El fabricante de tormentas

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Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Ya es común que al presidente Andrés Manuel López Obrador lo comparen con el viejo de las tormentas, un chiste donde un sujeto abusa de su imaginación y fastidia a otro individuo.

“¿Qué harías si en mar abierto te agarra una tempestad y no puedes entrar a puerto?” El otro le contesta: “Pues aviento una ancla para que mi barco no lo arrastre el viento”.

No satisfecho con la respuesta, el primero le vuelve a preguntar: “¿Y si el viento arrecia por el otro lado?”, “Ah, siendo así, arrojaría otra ancla”.

Inconforme el fastidioso, le insiste: “¿Y qué tal si otra tormenta te sorprende por la popa?”, “¡Pues lanzo otra ancla!”. “¿Pero si aparece otra por la proa?”, “Entonces tiro otra”.

Desesperado el preguntón trata de acorralarlo: “A ver, ¿y tú de dónde diablos sacas tantas anclas?”, y el otro le contesta: “¿Y tú de dónde sacas tantas tempestades?”

Aunque parezca increíble, López Obrador es un fabricante experto de tormentas.

No ha habido en los casi dos años que lleva al frente de la nación una breve temporada donde todo haya transcurrido con armonía y tranquilidad, comenzando con la cancelación del aeropuerto de Texcoco hasta la guerra abierta con los 14 gobernadores de la Alianza Federalista y ahora la tragedia en Tabasco.

Un desastre donde el mal control de presas causó la quiebra de 32 mil negocios, 300 mil damnificados y más de 100 mil viviendas arrasadas por las inundaciones en 900 comunidades rurales.

Y mírelo usted tan campante en las mañaneras que dicen son obscenamente costosas sus transmisiones, como si su gobierno no fuera responsable de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) haya causado un error imperdonable, ahora matizado como un “error necesario”, porque si no, tratan de justificarlo, las inundaciones habrían acabado con Villahermosa, la capital de esa entidad.

 

POCA SOLIDARIDAD Y MUCHO POLVORÍN

Mención aparte de que el propio López Obrador tendrá que asumir la responsabilidad directa e histórica de ese terrible aluvión, junto con Manuel Bartlett (que ya debe ser despedido y procesado penalmente), es evidente que para efectos políticos el Gobierno federal de Morena no está dispuesto a dar a conocer su verdadera angustia, motivado más por la eventual pérdida electoral que por el sufrimiento de tantas familias abandonadas a su suerte.

De hecho, el derrumbe de la aprobación presidencial, al que le tendrán que meter muchísimo dinero y tantas órdenes de aprehensión como sean necesarias, es causado precisamente por esa frialdad del tabasqueño para aceptar fácilmente la desgracia de los demás, incluyendo a niños y adultos con cáncer.

Por eso recién dije que las guerras que libra el titular del Ejecutivo federal se transformarán frente a nosotros en hecatombes, pues en ningún campo de batalla existe enemigo pequeño como cree el Presidente.

Y por favor que no se confunda esa guerra con el combate a la corrupción, pues es tan distinto ese escenario a que dondequiera que va AMLO todo ha de pasar a ser un peligroso polvorín.

 

ESPERAN UNA GUERRA Y NO UNA ELECCIÓN

Otro de los fenómenos más impresionantes de un político que se autoproclama “honesto a carta cabal” es la enorme producción de mentiras que divulga todos los días.

La más reciente fue la de ayer donde se atrevió a decir que el número de fallecidos por la pandemia ha ido en decremento. Luego si no quiere llevarla mal con los medios de comunicación a los que da por muertos ante las “benditas redes sociales”, que mejor no abuse de la inteligencia de los demás.

Ese será, el conflicto con los medios, el punto de partida de la guerra del 2021, que todavía algunos suponen será una elección histórica, y en la cual los partidos políticos como el PAN y el PRI pareciera que están a punto de morder el anzuelo, lo que es justificable, como ocurre en Tamaulipas, ante una cerrazón autoritaria de clausurar la llave del dinero federal que empezó a reclamar Francisco García Cabeza de Vaca, y que ahora ya todo el país enarbola esa bandera.

¡Feliz miércoles!

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