No trae nada

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

“Lo que me digan los tamaulipecos”, responde el senador Américo Villarreal Anaya, cuando le preguntan si buscará ser candidato de Morena a la gubernatura de Tamaulipas, en el 2022.

Igual que la mayoría de los políticos, el médico de profesión recurre a esa vieja y trillada frase, de uso frecuente entre aquellos que tienen aspiraciones a un cargo de elección popular, porque son incapaces de decir un abierto “sí” o un “no”.

“Lo que me digan los tamaulipecos” es sinónimo de aquello otro de, “lo que el pueblo decida” o “si la gente me lo pide”, frases huecas y demagogas, producto de un lenguaje político-electoral arcaico y obsoleto.

El asunto es que el legislador federal, hijo del ya fallecido ingeniero Américo Villarreal Guerra, uno de los mejores gobernadores que ha tenido Tamaulipas, ya se destapó como aspirante a suceder al panista Francisco García Cabeza de Vaca.

Qué bueno que así sea, pero, ¿lo merece? La realidad es que, hasta el momento, Villarreal Anaya tiene un currículum muy limitado como para competir por la gubernatura del Estado. No trae nada.

¿Qué podría ofrecernos a los tamaulipecos si se concreta su anhelo de ser el abanderado de Morena a la gubernatura? La verdad, no trae méritos ni argumentos para sustentar y justificar su interés por gobernar al estado.

Vaya, ni siquiera como senador puede presumir algo de beneficio para el terruño. Por el contrario, don Américo, junto con la mayoría de los diputados federales de su partido, han sido incapaces de gestionar ayudas para los tamaulipecos. Ha podido más el temor a las represalias por levantar la voz, que su compromiso con sus coterráneos.

En los momentos que más se necesitaba su apoyo, como cuando se debatía el presupuesto para Tamaulipas, prefirió voltear hacia otro lado y hacer como que no oía ni veía.

Por otra parte, hasta antes del 2018, cuando se subió al barco lopezobradorista, Américo traía bien puesta la camiseta del PRI. Durante muchos años ocupó cargos públicos dentro de las administraciones priistas. El último fue el de Subsecretario de Salud.

Entonces, ¿de cuándo a acá le nació ese amor por la izquierda?

Es cierto, durante los últimos años Villarreal Anaya se ha convertido en uno de los más férreos defensores en Tamaulipas del gobierno de la “4T”, pero igual papel asumía en los años de gloria del PRI, cuando defendía los postulados del tricolor.

Por eso, si Villarreal Anaya quiere realmente tener posibilidades, primero de ser el candidato de Morena, y segundo de ganar la gubernatura, tendrá que aplicarse, y mucho, en empatizar con los tamaulipecos.

Y cuando decimos empatizar nos referimos a escuchar los reclamos y necesidades de quienes habitamos Tamaulipas, para luego gestionar soluciones.

 

EL RESTO

DESASTRE AGRÍCOLA

La tormenta invernal de las últimas horas vino a darle la puntilla al campo de Tamaulipas.

Las primeras estimaciones de los dirigentes campesinos coinciden en que la helada de las últimas horas siniestró alrededor de 500 mil hectáreas de sorgo en el norte del estado.

“Nos chin…todo”, cuenta Rogelio Ortiz Moreno, representante de una organización de productores de San Fernando, mientras que Agustín Hernández Cardona, presidente de la Unión Regional Agrícola del Norte, explica que se trata de una situación que no ocurría desde 1987.

Frente al desastre, los gobiernos tendrán que aplicarse con urgencia para implementar un programa emergente de rescate de los miles de familias afectadas.

Si no lo hacen, provocarán que las familias que se quedaron sin fuente de sustento tomen nuevamente carreteras y oficinas públicas. ¡Cuidado con eso!

ASÍ ANDAN LAS COSAS.

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