Será histérica, histórica no

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Pérez Ávila

Muchos dedicados a exponer sus puntos de vista en torno al acontecer político insisten en darle dignidad histórica a la contienda electoral en cierne. Quizá se basen para su dictamen, tan anticipado, en el elevadísimo número de cargos públicos que estarán en juego. Yo difiero. Pienso distinto, incluso antagónico, sin llegar al denuesto, porque en mi caso, para mi modo de ser y practicar el oficio, la crítica no tiene por qué ser diatriba.

Sí, es cierto. Cientos y cientos, miles, son los puestos dispuestos. En las Cámaras Locales. En la Cámara de Diputados Federales. En los municipios donde algunos buscarán llegar y otros permanecer. En los colegios edilicios, con sus regidores y síndicos, suman una cantidad estratosférica. Si eso es histórico para algunos, para mí es histérico.

Si lo viéramos como si estuviéramos frente a un espejo, lo podríamos captar todo a la inversa, pero no es así, no se trata del reflejo mostrándonos el ojo derecho del lado izquierdo y viceversa. La realidad es fastidiosa. La realidad es letargo y es molestia. La realidad es una repetición, es ver una película de nuevo, es oír la bravata de siempre, es darnos cuenta, ¡otra vez! de que los dinosaurios siguen ahí, después de tomar la siesta. Es decepcionante, lo sé, admitirlo duele, porque estamos dando por sentado que, con y sin Cuarta Transformación, con y sin Morena, con un Presidente presumiendo que ya le dio en toda su mother a la corrupción, o sin él, todo pinta del mismo color indefinido de siempre. Lo que está en puerta, inteligente lector, es la misma obra, calcada, refrendada, repetida.

Histórico, significa, “ser digno de figurar en la historia”.

Histérico, es una alteración, manifestada sobre todo en la mujer, explicada en el griego desde hace siglos. Hysteria-Matriz.

Macho o hembra, aquí, el eufemismo del caballero o dama sonaría sardónico. Ellos, ellas, con honradísimas excepciones, carecen del don demosténico, el cual suplen vociferando. Quienes se muestran sus afines son inteligentes y honestos, todo lo contrario de quienes se les oponen y los enfrentan.

Frente al teatro montado por los legisladores gringos, en el caso de mister Donald Trump, lo que está por registrarse en nuestro país será un poco, un mucho, todo un plus de lo mismo. Pa’ baile vamos.

 

LA ACUSACIÓN MÁS GRAVE JAMÁS IMPUTADA

Con gravedad protocolaria. Con toda la majestad mediante la cual se debe abordar un asunto de estado, en el cual se involucra pueblo y gobierno, se abrieron las puertas de la historia para dar paso al juicio “justo y honesto” de Donald John Trump.

La defensa alegó inconstitucionalidad. Ya no es presidente, por ende no puede ser destituido. En suma. No tiene caso.

El fiscal aduce que el caso se basa en hechos “puros y duros”. Tienen evidencias. Existen testimonios. El acusado sí incitó a una insurrección.

Quienes tengan acceso al juicio, no hablo de los legisladores de las dos cámaras que son protagonistas, y sí de periodistas, de testigos, de gente de gran poder político, serán testigos del nivel depurado con el cual se manejarán los acusadores y los defensores.

Estamos en el dintel de un suceso digno de figurar en la historia.

GIRÁNDULA TENOCHCA: La humildad del hipócrita rebasa siempre la altanería del soberbio. Magister Dixit.