La nueva conquista

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José Inés Figueroa Vitela.-

En el imaginario colectivo global, particularmente en el viejo continente, se anidó la idea de que “ser de, venir de, o ir a, América”, se refería al país denominado “Estados Unidos de América”.

La “cultura” anglosajona se ha llevado a la mayor parte del mundo desde hace mucho tiempo, a través de las más variadas vías, predominantemente, en el siglo pasado: como el cine y la expansión de franquicias comerciales.

En la transición milenial, el Internet y las redes sociales han aparecido avasallantes como instrumento de lo que muchos identifican como un claro y llano imperio global.

No obstante, hay países donde expresamente está prohibido el uso de las redes anidadas en Norteamérica y otras, donde de manera inducida o natural, estas no representan mayor cosa dentro de su sociedad.

El debate en el Congreso federal, que ayer llegó al Congreso local tamaulipeco, es sobre si se debe regular o no y en qué sentido, la operación de las empresas asociadas al Internet y las redes sociales.

A la iniciativa planteada por el líder del Senado, RICARDO MONREAL devinieron diversos posicionamientos, muchos de ellos, auténtico rasgado de vestiduras, aclamando por el “atentado a la libertad de expresión”.

Acaso la Presidenta de la Cámara baja, DULCE MARÍA SAURI, haya resultado la más sensata, en el sentido de llamar a no cerrar los ojos a nuevas realidades y en su caso, en tratándose de medios de comunicación, privilegiar el cuidado de las libertades.

Lo cierto es que la expansión del uso de las redes sociales y el rol que juegan en la vida pública amerita una revisión a fondo, desde variados ángulos, incluido el político, económico y social.

Los medios de comunicación tradicionales están en banca rota por el desplazamiento de las redes sociales, no tanto como canales de comunicación emergentes, como por ser los destinatarios de los nuevos flujos de publicidad, pública y privada.

El empleo de comunicadores profesionales y especializados no lo está absorbiendo las redes sociales, de tal manera que, así como las empresas de comunicación dejan de tributar, lo hacen sus plantillas en vías de desaparición, pero además ese dinero –lo que se paga por dominios, “likes” y estratificación de los mensajes, entre otros–, salen del país, debilitando la economía local y sin pagar impuestos del producto del trabajo, IVA, IMSS, Infonavit o ahorros de retiro, por citar algunos.

Por lo demás –y es en lo que se queda el estrecho debate de temporada–, la información personal se volvió moneda de cambio para los factores del mercado –predominantemente externo– y los dueños de las empresas del Internet, con sus redes sociales, deciden qué y quiénes pueden ver los contenidos que llegan a sus plataformas, además de los que ellos mismos generan, para inducir determinadas corrientes o manifestaciones de opinión y movilizaciones.

La capacidad de influencia política, económica y social de un país como México, puesto en las manos e intereses de extranjeros, ciertamente, es un tema de seguridad nacional superior, como para que ande en las ocurrencias y las intenciones de sacar raja de cualquier actor político.

No es tan simple como que Twitter bloqueó la cuenta del expresidente TRUMP en EU y puede hacerlo en cualquier país cuando no esté de acuerdo con esas expresiones; o que en esa justificación el gobierno pretenda convertirse en censor de lo que se publica en las redes sociales.

Hay gobiernos que hackean cuentas, computadoras y aparatos inteligentes para inhibir la crítica y perseguir a sus adversarios; los hay en el mundo, en México y en Tamaulipas, con ejemplos varios que resultan lastimosos, sobre su actuar.

Los grupos de “bots” dedicados a ensalzar al jefe y desprestigiar al contrario se han institucionalizado en el sector público y la política; esos son flagrantes delitos que deben castigarse y abundar en la legislación.

Lo otro es otra cosa, y personalmente insistiré, debe estar en el análisis y la legislación doméstica, precisamente para abundar en las libertades y penalizar los atentados flagrantes que cotidianamente se cometen, de manera impune desde el orden público.

Cargando carteles con leyendas como “Sí a la libertad de expresión” y “no a la censura en redes sociales”, los diputados GARZA DE COSS y MON MARÓN acompañaron la presentación de la iniciativa para que el Congreso federal no legisle en materia de redes sociales, flanqueando a su compañera panista ROSA MARÍA GONZÁLEZ AZCÁRRAGA al podio.

El tema de los medios de comunicación regresó al cierre de los trabajos, en el punto de asuntos generales, cuando la morenista EDNA RIVERA LÓPEZ, demandó que se vuelva a abrir las puertas del Congreso al acceso de los periodistas, con las debidas medidas sanitarias.

El hecho es que por ley, las sesiones deben ser públicas y remitidas a las transmisiones por las cuentas del Congreso en Facebook y Youtube, algunas veces se cortan y el sonido es deficiente e inestable.

Independientemente de que el acceso virtual, resulta parcial a los enfoques de las cámaras de transmisión, no registra las incidencias de la jornada, ni el universo de las votaciones y por supuesto, no admite preguntas que abunden sobre determinado tema de interés público.

 

Durante la jornada legislativa de este miércoles, el diputado presidente –también precandidato del PAN a la diputación federal GERARDO PEÑA FLORES, propuso otro exhorto al Gobierno federal, para no se eliminen los órganos autónomos del estado.

Si el voto ciudadano así no determina, GERARDO y AZCÁRRAGA en unos meses podrán elevar a la máxima tribuna nacional, todas estas cuestiones que a modo de “exhorto” han estado haciendo los poderes de la Federación.

En su caso –del diputado presidente, además del segundo distrito, va propuesto en la segunda posición de Tamaulipas para la lista plurinominal, que en la circunscripción puede ubicarlo entre el 12 y el 18, como otra oportunidad de brincar a San Lázaro.

En el ya tradicional 1-2, FRANCISCO GARZA DE COSS propuso aparte exhortar a la Federación para que incluyan más personal de salud en las brigadas de vacunación contra el coronavirus y “se abstengan de utilizar dicho programa con fines políticos y electorales”.

En esa dinámica, la también panista reynosense JUANITA SÁNCHEZ enderezó su exhorto al gobierno central morenista, “para que transparenten el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que entreguen a tiempo y completas las becas y que la Auditoría Superior y la Secretaría de la Función Pública, investiguen su manejo”.

El MOYO GARCÍA AGUIAR se sumó al pliego petitorio panista para el Gobierno federal, incluyendo el arreglo de la carretera ribereña, entre Nuevo Laredo y Nueva Ciudad Guerrero, que se encuentra muy destruida, dijo.

Siete dictámenes y reuniones de trabajo de comisiones, antes y después de la sesión plenaria, complementaron la agenda de media semana en el Palacio Legislativo local.

Ya habrá oportunidad para abundar sobre ello.