Elecciones en Coahuila e Hidalgo

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

El pasado día lunes confirmábamos los resultados que arrojaban las encuestas de salida y después los números proporcionados por los institutos electorales de ambos estados donde se celebraron comicios electorales. Los resultados dan como el gran ganador al Partido Revolucionario Institucional, obteniendo los 16 distritos locales en el estado de Coahuila y 32 de 84 municipios que se disputaron en Hidalgo.

En Coahuila, PRI obtiene 415 mil 691 sufragios, que representan el 49.31 por ciento de la votación, seguido por el partido MORENA que, aunque no gana ningún distrito, se convierte en la segunda fuerza política, al obtener 163 mil 061 sufragios, siendo esto el 19.34 por ciento de los votos. El resto de los partidos simplemente no pintaron en la elección, pero aquí lo que debemos de observar es que la participación fue relativamente baja, ya que solamente el 39.38 por ciento de los ciudadanos con derecho a votar acudieron a las tres mil 841 casillas instaladas en esta entidad federativa.

En el estado de Hidalgo, el PRI recupera mucho del terreno perdido en la elección de 2018 y obtiene 32 municipios, incluyendo su capital Pachuca, que estaba en manos de MORENA. Con 264 mil 744 votos, el PRI se convierte en la primera fuerza política con un 24.73 por ciento, dejando en no un lejano segundo sitio al partido de López Obrador con un 18.05 por ciento. Aquí es importante señalar que la participación ciudadana se reflejó en un 48.87 por ciento, es decir, un millón 70 mil 600 hidalguenses salieron a votar. Triste y lamentable la actuación del PAN en ambas elecciones, demostrando que son un partido sin liderazgo en la dirigencia nacional y que únicamente dependen de cierta presencia regional en los estados donde son gobierno.

Ahora, haremos el análisis del porqué el PRI obtiene estos resultados. Primeramente, considerar que en ambos estados sus gobernadores son priistas, ambos están bien evaluados, han demostrado trabajo y traen un respaldo de logros reflejados en obras de infraestructura.

Segundo, el partido se preparó para la elección. Es decir, en el territorio contaron con una estructura sólida, blindaron al cien por ciento las casillas con sus representantes y su equipo electoral, se eligieron a buenos cuadros para competir e hicieron campañas de propuestas, sin caer en la guerra sucia que ya nos tienen acostumbrados los panistas y los morenistas.

Tercero, ya vimos que MORENA sin López Obrador en la boleta no tiene el mismo impacto en los electores. Considerando también que todos los errores que se siguen cometiendo en el Gobierno federal ya se empiezan a reflejar en el humor de la gente, sobre todo en aquellos que le brindaron su confianza al proyecto de la 4T y se están decepcionando ante la falta de resultados.

A nivel nacional, el partido MORENA es un desastre. Recordemos que actualmente están en proceso para renovar su dirigencia y simplemente no saben ponerse de acuerdo. En la mitad de los estados de la República no existen los comités estatales y no cuentan con figuras representativas en la mayoría de las entidades. El futuro de MORENA depende de las acciones que vaya a emprender López Obrador y de capitalizar todos los apoyos sociales y el dinero que aplique el Gobierno federal.

Si bien el PRI obtiene resultados que reviven el ánimo de su militancia y simpatizantes, considero importante que primero hay que analizar el entorno y las condiciones de las pasadas elecciones locales en estos dos estados. Sin duda, es muy importante resaltar y celebrar el triunfo electoral obtenido, pero hay que conducirse con prudencia, con humildad, y con el entendido que cada estado es distinto. Sobre todo, estar conscientes que el escenario en el 2021 será completamente más competitivo.

El próximo año se juega la renovación de la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas y un sinfín de alcaldías y diputaciones locales. En cada una de las entidades federativas se verá reflejado en el voto de la gente si sus gobernantes realmente están haciendo bien sus funciones. Veremos cómo llegará a esa elección la popularidad del Presidente que, como todos los sabemos, sufre de un desgaste natural que da el ejercicio del poder.

Analizando particularmente el escenario electoral del próximo año en Tamaulipas, nos vamos a encontrar con un Gobierno estatal en su quinto año de gestión, con índices de popularidad a la baja ante la falta de obra pública y sus escándalos de corrupción. También influirá mucho que resultados ha dado en esta entidad las acciones del Gobierno federal y la nula coordinación con las autoridades locales para concretar acciones en beneficio a los tamaulipecos. Sabemos que el actual Gobernador y sus operadores políticos tienen la intención de arrasar en esas elecciones, e intentarán hacer todo tipo de artimañas a las que nos tienen acostumbrados con el dinero público.

Consciente de esperar a ver qué pasará con el tema de las alianzas y saber cómo repercutirá eso en los estados, el PRI en Tamaulipas tendrá la oportunidad de ganar terreno electoral si sabe capitalizar todos los errores cometidos por los tres niveles de gobierno. Para eso, tendrá que ir a la contienda con candidatas y candidatos preparados, darle la oportunidad a sangre nueva, gente comprometida y no recaer en los mismos de siempre. Si bien el escenario en muchos municipios no es el ideal para el PRI, se pueden crear las condiciones si se compite con gente valiosa, con propuestas frescas y campañas de cercanía con la gente. De esa manera, se puede sacar adelante una candidatura.

“Nunca podrás derrotar a la persona que nunca se rinde.”

Babe Ruth