Vacuna, rehén electoral

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Mauricio Zapata.-

Desde mediados del año pasado, cuando los laboratorios comenzaron a trabajar en la vacuna anti covid, muchos países se acercaron para garantizar el biológico.

Países ricos, medianos y hasta uno que otro pobre.

México seguía con el discurso del “aplanamiento de la curva” y el de la “pandemia domada”.

El tiempo corría y la fila para hacer pedidos se estaba alargando.

Finalmente les cayó el veinte, aunque ya era muy tarde. Aun así lograron establecer convenios con algunos laboratorios para que México tuviera la vacuna ese mismo año.

Pfizer ofreció una cantidad importante de vacunas gratis al país para complementar su fase de pruebas. Pero el Gobierno dijo que había firmado el acuerdo y que haría un gasto extraordinario de más de 120 mil millones de pesos para poder adquirirlas.

Antes de que alguien pudiera investigar a través del “corrupto” INAI, la Federación se reservó ese apartado para que no se pudiera dar información sobre el gasto.

Lo anterior fue anunciado con bombo y platillo. Y varias semanas después dieron a conocer el proceso y la logística. Incluso, hasta hicieron un simulacro de recepción y recorrido.

Finalmente llegaron las primeras tres mil vacunas gratis en una caja del tamaño similar a una hielera de unisel del Oxxo, en un protocolo como si se recibiera a un Jefe de Estado.

Las vacunas eran limitadas. Y es que prometieron que entre diciembre y enero se aplicarían dosis para un millón 500 mil personas. El proceso ya no siguió, se quedó en poco más de 700 mil.

El laboratorio ya no tenía más vacunas gratis. Entonces el Presidente dijo que el resto las había donado a los países pobres por sugerencia de la ONU. Y la gente le aplaudió y le creyó, a pesar de que no completó ni la primera etapa en México, país que tiene el primer lugar en muerte de personal médico por covid.

Tanto el organismo internacional como el propio laboratorio difundieron una lista de los países que comprarían esa vacuna. No estaba México.

El mandatario nacional, en un mensaje que sorprendió a propios y extraños, permitió que gobiernos estatales y empresas privadas compraran, cada quien por su lado, las vacunas. Estos preguntaron y les dijeron que sí, pero hasta finales de año.

Enseguida el Presidente sale a una gira y a su regreso resultó contagiado por covid-19. Horas después aseguró haber hablado con su homólogo de Rusia, Vladimir Putin y que habían acordado la compra de 24 millones de dosis a ese país, sin que su vacuna haya terminado siquiera la tercera fase.

Hasta anoche el Presidente de este país no ha vuelto a aparecer en redes sociales, que es en donde comúnmente hace presencia.

En resumen: México no tendrá vacunas suficientes.

¿Qué pasará? Como fue una promesa presidencial, y el Presidente no puede quedar mal en medio de una elección tan importante, entonces les echarán la culpa a los gobiernos estatales de no haber hecho lo posible para comprarlas, a pesar de que estos insistieron hasta el cansancio que se los permitieran.

¿Y ahora? La vacuna quedó como un rehén electoral, porque está visto que en este país importa más un voto que una vida; un sufragio que la salud; un candidato que la sociedad en general.

EN CINCO PALABRAS.- Pocas vacunas y muchos discursos.

PUNTO FINAL.- Y a estas alturas hay más candidatos que vacunas.

Twitter: @Mauri_Zapata