La elección de los enconos

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José Inés Figueroa Vitela.-

La “clase política oficial” -panistas, se dice- anda enojada.

Perfiladas las nominaciones, muchos de los actores políticos del momento, navegan entre la indignación y la frustración, enterados que sus aspiraciones fueron desplazadas, en no pocos casos, por agentes externos que además, no extienden mayores garantías de éxito en las urnas.

La sesión de instalación del último periodo ordinario de sesiones de la actual legislatura local, fue escenario para la catarsis de muchos de sus miembros, quienes desde antes, venían bordando en este destino electoral.

Aunque en su caso la institucionalidad se impone, el propio Presidente de la Junta de Coordinación Política y pastor de la fracción mayoritaria panista, GERARDO PEÑA FLORES, se quedó con las ganas de contender por la alcaldía de Reynosa.

“De la que te salvaste”, le dijo por ahí del Palacio Legislativo, en “un topón” con el morenista RIGO RAMOS ORDOÑEZ, aventajado aspirante de su partido, quien le respondió algo así como “tú y el que me pongan…”

JESÚS MARÍA “Chuma” MORENO, emergió desde la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado para hacerse de la nominación.

De Nuevo Laredo a Tampico, la historia no es diferente.

En el primer puerto fronterizo, el también diputado local MOYO GARCÍA, con todo el tiempo, dinero y esfuerzo invertidos, fue desplazado de la nominación panista a la alcaldía, por la priista YAHLEEL ABDALA.

“Tú por lo menos vas postulado a la reelección”, le dijeron sus paisanos, HÉCTOR CANALES e IMELDA SANMIGUEL, en una expresión que no fue consuelo para EL MOYO, pero sí de insatisfacción de sus pares.

Hasta el diputado cetemista ALBERTO LARA BAZALDÚA, de cuyas “cuotas” se hizo precampaña regalando gas en la frontera, el centro y sur del estado, pidiendo “solo” la promoción a una diputación federal de las de Reynosa, se quedó como el chinito: ‘milando’.

Las diputadas de Río Bravo y Valle Hermoso ROXANA GÓMEZ y PATY PALACIOS, tampoco podían ocultar la frustración a sus aspiraciones respecto de la elección municipal de sus pueblos.

No se diga el altamirnense MIGUEL GÓMEZ ORTA, quien se pensó en vía libre hacia la nominación panista para la Presidencia Municipal y de última hora resultó que CIRO HERNÁNDEZ ARTEAGA, quien ya andaba despotricando a la sombra de MORENA, fue reintegrado a la buchaca azul.

“En el pecado llevarán la penitencia”, dicen entre ellos y confían a los de enfrente, los desplazados de ahora.

No son los frustrados aspirantes, o sus amigos y simpatizantes; en Nuevo Laredo los panistas no quieren a YAHLEEL y los priistas menos, echando por tierra la idea esa de que con los puntos que traía el PAN más los del PRI, remontarían la marca CANTUROSAS que mueve a MORENA.

En Reynosa, EL CHUMA sí aparecía mejor posicionado en la medición de los prospectos panistas, pero aun no les alcanza para remontar la inercia morenista y los infiltrados, con sus trampas infantiles, están perfectamente identificados, como para que se les permita marcar destino.

MIGUEL ÁNGEL ALMARAZ, en Río Bravo tampoco aparece como “la alternativa que llegó de fuera” para hacer ganar al PAN; su antecedente en la izquiera perredista es más bien de triste memoria y aunque ha pretendido cobijarse en piel morenista, nunca encajó en ella ni se le identificó como tal.

En Victoria capital no se olvida que las mayores luces de OSCAR ALMARAZ SMER, se vivieron de la mano del liderazgo del Gobernador que más frutos ha dado a Tamaulipas, que más obras hizo y mejor economía dio a su pueblo: EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES.

Aunque es la sede de los poderes del estado, Victoria sigue siendo como un pueblo chico; todo mundo se conoce y sabe obra y gracia de cada quien, incluidos los que vienen de fuera; por eso cuando dicen “ni un voto a OSCAR”, saben a quién se lo están negando.

El voto cruzado mide el nivel de politización doméstica.

Cuando la entraña vota, no hay despensa que valga.

A quien vimos en una prolongada comida en conocido restaurante victorense, fue a los concesionarios de las siglas del Partido de Trabajo en Tamaulipas, ALEJANDRO CENICEROS MARTÍNEZ y ARCENIO ORTEGA LOZANO, con RIGO RAMOS.

Ya sabemos que en la coalición estatal Morena-PT, será el primer partido el que postulará al candidato a la alcaldía de Reynosa, pero si el diputado local morenista, andando tan bien posicionado en la encuesta, además trae las simpatías de los coaligados, pues otro punto a su favor.

Cosa rara: al PT en la Cámara baja, pertenece el diputado ARMANDO ZETUCHE, cuyo distrito, precisamente está concesionado a este partido en la coalición con Morena y aunque tenía ofrecido el refrendo, le dio por grillar respecto de la alcaldía, donde no tiene destino.

Muestra de la incomodidad que anda causando al status quo RIGO,  fue la mueca que el “Jefe mayor” del panismo tamaulipeco le hizo de lejos, “como saludo”, durante la instalación del periodo de sesiones.

Fuera del protocolo legislativo, la sesión solemne de instalación del periodo terminó en la develación de una leyenda en el muro de honor, con letras doradas, boletinada como “el homenaje que el gobernador hace” a los trabajadores de la salud en el primer frente de batalla contra la pandemia del coronavirus.

Claro, fue la iniciativa de una diputada avalada por el voto de sus pares.

Más allá de la división de poderes y el significado de la expresión, lo que los trabajadores de la salud además de estar entusiasmados con la vacuna que les mandó AMLO, lo que quieren es que se les retribuya en numérico el esfuerzo y el riesgo que corren, que se les atienda de manera suficiente cuando resultan “infectados” y que se les den los instrumentos e insumos necesarios para hacer su trabajo.

Aunque parece ilógico y a ratos descabellado, nunguno de esos apartados les son satisfechos.

Personalmente, puedo dar testimonio de tres cercanos, trabajadores de salud estatal en el primer frente, quienes fueron contagiados por sus jefes -dos de ellos que no sobrevivieron al virus- y que se fueron a convalecer a sus domicilios sin recibir de la Secretaría de Salud estatal los medicamentos necesarios para tratarse.

Y tampoco han recibido hasta ahora ni el bono del descuento aquel que se hizo al salario de funcionarios y burócratas con ese pretexto, ni algún otro aliciente.

De las instalaciones y equipo que se han ido perdiendo entre falta de mantenimiento e imponderables no atendidos, como en el Hospital General de Victoria, en la mayoría, después hablamos.