Relajamiento y contagios

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Melitón Guevara Castillo.-

Había tomado la decisión de ya no hablar del covid-19. Para unos ya no hacerlo es una oportunidad para no entrar en el miedo, el temor; sin embargo, lo hago nuevamente, por varios motivos: el covid existe, es una realidad; en mi familia se contagiaron dos, uno ya la libró y el otro lamentablemente falleció.

Los testimonios son irrefutables. Son de personas conocidas. Mi familiar contagiado me describió el infierno, la tensión, el temor a morir que se vive. Hace días, una comadre consignó en su Facebook los días que lleva padeciendo el contagio; de cómo se siente cuando se quita el oxígeno, sea para comer o bañarse, siente que se muere.

 

CERCANÍA DEL CONTAGIO

Hay una realidad, también, ineludible: en la calle, incluso en los coches, ya es más constante, consistente, el uso de las medidas; entre ellos, el cubrebocas. Al salir al súper, por ejemplo, vemos en la calle a personas, incluso familias, que traen puesto el cubrebocas. Estoy convencido de que esta actitud nace porque cada día es más cercano el círculo de los contagios: ya conocemos, incluso, a unos que han fallecido.

Tan solo esta semana, me dijo un vecino, cuyo hermano fue mi maestro universitario: Profesor, mi hermano está muy mal. Y en el Facebook una de mis comadres hizo público su contagio; antes, allá en Matamoros, uno de mis compadres se contagió. Así, creo yo que unos y otros pueden hacer un recuento… pero, en la práctica, no hay necesidad: en las redes sociales se anuncian contagios y fallecimientos de amigos y familiares.

 

VICTORIA VÍCTIMA

Pese a que, les cuento, veo que hay más personas que se cuidan, tenemos que nuestra ciudad en los últimos días se ha convertido en la campeona de los contagios, y, claro, de fallecimientos. ¿Por qué este fenómeno? La única respuesta, sin la menor duda, es que son consecuencia del relajamiento social; ya hay lugares en donde se da servicio al público, como algunos restaurantes, ya se abrió al público Los Troncones…. Y las fiestas no terminan.

Me resisto, como muchos, a leer más noticias sobre el covid, sobre todo del estado y la Capital. Sin embargo, no se puede ocultar la realidad. Un día, me dijo un vecino: Profesor, cuídese, no salga y me comentó sobre los vecinos que han fallecido. No aparecen en la app, pero otro vecino y el de la tienda de abarrotes me confirmó el dato. Y lo sorprendente, hace días, una amiga aún me manifestó su escepticismo sobre la existencia del virus.

 

BROTE Y REBROTE

Si hacemos caso a la información de las autoridades médicas, el covid-19 llegó para quedarse. Eso tiene un doble significado: 1) Mientras no haya una vacuna, hay que cuidarse y extremar todo tipo de cuidados. No sabemos, Dios no lo quiera, que en cualquier momento y lugar uno se puede contagiar; y 2) No sabemos para cuándo habrá vacuna, entretanto, hay que resignarnos, los pronósticos es que será hasta la primavera. Entonces, no hay de otra, a seguir cuidándonos.

Y es que los hechos son evidentes: en Europa el rebrote está a la orden del día, al grado que en España, como en Inglaterra, se han tomado nuevamente medidas de confinamiento. Y en México ya hay rebrote; los contagios habían disminuido a un promedio de tres mil, pero ya son unos días cinco y otros seis mil. Y en algunas entidades es extrema: al grado que ya hasta Gatell y otros servidores públicos irán a Chihuahua: se prendieron los focos de alarma.