los productos que generalmente recomiendan su consumo, están los que en la etiqueta especifican que contienen elementos naturales, y carecen de colorantes artificiales, grasas, azúcar, harinas, entre lo más común. De esta sugerencia, a comprobar si es verdad lo señalado, existe sólo un paso muy corto, que quizá muchos de ellos ya lo estén realizando.

Continuando con el asunto del contenido de la etiqueta, es deber del empresario cumplir preparando el artículo con lo que ahí se especifica; y en cuanto al consumidor, cuando el contenido real del producto difiere de lo citado en la etiqueta, el paso siguiente es que presente una denuncia ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) lugar a donde puede acudir para señalar las características negativas del producto que adquirió. En la actualidad este gobierno federal está incidiendo puntillosamente para que las empresas expendan productos alimenticios de calidad, ya que la salud del organismo del pueblo mexicano considera que es una prioridad; pero asimismo necesitamos que la sociedad se acostumbre a practicar la denuncia, para que coopere en que se logre la pretensión oficial. Como puede advertirse, ambos: productor y consumidor requieren mejorar para avanzar como sociedad.

Concluimos estos comentarios afirmando que al revisar integralmente esta temática, comprendemos que una nación sometida a una revolución violenta como fue el caso de México, termina estas acciones con grandes afectaciones que requieren atenderse como primera instancia, pero detalles omitidos al mejoramiento social como el contenido de los productos alimenticios y la exigencia de la sociedad para ser atendida éticamente, deja entrever que la atención a las personas, no fue “piedra angular” de ese gran movimiento; y quizá por esa razón ahora la 4ª Transformación está retomándolo, porque desde medio siglo atrás o más, debió haberse trabajado.

Sabemos asimismo que solucionar este tipo de deficiencias no es asunto sencillo, porque además de estar arraigadas con fuerza en la sociedad, existen una serie de marcas que a través de publicidad y propaganda bombardean de manera constante a los seres humanos desde la niñez, para que consuman productos en ocasiones dañinos para la salud, e igualmente minimizan las afectaciones que generan.

Por otra parte, de alguna manera el modelo neoliberal en el que vivimos fomenta el hecho de vivir en la superficialidad; un ejemplo de ello son los elementos para decidir la compra de un automóvil, que generalmente suelen ser la forma, el color y otros similares, en vez de considerar la cantidad de kilómetros desempeñados por el auto con cada litro de gasolina, número de cilindros en su motor, y algunos más, que deberían verse prioritariamente, de acuerdo a una visión profunda. De tal manera que estos cambios que se pretenden en el ámbito de la salud, deben ir de la mano de un proceso educativo que apoye la transformación y aun así, entendemos que se verían manifiestos solo al paso de varias generaciones.