Mantengamos nuestros principios

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Héctor F. Saldívar Garza

En estos tiempos de pandemia leemos y escuchamos en los medios informativos una serie de cuestiones. Algunas de ellas cuentan con lógica y otras no, pero dejan entrever la diversidad de ideas que surgen de la mente de las personas, las cuales pueden ser producto de su propia conciencia o impulsadas por razones contrarias a su mentalidad o ideología.

Esta situación que vivimos existe desde tiempos remotos y, de acuerdo a la historia, quizás es una conducta que surgió con el propio hombre, desde el momento en que sus acciones obedecieron a un interés que sobrepasaba los dictados de su propia conciencia. Si queremos actuar con honestidad tendremos que aceptar la enorme intensidad con que se observó esta conducta en la sociedad, al iniciar su operatividad el capitalismo; incluso desde sus principios básicos, que llevan como gran objetivo lo material, sesgando principios éticos y morales.

Recordemos que este sistema económico-político-social empezó a funcionar después del sistema feudal, donde la producción solo era para satisfacer las necesidades del feudo, y si algo restaba, se buscaba la forma de almacenarlo para aplicar el trueque por otro bien, pero no existía la concepción de producir para vender y obtener utilidades. Esto fue una de las razones por las que el sistema paulatinamente cedió ante el embate del capitalismo aproximadamente a partir del siglo XIII.

De acuerdo con su historia, este sistema fue iniciado por los artesanos y comerciantes. Los primeros destacaron como seres creativos; ya que aplicando sus habilidades y empleando las materias primas de la región donde habitaban construían obras desde pinturas, pequeñas esculturas y utensilios domésticos como platos, jarras y vasijas diversas. Los productos logrados eran vendidos por los comerciantes en las orillas de los feudos, a los caminantes que transitaban por los caminos vecinales allende los castillos. Posteriormente los trabajadores fueron dividiéndose entre lo que hoy son los albañiles, quienes solo construyen cuestiones nimias, en su mayoría, y otros que fueron artistas extraordinarios creadores de bardas, esculturas, casas y otras unidades que llegaron a ser grandes edificaciones, como las iglesias, palacios, castillos, coliseos y más.

En la medida que transcurrió el tiempo, la zona de venta se convirtió también en lugar de residencia, surgiendo así las poblaciones, denominadas burgos, que fueron la antesala de las ciudades.

Enseguida, estos pueblos fueron paulatinamente uniéndose entre sí, para formar una clase social e ideológica que se llama burguesía, la cual se fue empoderando a través de su dedicación al trabajo y las acciones de los representantes ante las autoridades, convirtiéndose pronto en fuerza independiente y decidida.

Cuando se manifiesta el primer gran movimiento económico-político-social denominado revolución industrial, la burguesía ya estaba reconocida plenamente en la región donde se ubica actualmente Francia, esto como consecuencia del gran trabajo desarrollado por el campesinado, atendiendo de manera adecuada tanto la tierra de sembradío como la producción de leche y elaboración de lácteos, cuyos excedentes colocaban en venta.

Igualmente las representaciones legales que se ganaron supieron desempeñarlas de buena manera, tomando pronto el control de ese territorio. Posteriormente supieron extenderse hacia diversas latitudes europeas y gran parte del orbe.

Fue evidente que el surgimiento del capitalismo implicó grandes esfuerzos, por lo que ahora comprendemos la manera en que defienden enérgicamente sus principios, y buscan que la sociedad mundial se mantenga unida por sus redes.

Al manifestarse esta concordancia, el sistema capitalista indudablemente genera riqueza, pero asimismo, en la medida que el acaparamiento de las utilidades se concentra en pocas manos, la pobreza va apareciendo como una nube negra que paulatinamente oculta la luz del crecimiento proyectada en el horizonte.

Esto en ocasiones impacta con fuerza en algunos líderes con tendencias humanistas, quienes, intentando paliar esta situación, recurren a principios de otros modelos teóricos, lo cual tiene como respuesta pronta de la sociedad, temor en los capitales que pudiesen invertirse, porque consideran viable la aplicación de un modelo socialista.

Si revisamos la situación en el país, vemos que este Gobierno federal no requirió de aplicar principios de otro modelo para generar una fuerte oposición de los grupos de poder económico; bastó realizar una revisión de las corruptelas realizadas entre ellos y los gobiernos recientes, para generarse una reacción en cascada de los afectados, que pretende desestabilizar al gobierno, no obstante se confronten con los avances manifiestos en el ámbito democrático; porque lo realmente importante para ellos es mantener los privilegios, no obstante se frene el avance social.

Los grupos más significativos son Frente Nacional Anti AMLO (FRENAA), comandado por Gilberto Lozano, quien acusa al Presidente de comunista y a Claudia Sheinbaum de ubicarse pro Rusia.

Otro de los grupos que han tomado partido por la retirada inmediata de AMLO, lo encabeza “Sí, por México”, dirigido por el empresario Claudio X. González y la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), representada por Gustavo de Hoyos. Aseguran representar a miles de personas y su objetivo no es constituirse en partido político, pero a través de las redes sociales pretenden operar como un frente ciudadano que paulatinamente dificulte se tomen medidas gubernamentales para continuar la denominada Cuarta Transformación.

Con estos dos ejemplos se evidencia, por una parte, la gran preocupación de la clase política y económica por mantenerse vigente en las acciones que durante largo tiempo han realizado con resultados personales significativos en lo económico, pero dañando considerablemente la economía del país; e igualmente se pretende evitar en lo posible que los gobiernos continúen profundizando en la revisión de las acciones corruptas, para no exhibir más a los políticos de los últimos sexenios o revisar asuntos de mayor envergadura.