Ya no lo aguantan

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Mauricio Zapata

Dicen en los pasillos federales que se pasea como si el piso no lo mereciera.

Dicen también que trata mal a la gente, que es déspota y que es muy grosero con sus empleados.

Incluso, con mucha gente a la que le niega apoyo si no comprueba su apoyo al partido que lo rige.

De hecho, se habla que ningún funcionario federal le habla, salvo por estrictos motivos de trabajo.

Se creció mucho.

Se siente, incluso, el próximo gobernador de Tamaulipas y trata a la gente con mucha arrogancia.

La soberbia lo ha cegado.

No acepta entrevistas, y cuando lo hace, las da de malas, a regañadientes. Tiene mal trato con la prensa. Está muy alejado de ella.

Hay quienes lo ven muy lejos.

Condiciona los apoyos federales y regaña a la gente. Le tienen que prometer que votarán por Morena, si no, no les da nada.

Amaga con supervisar que hagan lo que él dice.

Su relación con los otros niveles de gobierno es casi nula. Se portal muy arrogante y soberbio. Quiere mandar y darles órdenes. Los alcaldes y secretarios estatales evitan hablar o tener tratos con él. En pocas palabras, no lo soportan.

No estoy hablando de Héctor Garza González, que si bien reúne esas características, no es tan payaso, aunque cuando platica no existe nadie más que él y el presidente López Obrador.

No. Al que me refiero es al superdelegado José Ramón Gómez Leal, que es prospecto natural a ser candidato a la gubernatura de Tamaulipas, pero con esas actitudes no llegará a ningún lado.

Al contrario.

La gente no lo ve bien y lo considera, con perdón de la palabra, muy mamón.

Si el famoso JR quiere tener algún cargo de elección popular debe cambiar de actitud. Debe ser más amable y, sobre todo, más cordial y simpático, de lo contrario, no ganaría ni una interna.

Aunado a ello, se le acusa se regatear los apoyos, las becas y los proyectos a las clases más vulnerables, que se supone es a quienes van dirigidas las políticas del presidente López Obrador.

El puesto se le subió a la cabeza. Y la idea de que puede ser gobernador lo tiene muy mareado.

Primero debe bajarse del ladrillo. Debe entender que la política es de circunstancias y que por ahora no ha hecho nada que le favorezca, al contrario, está peleado con todo mundo y el apoyo que pudiera recibir es muy poco.

Las elecciones no se ganan con ser el amigo del Presidente o del Gobernador; debe haber un trabajo de por medio y si no lo está haciendo bien, no tiene posibilidades.

Así que mejor debería cambiar de actitud y trabajar como buen político, no como un niño consentido y caprichoso.

EN CINCO PALABRAS.- No ganaría ni una regiduría.

PUNTO FINAL.- “Me indigna el doble discurso de obligar a vivir a los demás en las penurias socialistas, mientras ellos saborean las mieles del capitalismo”: Mario Vargas Llosa.

Twitter: @Mauri_Zapata