Teléfono a larga distancia

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Francisco Ramos Aguirre.-

El teléfono, es uno de los inventos de la comunicación más importante. Desde sus inicios se convirtió en herramienta eficaz para transmitir la voz de personas y acortar distancias. La presencia de los primeros aparatos en Ciudad Victoria, causó gran asombro al grado que a finales del siglo XIX la noticia se difundió a través de la prensa nacional. Disponer de un aparato era un privilegio, sólo al alcance de personas pudientes, comerciantes, autoridades de gobierno y hacendados.

De cualquier manera, no era fácil conectarse al instante para atender emergencias. Por muchas décadas, los avances científicos solo permitían realizar llamadas a través de una operadora, como lo vemos en Las Chicas del Cable de NETFLIX. Los números eran de pocos dígitos y para las telefonistas era fácil memorizarlos. Lo mismo, se enteraban involuntariamente de intimidades, chismes sentimentales y asuntos políticos. El teléfono, se convirtió en tema de inspiración para el surgimiento de periódicos, cantinas, películas, obras de teatro, canciones y grupos musicales con ese nombre.

El porfiriato, fue uno de los períodos que favoreció a los victorenses no solamente en el ramo de la arquitectura, hotelero, caminero y educativo, sino también en el desarrollo de la electricidad y telefonía. En 1882, se inició la construcción de una línea telefónica entre Victoria y Matamoros. En agosto del siguiente año, durante la presidencia del general Manuel González el gobierno de Tamaulipas, anunció que sus oficinas administrativas se comunicarían con alambres telefónicos con la casa del gobernador Antonio Canales Rosillo.

Rápidamente, los hacendados comprendieron las ventajas de tener un aparato telefónico. Correspondió a la familia Zorrilla y otros terratenientes, instalar las primeras redes en las haciendas aledañas a la capital tamaulipeca. En septiembre de 1901, se anunció el tendido de una línea en la Hacienda Las Pilas de Bernardo Zorrilla: «…poniéndose una Oficina en el Campamento de La Unión, donde trabaja una cuadrilla de presos que se encarga actualmente de la apertura del camino carretero que ha de unir a esta Ciudad con la de Tula».

Durante los primeros años del siglo XX, Victoria era una ciudad donde la mayoría de los comercios carecía de teléfono, porque no eran necesarios. Además, adquirirlo representaba un gasto superfluo, porque en ese tiempo la clientela acudía sin problema a los establecimientos. Únicamente unos cuantos particulares y los abogados Joaquín Argüelles, Isidoro Salazar, Zapatería de Mónico Medina, la Fábrica de Cigarros de Juan Botello, Imprenta de Santos Caballero y Hotel Español, contaban con una línea. Lo mismo sucedía en Tampico, Matamoros, Tula y Nuevo Laredo. También existía una Red Telefónica del gobierno del estado, que costaba mantenerla 630.77 mensuales.

En 1910, el gobierno asignó presupuesto para la operación de Oficinas Telefónicas en diferentes municipios de Tamaulipas, atendidas por un jefe, un celador montado, un mensajero, gastos de oficina y un vigilante de las casas. Incluso el Periódico Oficial tenía a su servicio el teléfono dos. La situación cambió a partir de la década de los veinte, cuando en esta Capital existían cerca de cien números, asignados a la enfermera y partera Delfina R. de del Castillo, Hotel Bristol de Gerges Martínez, Benito Haces, El Puerto de Benito de la Garza y otros.

Ignoramos sobre la presencia de la Compañía Telefónica Ericsson en Victoria. A partir de 1929 entró en operación en esta capital la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana que amplió su cobertura a varios municipios rurales de Tamaulipas, entre ellos Xicoténcatl, Jiménez, Padilla, San Carlos, Burgos y San Nicolás. Tres años después, se presentaron quejas de los usuarios por las fallas en el servicio, generando inquietud entre los comerciantes de la Cámara Nacional de Comercio y público en general, quienes vieron afectados sus intereses.

Por esos años, la venta de radios General Electric y RCA VÍCTOR aumentó considerablemente. Lo mismo sucedió con los contratos de teléfonos. Todo esto en la atmósfera de la construcción de la Carretera Nacional y apertura de numerosos comercios, hoteles, cantinas, cafés, casas de huéspedes, gasolineras y restaurantes. Quienes disponían de teléfono en sus despachos, hogares y oficinas eran el doctor Eleno Hernández, Imprenta Regional, Hotel París, Garage Central, Botica Moderna, Maderería La Central de Cruz Medina y otros. La publicidad para adquirir un número telefónico, estaba dirigida a las mujeres: «Lo que agota más a la señora de la casa, es ese interminable caminar de aquí allá, de arriba abajo, una y otra vez, para llamar por teléfono o para contestar llamadas. Una extensión de Teléfono Mexicana, ahorra miles de pasos y no cuesta sino unos cuantos centavos diarios. ¡Ordene Usted una Extensión Hoy!»

 

DIRECTORIO TELEFÓNICO DE 1941

A finales de la década de los treinta del siglo pasado, la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana -Avenida Colón 155 poniente- editaba su propio directorio. En 1941, se distribuía gratis en un solo tomo para los suscriptores de Tampico, Ciudad Victoria, Mante y Valles. En una de sus páginas, recomienda marcar el 09 para lograr una larga distancia rápida y económica. En portada y contraportada se anunciaban el concesionario cervecero José Sierra Torres, agente de Carta Blanca, -Juárez y Chiapas, tel. 48- y Amado Treviño Saldaña, distribuidor de Coca-Cola, -Carrera Torres y Juan B. Tijerina, tel. 2-09.-

Las modalidades del servicio por operadora eran: 1.- De Teléfono a Teléfono: «deseo hablar al teléfono 72-76 de León, Guanajuato. O en el caso de no saber el número telefónico: Deseo hablar a teléfono de la casa del señor Juan Sánchez de León, Guanajuato». Otras opciones eran: De persona a persona, cargo por informe, comunicación por cobrar y mensajería. Existía el servicio internacional a ciudades de Canadá, Cuba y Estados Unidos, con cuotas nocturnas, diurnas y dominicales más económicas.

Comunicarse de teléfono a teléfono tres minutos entre Victoria y San Carlos, costaba $1.30 y a Nuevo Laredo $5.20. En seis páginas del directorio se inscriben los victorenses que tenían teléfono en sus hogares y negocios: Antonio Abugaber, Antonio Acevedo, Adalberto Aczel, Magdaleno Aguilar, Merced Alvarado, Rachid Assad, Sigifredo de la Cerda, Rafael Bermúdez, José Manuel Tirado, Rosa Botello, Juan Cory, Carlos Egloff, Zarza Cola, Baldomero Zurita y continúa la lista por orden alfabético.

José Serna Villarreal se desempeñó durante muchos años de gerente de teléfonos en Ciudad Victoria. Pertenecer a ese gremio, representaba un estatus social y laboral. Las primeras operadoras autorizadas para hacer llamadas, eran mujeres. Cada 24 de julio, festejaban su día en alguno de los centros sociales de la localidad. En 1950, los directivos eligieron el Casino de Tamatán para una cena-baile. Esa noche asistieron como invitadas de honor las telefonistas Dolores Bujanos, Chela Saldívar, Irma Rangel, Amelia Terán y Delia Lerma. Fuentes: La Libertad/09/07/1883, La Patria/9/29/1901, Periódico Oficial de Tamaulipas/11/1/1910, Manuel Martínez Arteaga, Tito Reséndez Treviño.