¿Qué pasó en realidad con el caso del General Cienfuegos?

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Enrique Diez Piñeyro Vargas 

Recordemos que el pasado 15 de octubre, el general en retiro, Salvador Cienfuegos Zepeda, quien fungiera como Secretario de la Defensa Nacional durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), fue detenido en el aeropuerto internacional de la ciudad de Los Ángeles, California, en los Estados Unidos. Esta detención obedecía a una investigación realizada por la DEA (Drug Enforcement Administration), en la cual señalaban a Cienfuegos Zepeda partícipe en actos de conspiración criminal, narcotráfico y lavado de dinero.

Posteriormente, los fiscales encargados del caso argumentaban que el general Cienfuegos Zepeda abusó de su puesto para ayudar a una organización delictiva a traficar miles de kilos de distintos narcóticos a los Estados Unidos. A cambio de eso, permitió que ese cártel actuara con impunidad en territorio mexicano. Se detallaba que entre diciembre de 2015 y febrero de 2017 el general Cienfuegos, según la declaración de dos testigos protegidos, el también conocido como “El Padrino” conspiró junto con otros a distribuir drogas ilícitas con el conocimiento de que serían exportadas a Norteamérica.

En los documentos presentados en preparación para su enjuiciamiento, los fiscales afirmaron contar con evidencia que incluida miles de comunicaciones por Blackberry Messenger interceptadas por las autoridades, atribuidas al entonces Secretario de Defensa Nacional. Además, señalan que Cienfuegos Zepeda ayudó al “Cártel H-2” encabezado por los hermanos Beltrán Leyva de múltiples maneras. En la misma documentación se incluye como supuestamente el ex Secretario otorgaba su apoyo para obstaculizar operaciones militares contra ese cártel, combatiendo a los rivales del mismo, facilitando transporte marítimo, ampliando el territorio controlado por esa organización delictiva a Mazatlán y el resto de Sinaloa, y presentando a líderes del cártel con otros funcionarios mexicanos dispuestos a colaborar. ¡De película!

Posterior a su detención en Los Ángeles, California, el General fue trasladado al Centro Metropolitano de Detención en Nueva York, siendo encarcelado mientras se iniciaba su proceso de enjuiciamiento en el Tribunal Federal del Distrito Este, donde se originaron los cargos el 14 de agosto de 2019. El pasado cinco de noviembre se presentó a su primera audiencia donde se declaró “no culpable” de todos los cargos en su contra.

Previo a la fecha de su primera audiencia, el día 19 de octubre, el presidente López Obrador anunciaba que solicitaría al Gobierno norteamericano información sobre las “operaciones de complicidad” del ex Secretario, lo que permitiría abrir una investigación en la FGR (Fiscalía General de la República). El 21 de octubre, en una reunión privada, el canciller Marcelo Ebrard notifica al embajador de EU en México, Christopher Landau, que el Gobierno mexicano estaba descontento con las autoridades norteamericanas por no haber hecho del conocimiento dicha investigación. Fue hasta 15 días después (29 de octubre), cuando por fin la Cancillería envió un reclamo diplomático a la Embajada de los Estados Unidos por no compartir la información.

Cienfuegos ya tenía cita para su segunda audiencia preliminar a un juicio el pasado miércoles 17 de noviembre. Pero inesperadamente, horas antes, el Departamento de Justicia informa que solicitaría a la Jueza Carol B. Amon que se desestimen los cargos penales contra el ex Secretario de la Defensa, y que este sea investigado en México, con toda la evidencia certificada del caso a través de vajilla diplomática, misma que está en manos de la FGR desde el día once de noviembre.

¿A qué se debe esta decisión del Gobierno estadounidense? Argumentaron razones “sensibles” de política exterior. Cito textualmente: “En reconocimiento a los fuertes lazos conjuntos de impartición de la ley entre México y Estados Unidos y con el interés de demostrar nuestro frente unido en contra de cualquier forma de criminalidad, el Departamento de Justicia de Estados Unidos tomó la decisión de descartar los cargos en contra del ex secretario Cienfuegos para que sea investigado, y, si es el caso, imputado bajo las leyes mexicanas. “¿Qué pasó en realidad con el caso del general Cienfuegos? La realidad es que este asunto causó una terrible indignación y enojo hacia el interior de las fuerzas armadas de nuestro país, al evidenciar de esta forma a un distinguido miembro de la Secretaría de la Defensa Nacional. López Obrador se vio muy presionado ante lo acontecido y supo leer esta situación, pidiendo la intervención directa del presidente Donald Trump para encontrar una salida diplomática.

Sabemos perfectamente que el gobierno de López Obrador ha sido excesivamente condescendiente con los altos mandos del ejército, a pesar del lamentable episodio en su calidad de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas al ordenar la liberación del hijo del Chapo Guzmán, dejando muy mal paradas a nuestras tropas en su imagen y credibilidad. Aunado a esto, la ocurrencia de crear una Guardia Nacional, que por ningún motivo debería de tener más atribuciones que la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina Armada de México.

Personalmente, siento un profundo respeto por las fuerzas armadas de este país, en especial a la Marina Armada de México, ya que orgullosamente tengo de privilegio de ser nieto de un hombre intachable que dedicó 52 años de servicio a esta honrosa institución, culminado su paso por la misma ascendiendo al grado de Almirante, el rango más alto al que un elemento de la Armada de México puede aspirar.

El Ejército Mexicano y la Marina Armada de México son instituciones que gozan del respeto de la gran mayoría del pueblo mexicano. Obviamente no han estado ajenas a malos elementos que han utilizado sus cargos para cometer abusos que han atentado a la imagen de las fuerzas armadas. A pesar de eso, se consolidan como instituciones con una gran solidez y que gracias a eso, nuestro país ha transitado por una estabilidad que muchos países desearían a lo largo de los años.

Después de todo este acontecimiento, sería recomendable que así como Marcelo Ebrard se acredita un triunfo diplomático a su gestión como Canciller con el asunto del general Cienfuegos, esperamos que con ese mismo ímpetu atienda cada uno de los casos de mexicanos desaparecidos en otros países, así como el terrible trato que reciben nuestros connacionales en los Estados Unidos. El atender de manera puntual estas asignaturas pendientes le daría más realce a sus aspiraciones presidenciales en el año 2024.

“Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto.”

Simón Bolívar.