Victoria no aguanta más

0
121
Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos

Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Usted, como yo, seguramente conoce algunas capitales estatales del país. Alguna vez habrá visitado, por ejemplo, Monterrey, en Nuevo León; Guadalajara, en Jalisco; Guanajuato o San Luis Potosí, cabeceras de sus respectivos estados del mismo nombre.

Sabrá entonces que entre esas ciudades y nuestra Capital tamaulipeca, Victoria, existe una diferencia abismal. Mientras aquellas son verdaderas potencias en lo económico, lo industrial lo turístico y lo comercial, la nuestra sigue sumida en un verdadero atraso en todos los aspectos.

Le cuento de ello por dos razones: una, porque el reciente seis de octubre nuestra ciudad cumplió sus primeros 270 años de vida; y otra, porque pareciera que por fin recibirá una inversión importante por parte del Gobierno del Estado.

A pesar de sus 270 años, Victoria sigue siendo una ciudad provincial, sin más atractivos que el hecho de ser el asiento de los Poderes de Tamaulipas. Nuestra economía depende, casi en su totalidad, de la burocracia estatal, federal y municipal, porque el comercio y la industria representan casi nada en la generación de empleos.

Por todo eso y mucho más quisiéramos que la expectativa que ha generado la llegada de Pilar Gómez Leal a la Alcaldía se cumpla. Ojalá no nos jueguen el dedo en la boca, como lo han hecho otros gobiernos.

Esta vez nos han dicho que habrá una inversión sin precedentes para resolver los rezagos en pavimentación, servicios públicos, modernización y desabasto de agua, los cuales se agravaron con la llegada de Xicoténcatl González Uresti, a quien le bastaron dos años para convertirse en el peor presidente municipal de Victoria.

Ojalá sea cierto, porque la verdad Victoria ya no aguanta más.

Desde una perspectiva muy personal, creo que la causa de ese atraso ha estado en un solo factor: que desde hace décadas nuestros gobiernos se han olvidado por completo de atraer inversiones a la zona centro del estado.

Las administraciones gubernamentales se han dedicado a hacer obra pública, pero se han olvidado de promover la inversión privada, que es la que realmente puede cambiar el rostro de una ciudad.

Si la memoria no falla, fue en el gobierno de Manuel Cavazos Lerma cuando se diseñó una estrategia para facilitar la llegada de maquiladoras, que de hecho son algunas de las pocas que siguen funcionando.

Pero de ahí para acá nadie ha dado interés a ese rubro.

Es tiempo entonces de que nuestros gobiernos trabajen más en ese rubro de atraer inversiones.

Si seguimos de “brazos cruzados” como siempre, Ciudad Victoria seguirá siendo “Vicky-Ranch”, y no la orgullosa Capital tamaulipeca que debiera ser.

 

EL RESTO

UN MES Y NADA. – Por cierto, está por cumplirse un mes desde la salida de Xicoténcatl González Uresti y los victorenses seguimos esperando que haya responsables del saqueo y el desastre en que el charro bailarín convirtió la administración municipal.

Ojala y que esa lentitud en el actuar sea porque están en el proceso de integración de expedientes. No puede haber borrón y cuenta nueva, con tantas evidencias de la corrupción que prevaleció.

 

LO DICHO

La reciente reforma a la Constitución local para reducir de cinco a tres los magistrados del Tribunal Electoral del Estado terminará en los tribunales jurisdiccionales.

Hay que decir, sin embargo, que habrá algunos opositores, como el morenista Rigoberto Ramos Ordóñez, quien combatirá la reforma más por estrategia mediática que por un real interés de “defender la democracia”, como argumenta.

Ramos anunció que interpondrá una acción de inconstitucionalidad, pero la realidad es que lo mueve más el protagonismo que su presunta defensa de la Carta Magna.

ASÍ ANDAN LAS COSAS.

[email protected]