El Diario: Toda una vida

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Diego López Bernal.-

Hace tiempo ya que cumplió su mayoría de edad. Tanto en la cantidad de años que lo respaldan como en calidad de la información que produce, algo que ha sido la constante desde su nacimiento, en 1955. Pero llegar a 66 años son palabras mayores.

¿Qué tan difícil puede ser para una empresa de comunicación mantenerse por más de seis décadas y media en el gusto de toda una comunidad? Júrenlo, es complicadísimo porque se requiere de tenacidad, responsabilidad y voluntad como en una carrera de alto rendimiento.

Por eso es grato para este simple espectador de la vida pública felicitar a la primer y única empresa para la que, más que haber prestado mis servicios, he entregado todas mis capacidades durante casi 23 de esos 66 años.

Matemáticamente, poco más un tercio de la vida de este gran periódico nos ha tocado ser testigos de la gran capacidad de innumerables profesionales del periodismo, así como del tesón y la visión de sus propietarios. Nos ha tocado de todo, como la cita bíblica, en las “vacas gordas y en las vacas flacas”.

Como cualquier periodista que se arriesga hemos vivido momentos de peligro, que en realidad han sido pocos en contraste con las satisfacciones obtenidas al mantenernos firmes en la honestidad, anteponiendo siempre el bien de la empresa, que es el mismo de la sociedad.

Sí, hubo muchas tentaciones, pues trabajar en uno de los periódicos de mayor prestigio del norte del país hace en ocasiones incómoda la vida de muchos actores de la vida pública, lo mismo pueden ser políticos que líderes sociales, que sindicales, que se las gastaban duro en otros tiempos. Pero nunca nos doblamos, fieles a la política de esta empresa.

¿Satisfacciones? Cada noche, al cerrar la edición nos vamos a dormir con la confianza del deber cumplido: Informar a la población lo que importa; dar voz a los que la necesitan; ir al fondo de las problemáticas sociales que a todos afectan. En síntesis, sumarse a las causas de la sociedad tamaulipeca, sin importar a quién puedes molestar.

Pero también la almohada es una fiel inquisidora. Dormir a altas horas de la noche repasando la información del día, recordando página por página sus contenidos para que nada quede en el disco duro de la computadora es rutina desgastante, pero se termina al ver al fin el producto de nuestro esfuerzo ya impreso, acompañado de una taza de café por la mañana.

En general así es la vida de quienes tenemos la oportunidad de trabajar para un periódico. Lo mismo pasa a un reportero que a un editor; también lo viven tanto los correctores como los repartidores de nuestro producto. ¿Lo hicimos bien? Por eso una llamada de la empresa a media mañana pone a temblar a cualquiera que ha trabajado en una redacción.

Por todo esto felicitamos a nuestra empresa en su cumpleaños número 66. Porque ser parte de ella es un privilegio, más que una responsabilidad; porque formar parte del equipo que sostiene esta marca es una satisfacción, más que una obligación. Porque nacer, crecer y continuar en este periódico es una oportunidad que siempre se agradece.

¡Feliz Aniversario 66 El Diario de Victoria!

 

¿Y LOS FOROS? UN GRILLERÍO

A veces nos gana la tentación de mirar los foros electorales, pero tan pronto vemos cómo se están desarrollando preferimos voltear a otro lado; más allá de los nombres de los virtuales candidatos, da pena ajena ver cómo los partidos los eligen.

No denostamos aún a ninguno de ellos. Pero los partidos vuelven a demostrar que están cerrados a la democracia interna, cerrando las opciones de muchos aspirantes con mérito, quienes echando mano de la disciplina callan sus inconformidades.

Tal vez por eso mejor muchos brincan a otro partido, tan ingenuos porque al final de cuentas se van porque les ofrecen lo que anhelan, pero igual de falsos que en sus partidos de origen, pues no tienen necesidad de competir con nadie para llegar a ser candidatos. Muchos les llaman traidores… para la raza son simples grillos.