Las absurdas medidas

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Mauricio Zapata.-

Entendemos que hay que tomar decisiones duras para poder controlar la ola de contagios por covid-19 que se están registrando ahora mismo, particularmente en Tamaulipas.

Sin embargo, muchas de las “nuevas” restricciones llegaron tarde.

En otras palabras: taparon el pozo después de que se ahogó el niño, pero peor aún, sabiendo que la criatura se iba a caer.

El problema es que no se tiene un diagnóstico de los lugares más frecuentes en donde se contagia la gente.

O sea, saben que un niño se cayó en un pozo y se ahogó, pero no tienen la menor idea de qué pozo y de qué niño se trata.

Si se le diera seguimiento a cada uno de los casos; si supieran los lugares frecuentes de cada enfermo, podrían saber dónde se pudo haber contagiado.

Es decir, si de cada diez pacientes positivos, seis o siete estuvieron en un tianguis, o en un gimnasio o en un templo religioso, o en un restaurante, o en cierto edificio, entonces se podría hacer una evaluación y establecer los sectores que son de más riesgo para poder precisar una estrategia de cierres.

Un comercio que tiene todas las medidas sanitarias, que no deja entrar a más de cierto número de personas, que obliga a los clientes a mantener la sana distancia, no es un lugar de riesgo.

Un lugar cerrado en donde se sientan juntas tres o cuatro personas, en donde no respetan el porcentaje de flujo, ese sí es un sitio que deberían cerrar para que sus “dueños”, no solo entiendan la situación, sino que también atiendan cada una de las recomendaciones.

Un lugar, aunque sea abierto (al aire libre), pero donde fluyen cientos de personas, es de riesgo. Se cierra. Punto.

Pero un gimnasio, un cine, una tienda que sí cumplen con las medidas, no debe castigarse.

Otro punto: la ley seca y el cierre de comercios más temprano. Eso no ayuda.

En el caso del primer tema, al no vender cheve el sábado y domingo, los bebedores hacen filas enormes el viernes, lo cual implica más riesgo de contagios. Y si la población planea una reunión, compra el “material” desde días antes. Vamos, eso no inhibe las reuniones. En cambio, si impusieran sanciones a quienes tengan más de ocho personas en una casa para una fiesta, entonces la sociedad le pensaría mucho organizarlas. Ah, pero como eso les quita votos, se hacen de los desentendidos.

Si un comercio cierra más temprano, deja menos margen de compra a los consumidores y entonces, habrá horarios en los que se amontonan, generando con ello, riesgo de contagios. Es de sentido común, pues.

Si bien, la población debe entender lo grave del asunto, también las autoridades deben emitir un mensaje que haga que la población tome conciencia. Pero si les dicen “semáforo amarillo” o “fase dos”, creen que no hay bronca y se confían. Desde ahí deben empezar.

La situación lejos de componerse se agrava más y se requiere que todos pongamos nuestro granito de arena. No esperar a que la autoridad nos lo indique. Pero estos últimos deben hablar duro con la ciudadanía e imponer sanciones para que los irresponsables entiendan.

Regresamos al mismo punto de hace diez meses y las cosas están muy lejos de componerse.

EN CINCO PALABRAS: El covid ya se politizó.

PUNTO FINAL.- “Aunque todo esté dicho, siempre hay algo qué decir”: Cirilo.

Twitter: @Mauri_Zapata