El personaje de la semana

0
96
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Mauricio Zapata

Sin duda, el personaje de esta semana que está terminando fue el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su reaparición tras superar su supuesto contagio por covid.

Y decimos supuesto porque nunca dejó evidencia de haber dado positivo. Solo se ausentó dos semanas… 14 días duró su cuarentena, aunque dos días antes ya había sido dado de alta.

Sí, en 12 días una persona de 67 años con antecedente cardiacos, con mala alimentación y evidente sobrepeso (para su condición regular) se curó sin dejar secuela alguna. Vaya, ni siquiera esa tosecita molesta que le queda, al menos un mes, a muchos de los que ya la han padecido.

Reapareció en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, en donde se realizan las conferencias de prensa del mandatario de lunes a viernes por las mañanas. Llegó sonriente, caminando a ritmo medio (su paso normal) y al tomar el micrófono se le vio curado del coronavirus que supuestamente le dio, cuyo confinamiento le dejó como secuela más resentimiento y más soberbia.

Ya sabe, le echó a todo mundo, bueno, no a todo mundo, solo a quienes no hablan bien de él. Dijo mentira tras mentira y envió la pésima señal de no usar cubrebocas. Polarizó como siempre y le echó la culpa al pasado por todo lo malo que sucede en el presente y que su gobierno no ha sido capaz de corregir. Ah, y volvió a falsear información… como siempre.

Y el Presidente tuvo una semana muy activa. Más activa que de costumbre.

Encabezó la ceremonia del Día del Ejército, en donde este le muestra su lealtad. Fue, como tradicionalmente se hace, en el Castillo de Chapultepec, y se llevó a cabo la famosa marcha de la lealtad, que se recuerda cuando al pusilánime de Madero lo traicionaron por enésima y última ocasión.

Su discurso fue sin tanto rodeo y sin mucho para el comentario. No hubo mensaje. Se hizo acompañar en el presídium por una ciudadana que ha dicho que no desea figurar y que, protocolariamente, no debía estar en la mesa principal, pero destacó porque solo ella y AMLO no usaron cubrebocas.

Recibió a nuevos embajadores en su oficina de Palacio Nacional, en donde faltó a la Ley sobre el uso de la Banda Presidencial, al no portarla en esos eventos diplomáticos. Esa Ley estipula que debe portarla. Pero, como es su costumbre, se la pasó por el Arco del Triunfo.

Y vino la cereza del pastel. Un distractor más, pero muy costoso: inauguró la pista de un aeropuerto que sigue en construcción. Hizo todo un show mediático. Por fin usó de manera pública una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana en un vuelo de 36 kilómetros, en donde tardaron más en tomar la pista para despegar, que el traslado por aire hacia el “nuevo” aeropuerto.

Y nuevamente más mentiras: que es el más moderno y grande del mundo… que es una obra que se hizo en tiempo récord (aunque solo terminaron una pista). Ahí mismo se evidenció que no hay muchos avances y que, además, sigue siendo una especie como de hangar o estacionamiento para la flota aérea militar.

Hicieron el circo del aterrizaje de tres líneas comerciales sin pasajeros y recibió la crítica de los disidentes, la burla de los adversarios, el aplauso incondicional de sus adeptos y la defensa férrea de sus fanáticos.

Mientras tanto, se mantiene el promedio de contagios y defunciones por covid.

Las vacunas no llegan, y esta semana tan solo se inmunizó a cerca de 22 mil personas… sí, en una semana se aplicaron 22 mil dosis nada más.

La tasa de desocupación sigue creciendo.

El consumo bajando y la economía estancada.

En fin… por eso, el personaje de la semana se lo llevó López Obrador.

EN CINCO PALABRAS.- Vamos de adelante para atrás.

PUNTO FINAL.- “Se queja de las críticas, pero con él mismo tiene”: Cirilo.

Twitter: @Mauri_Zapata