Estemos atentos a la realidad política circundante

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Héctor F. Saldívar Garza 

Para las personas a las que nos preocupa el avance social, tanto en el concierto nacional como el internacional, siempre es oportuno revisar la realidad circundante para detectar el desarrollo que se va logrando al respecto.

Dentro de lo importante detectado en fecha muy reciente, mencionamos la participación que tuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador ante el Grupo de los 20, que aglutina a los países que manifiestan una mayor calidad de vida y por supuesto mejores condiciones económicas y generalmente también políticas. Ante este conjunto humano respetable, el líder máximo de la nación abogó por aquellas naciones que han estado batallando en el ámbito de la salud, con la fuerte pandemia provocada por el covid 19; asimismo, por quienes se encuentran abrumadoramente endeudadas ante organismos económicos internacionales y requieren de la solidaridad de los que muestran un mejor orden en su desempeño, brindándoles apoyos para resolver sus contingencias.

La respuesta recibida por el primer mandatario del país fue positiva, y es una muestra de que el trabajo realizado durante este periodo gubernamental es aceptado con gran aprecio por lo más granado de la comunidad internacional. Podemos afirmar que la austeridad republicana ejecutada por su gobierno, unido al ataque frontal que ha proporcionado a la corrupción en todos los niveles posibles de su gobierno ha producido frutos, pero esto debe unirse a la mejora de todos los acontecimientos nacionales que aún están sucediendo y desentonan con el sonido de la melodía que dejó sentir el Grupo de los 20.

Nos estamos refiriendo a los acontecimientos políticos acaecidos en fecha también reciente en nuestro vecino estado de Nuevo León, donde los grupos de poder económico-político no toman un acuerdo en torno a la postulación de la persona que irá al frente del Gobierno del Estado.

El hecho de que existan inquietudes políticas en la sociedad no es algo sorprendente, lo que trasciende en este caso es la manera poco ortodoxa de resolver los desacuerdos. Recordándonos los hechos publicados en las noticieros televisivos, las épocas que considerábamos ya superadas de los años 60 a 80 del siglo XX, cuando se nombraban dirigentes en los sindicatos o representantes políticos para alguna candidatura, y veíamos adecuadamente distribuidos a los clásicos porros, que hacían valer el poder de sus jefes, mediante su estatura física y corpulencia, y no a través de la fuerza de la razón de sus propuestas.

Por supuesto que dentro de los detalles que en ocasiones muestra el ámbito del momento, se acentúa cuando se acercan campañas políticas, como está sucediendo ahora, ya que es común observar efervescencia en diversos frentes, tanto en los partidos políticos, las organizaciones que se abocan a los mismos fines, así como en las familias gobernantes, que han convertido la política en su medio para mantenerse dentro de los presupuestos oficiales, sin muchas ocasiones dejar a cambio acciones suficientes para sentirse satisfechos del deber cumplido.

Por otra parte la sociedad, desde otra óptica, también participa detectando el entretejimiento que se da en todo el conjunto citado, para paulatinamente empezar a ver luz en el horizonte, mostrando con claridad los participantes que finalmente dirimirán desde variadas compuertas, buscando ganar el voto que los avale como la mejor opción.

Las maneras de proceder de los actores políticos suelen ser diferentes según las circunstancias lo exijan. En lo personal, el transcurrir en mi entorno varias generaciones y en varias partes, que han incluido lugares pequeños medianos y grandes, me ha permitido establecer criterios propios que si bien podrán ser rechazados por algunos, igualmente serán valorados por otros.

A continuación, partiendo de la creación del nuevo Estado mexicano en el año 1929, fecha en que se constituyó el Partido Nacional Revolucionario; también ese mismo tiempo dio comienzo la vida institucional del país. Por estas razones principales, desde ese momento revisaremos el accionar político contemporáneo de la sociedad mexicana, intentando detectar algunas cuestiones sobre las cuales comentar, a la búsqueda de mejorar la apreciación de la realidad circundante.

Dentro de los aspectos significativos a mencionar, es que durante el periodo de los años posteriores a la conclusión de la Revolución Mexicana, solo en el periodo Cardenista se observó un marcado interés gubernamental por mejorar la vida nacional y sobre todo de los sectores marginados del campo y las ciudades.

El partido único mutó de nombre dos ocasiones: a Partido de la Revolución Mexicana y Partido Revolucionario Institucional; pero estuvo al frente del país durante el periodo 1929 al 2000. De acuerdo a opinión de algunos analistas políticos, se pactó una transición para que el Partido Acción Nacional (PAN) ganara las elecciones y se rompiera con el círculo de corrupción que ya se había generado en la clase política y económica, la cual se había convertido en una misma, conduciéndose sin recato alguno. Sin embargo, la transición no fructificó, ya que se mantuvo la corrupción durante los dos gobiernos panistas del 2000 al 2006 y 2006 al 2012; de tal manera que en el 2012 el PRI volvió a ganar y al continuar desenfrenado el desorden económico y en lo general las acciones punitivas, la sociedad se decantó en el 2018 hacia un gobierno de izquierda que ofreciera una diferente posibilidad, la cual estamos teniendo; sin embargo, esto se está realizando a paso lento, dados los grandes contubernios establecidos en diversas áreas y durante gran periodo de tiempo.

A partir de este nuevo régimen se han logrado ciertas mejoras sociales y políticas, impactando a un gran sector social, quien vive con la esperanza de que ahora sí se pugnará por la equidad social; pero los grupos que durante mucho tiempo han dirigido la nación se están reorganizando para participar al interior de MORENA, y de lograrlo, la Cuarta Transformación difícilmente continuará realizándose posterior a las elecciones del 2024, ya que el riesgo de que se abandone para reiniciarse la corrupción que no ha podido erradicarse, estará siempre latente.