Puro licenciado

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

¿Deben los legisladores tener estudios universitarios, preferentemente en Derecho? Esa ha sido, y es, una interrogante que, desde hace muchos años ha partido en dos a la sociedad.

Por un lado, están aquellos que consideran que sería violatorio de derechos humanos el negarle a alguien la posibilidad de contender por un cargo de elección popular, solo porque no tiene un título universitario.

Y por el otro, los hay bastantes que, como yo, pensamos que es una aberración seguir permitiendo que personas sin la mínima preparación lleguen a los Congresos a realizar una tarea tan delicada y de alto impacto social, como el de crear o modificar las leyes que nos rigen.

Desde mi actividad periodística, y con más de una década cubriendo la fuente legislativa, he sido testigo de lo limitado que están muchos diputados que no son peritos en Derecho.

Por esa razón, en lo personal me he decantado hacia aquellos que apoyan esa idea de imponer como requisito para aspirar a una curul, un título universitario en alguna carrera relacionada con el Derecho.

Si la principal tarea de un diputado es legislar, lo más lógico es que sean jurisconsultos. Así evitaremos que lleguen a la tribuna ocurrencias o ideas absurdas plasmadas en supuestas iniciativas de decreto.

No alcanzaría el espacio para describir aquí tantos absurdos que han sido planteados como propuestas de ley.

Efectivamente, bajo las disposiciones Constitucionales y en materia de derechos humanos, es imposible impedir que alguien se postule para una diputación solo porque no tiene un título universitario. Sin embargo, nunca es tarde para impulsar una reforma en ese sentido.

Ojalá que surja una iniciativa, verdaderamente fuerte, para vencer esas resistencias a dignificar y profesionalizar a los diputados.

No podemos seguir poniendo en manos de improvisados esa tarea tan importante para una sociedad, que es la de legislar.

Si queremos dignificar la tarea parlamentaria es una decisión que está en nuestras manos. Hagámoslo pues.

 

EL RESTO

¿SE VAN O SE QUEDAN?

Por cierto, sigue en el aire la incógnita de, si pedirán o no licencia los diputados que aspiran a una candidatura, ya sea para reelegirse, para una diputación federal, o para una alcaldía.

Legalmente, los legisladores (igual que los alcaldes que buscan la reelección) no están obligados a solicitar licencia.

Por eso la pregunta ¿se van o se quedan?

Tan solo del PAN suman diez que van por la reelección, otros tres buscarán una diputación federal, y uno más quiere ser Presidente Municipal.

A ellos se sumarán varios diputados más de la bancada de Morena que traen intenciones de competir en la elección del seis de junio próximo.

 

TIENE RAZÓN NOHEMÍ

Tiene sobrada razón la diputada panista Nohemí Estrella Leal, cuando recrimina que algunos de sus compañeros se anden peleando por el color azul con que fueron pintadas las escuelas públicas, mientras hay cosas más importantes de qué preocuparse.

Por ejemplo, refiere que existen cientos de niños que enfrentan graves carencias para tomar clases a distancia, porque no tienen equipos de cómputo o acceso a Internet.

“De eso deberíamos preocuparnos y no de los colores de las escuelas” exigió en una reunión de la Comisión de Educación, en la que se debatió una iniciativa de Morena que busca exhortar a los 43 alcaldes y al Secretario de Educación a eliminar el color azul de las fachadas de los centros educativos.

Así andan las cosas.

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